Hacia la unión con Dios

Algo que no podremos hacer en el Cielo

Posted by pablofranciscomaurino en junio 9, 2008

 –¿Ustedes se quieren morir?

–Por supuesto que no, padre.

–Yo sí.

La mirada de asombro de los concurrentes no inmutó al veterano presbítero, quien sólo sonrió mientras continuaba:

–Un santo decía que no sabía qué escoger: si el encuentro con ese ser maravilloso que llenaría todas sus ansias de felicidad o quedarse aquí trabajando por su gloria y por la salvación de las almas…

Así se explica en la catequesis de los infantes lo que será ese encuentro maravilloso:

Allí, en el Cielo, estará Dios: todo lo bello reunido en un solo Ser, todo lo bondadoso, lo bueno, lo delicado, lo compasivo, lo comprensivo; toda la ternura, la paciencia, la simpatía, toda la alegría; la tranquilidad… en fin, todo el amor en un sólo ser, Dios, que se nos da para llenarnos de felicidad.

Es una felicidad eterna, en un presente continuo, sin ayer y sin mañana, sin antes ni después, un ahora hermoso que no pasa; ¡y es una felicidad que sacia sin saciar!: cuando ya se siente plena, no llena del todo, pues se desea más…

La narración se hace a veces tan clara y convincente que de vez en cuando un niño dice: “¡Yo quiero irme ya!”. Quien haya tenido esta experiencia lo puede corroborar.

Esos niños aprenden el verdadero valor de la vida si, luego de sus palabras, se les describe la importancia de la vida temporal como preámbulo de la futura y de la conducta que nos ganará el cielo.

–Sin embargo, hay algo que en el cielo perderemos: la Cruz.

–Y, ¿quién quiere la Cruz?

–La quiere quien sabe de amor.

Mientras haya esperanza para que un alma nos acompañe a ese fascinante lugar, en vez de pasar por el purgatorio o, peor aún, llegar a la eterna perdición, bien vale la pena la Cruz.

Mientras cada pequeño sufrimiento de la vida sea esa savia del árbol del cristianismo, la comunión de los santos, bien vale la pena la Cruz.

Mientras haya tiempo, vale la pena corredimir con Cristo.

Mientras se vive en esta vida terrena, en esta vida pasajera, se tiene la potestad de cambiar la historia, después no.

En el cielo ya no habrá Esperanza, ya no habrá Fe… solo quedará el Amor; y ya no quedará esperanza para salvar a nadie, ya no quedará opción para acrecentar la gloria de Dios, si no es alabándolo, cantando para Él  y gozando de Él.

¡Vale la pena vivir un poco más! ¡Vale la pena sufrir un poco más! ¡Vale la pena abrazar (y abrasarse con) la Cruz.

Es por el Amor, es por lograr el Amor para otros, es por Amor.

 

 

 

 

 

 

 

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