Hacia la unión con Dios

Blog de Pablo Francisco Maurino

Compromisos del cristiano

Publicado por pablofranciscomaurino en Junio 14, 2008

1.     Hacer santa mi vida, cumpliendo cabalmente con cada una de mis obligaciones familiares, laborales y sociales. Esta es mi principal vocación: amar eficaz y efectivamente a cada uno de mis familiares, ser un trabajador honesto y responsable, y actuar como un buen ciudadano; todo irradiando paz y alegría. No cumplir estos deberes queriendo llevar a cabo otros compromisos apostólicos sería un desorden que Dios no quiere.

2.     Que la Fe, la Esperanza y la Caridad se noten en cada uno de mis actos y actitudes.

3.     Ofrecer las molestias, disgustos, malos ratos, tristezas, sinsabores —a veces pequeños, a veces grandes— que me sobrevengan, para que, unidos a la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, tengan valor redentor y reparador.

4.     Asimismo, ofrecer mis trabajos y actividades cotidianas por la salvación de las almas y por la gloria de Dios.

5.     Renovar, cuantas veces pueda, el Sacrificio de Cristo asistiendo a la Eucaristía. Comulgar con frecuencia. Visitar con asiduidad al Santísimo Sacramento.

6.     Honrar a la Bienaventurada Madre de Dios y siempre Virgen María. Tenerla como especial protectora. Meditar de cuando en cuando los acerbísimos dolores que sufrió en la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo.

7.     Recibir frecuentemente el Sacramento de la Reconciliación.

8.     Tratar de vivir la pobreza dentro de mi estado: estar sin apegos por las criaturas (cosas, personas, ideas ni por mí mismo), hasta tener el corazón vacío de todo y lleno del Amor de Dios, con el que me entregaré a luchar primero por la felicidad de mis seres queridos, y luego por toda la humanidad.

9.     Tener presente que las cosas que poseo son medios, no fines.

10.                       Vivir con sobriedad, no tener cosas de sobra, administrar los bienes con prudencia y ejercer la caridad.

11.                       Buscar en todas mis acciones, palabras y pensamientos únicamente la gloria de Dios.

12.                       Recordar que la pureza es ser indiferente a todo lo que no sea amor.

13.                       Hacer que la humildad sea mi principal virtud: quiero ser el último de todos, el servidor de todos, el esclavo de todos: en mi casa, en mi trabajo y en la sociedad, como Jesús (cf. Mc 9, 35; Mc 10, 43-45; Mt 20, 26-28; Mt 23, 11).

14.                       Ser obediente al Magisterio de la Iglesia y a mi director espiritual.

15.                       Si he de corregir a alguien, que sea con mi amor y con mi ejemplo.

16.                       Leer, meditar y estudiar el Catecismo de la Iglesia Católica, la Biblia y el Código de Derecho Canónico.

17.                       De igual forma, leer los documentos del Magisterio de la Iglesia, con especial atención el capítulo IV de la constitución Lumen Gentium: «Los Laicos», del Concilio Vaticano II, y a la constitución Gaudium et Spes, también del Concilio Vaticano II.

18.                       Hacer, al menos, una oración diaria por el Papa, los Obispos y los Presbíteros (especialmente por mi párroco).