Hacia la unión con Dios

Desbandada de católicos

Posted by pablofranciscomaurino en julio 11, 2008

 

Hacer una evaluación, parroquia por parroquia, o viajar por el país son, entre otras, las mejores maneras de evaluar lo que está sucediendo en las huestes católicas: grupos de esoterismo, presencia de Testigos de Jehová, satanismo, budismo tibetano y otros y, mucho más extendidas, agrupaciones cristianas no católicas que son ahora sedes llenas de ex católicos. Hay lugares en donde por cada templo católico hay tres iglesias de credos no católicos en las que los pastores aleccionan a los fieles a seguir tras las huellas de fundadores de nuevos modos de ver el cristianismo; y lo que es más: por cada feligrés hay doscientos o trescientos nuevos cristianos: personas que antes conocíamos como evangélicos y más atrás como protestantes.

Preocupados por esa desbandada, muchos prelados y laicos intentan retornarlos o disminuir su éxodo cambiando sus actitudes e intentando mudar la forma —no el fondo— de los ritos, llenándolos de cánticos, de diálogo pastoral, de música, de simpatía…, como si se tratase de la captura de un mercado comercial.

Pocos, en cambio, se han dado a la tarea de examinar los motivos extrínsecos de tales cambios de “religión” y mucho menos los motivos interiores o intrínsecos. Sobresalen los siguientes en orden de prevalencia (del más frecuente al menos):

1. La inexistencia de una “alma” en el catolicismo que impela a un verdadero compromiso de vida. 2. La ausencia de un cambio exterior en los ritos católicos que demuestre los movimientos interiores del alma. 3. La presencia en los otros credos de expresiones externas que muevan el sentimentalismo de las masas. 4. La evidencia de gran cantidad de cambios positivos en drogadictos, delincuentes de la más variada maldad y, especialmente, de seres que, tras etapas de depresión, encuentran cariño y el apoyo psicológico y material que – dicen ellos – no hallaron entre los sacerdotes y religiosos y, mucho menos, entre quienes se llaman católicos.

¿Qué podemos contestar ante estos argumentos?…

Más que contestar bien vale la pena evaluar la situación actual, tanto en la realidad (llegaremos ser la religión menos numerosa del país), realidad imposible de negar, como en las causas de la misma:

¿Por qué se niega la existencia de una “alma” en el catolicismo que impulse a un cambio verdadero de vida en el Señor? No nos dejemos llevar por respuestas simplistas. No es porque no se predique lo suficiente, ni porque el cura no “llega” al feligrés. Es porque esa “alma” del catolicismo es la misma Cruz de Cristo a la que no hemos llegado de veras y con la valentía de algunos de los primeros cristianos; “hasta la sangre”, como decía san Pablo; radicalmente, como lo hizo san Francisco; “… es Cristo quien vive en mí”…

¿Por qué no llegamos a tantos, como los otros? Tampoco conviene dejar esta pregunta sin un profundo análisis. Y la respuesta es la misma: la eficacia no está en nosotros, en nuestras cualidades como predicadores o como hombres piadosos únicamente, está en nuestra unión con la Cruz de Cristo. ¿Cuántas veces nos unimos a ella, no en el sentimiento sino en la realidad? Morir con Cristo en la Cruz cada día es ser el servidor de todos; trabajar, sufrir y dejar toda la satisfacción a los demás; considerase siempre el último de todos, por tanto, contento de ocupar el último lugar; ser indiferente a todo, tanto a los reproches como a las alabanzas, y hasta preferir lo primero; ser siempre condescendientes con las opiniones ajenas; no vivir dando disculpas y explicaciones por los errores cometidos; no hablar de nosotros mismos; que los oficios más humildes sean siempre los nuestros…

Y, principalmente, pureza de intención en la acción menor como en la mayor y unión íntima con el Corazón de Jesús. Aquí está la fuerza del amor de Cristo: en su Cruz.

 

 

 

 

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