Hacia la unión con Dios

Adorar solamente a Dios

Posted by pablofranciscomaurino en junio 11, 2008

El Diccionario de la lengua española (de la Real Academia Española) define «Adorar» como: «Reverenciar con sumo honor o respeto a un ser, considerándolo como cosa divina» o «Reverenciar y honrar a Dios con el culto religioso que le es debido».

 

«Venerar», en cambio, es: «Respetar en sumo grado a una persona por su santidad, dignidad o grandes virtudes, o a una cosa por lo que representa o recuerda» o «Dar culto a Dios, a los santos o a las cosas sagradas».

 

Si veneramos con monumentos a los próceres de nuestra independencia, a la bandera que nos recuerda la Patria a la que pertenecemos, ¿por qué no podemos hacerlo con todo lo que nos recuerda y nos lleva a Cristo?

 

Del mismo modo, muchos tienen fotografías de sus hijos, cónyuge, padre o madre, parientes o amigos, y lo hacen para recordarlos y suscitar en su corazón sentimientos gratos con que los veneran…

 

Veamos algunos casos en los que la Biblia pone de relieve el respeto especial (veneración) que se les tiene a algunos personajes:

 

Hagamos ahora el elogio de los hombres ilustres, hagamos una reseña de nuestros antepasados. El Señor les dio una bella gloria, que es una parte de su gloria eterna. Unos fueron soberanos en su reino, hombres famosos por su energía; otros sobresalieron por sus sabias decisiones, hablaron como profetas. Otros guiaron al pueblo con sus consejos, le enseñaron con sus palabras llenas de sabiduría. Otros cultivaron la música, la poesía y la prosa. Otros fueron hombres ricos, personajes poderosos que vivieron en paz en sus dominios. Todos tuvieron fama en su vida y fueron un motivo de orgullo para sus contemporáneos. Si bien ellos dejaron un nombre, y todavía se repiten sus alabanzas, otros cayeron en el olvido, desaparecieron como si no hubieran existido, y lo mismo ocurrió con sus descendientes. Pero hablemos de los hombres de bien cuyas buenas obras no se han olvidado. Sus descendientes han heredado ese hermoso legado, su raza se mantiene fiel a la Alianza, sus hijos siguen su ejemplo. Su raza durará para siempre, su gloria no desaparecerá. Sus cuerpos fueron enterrados en la paz, pero su nombre está vivo por todas las generaciones. Los pueblos cuentan su sabiduría y la asamblea proclama su alabanza. (Sir 44, 1-15)

 

Abraham es el padre ilustre de una multitud de naciones; nadie ha igualado nunca su gloria. (Sir 44, 19)

 

«¡Qué glorioso era [Josué] cuando, levantando su brazo, hería a las ciudades con su espada!» (Sir 46, 2)

 

Como se ve, la veneración era muy frecuente, lo sigue siendo y lo será siempre. ¿Cuánto más se debe venerar a un patriarca?

 

Dejando el lugar donde estaba el cuerpo, Abrahán dijo a los hititas: «Yo no soy más que un forastero en medio de ustedes. Denme una tierra en medio de ustedes, para que sea mía y pueda enterrar a mi difunta.» Los hititas le respondieron: «Escúchanos, señor: entre nosotros tú eres un príncipe de Dios. Sepulta a tu difunta en la mejor de nuestras sepulturas, pues ninguno de nosotros te negará una tumba para tu difunta.» (Gn 23, 3-6)

 

Sus tumbas eran veneradas miles de años:

 

Hermanos, no voy a demostrarles que el patriarca David murió y fue sepultado: su tumba se encuentra entre nosotros hasta el día de hoy. (Hch 2, 29)

 

(Recordemos que David vivió más de mil años antes.)

 

Jesús hizo notar la veneración que se vivía entre los judíos:

 

«Ustedes construyen sepulcros para los profetas y adornan los monumentos de los hombres santos.» (Mt 23, 29b)

 

Él mismo, el Hijo de Dios, elogió sobremanera a Juan, el bautista:

 

«Yo se los digo: de entre los hijos de mujer no se ha manifestado uno más grande que Juan Bautista.» (Mt 11, 11a)

 

 Tomado del libro:

RAZONES DE NUESTRA FE. 1ª edición. Bogotá. Colombia. Ediciones San Pablo, 2003.

Este libro se puede adquirir en Editorial San Pablo, Colombia:

http://www.sanpablo.com.co/LIBROS.asp?CodIdioma=ESP

  

 

 

 

 

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