Hacia la unión con Dios

María Magdalena, julio 22

Posted by pablofranciscomaurino en agosto 5, 2008

Para hablar de María Magdalena hay que referirse a tres personajes bíblicos, que algunos identifican como una sola persona: María Magdalena, María la hermana de Lázaro y Marta, y la pecadora pública anónima que unge los pies de Jesús.

María Magdalena, así, con su nombre completo, aparece en varias escenas evangélicas. Ocupa el primer lugar entre las mujeres que acompañan a Jesús (Mt 27, 56; Mc 15, 47; Lc 8, 2); está presente durante la Pasión (Mc 15, 40) y al pie de la cruz con la Madre de Jesús (Jn 19, 25); observa cómo sepultan al Señor (Mc 15, 47); llega antes que Pedro y que Juan al sepulcro, en la mañana de la Pascua (Jn 20, 1-2); y es la primera a quien se aparece Jesús resucitado (Mt 28, 1-10; Mc 16, 9; Jn 20, 14). Tanto san Mar­cos como san Lucas nos informan que Jesús había expul­sado de ella “siete demonios”. (Lc 8, 2; Mc 16, 9).

María de Betania es la hermana de Marta y de Lázaro. Aparece en el episodio de la resurrección de su herma­no (Jn 11), escucha al Señor sentada a sus pies y se lleva “la mejor parte” (Lc 10, 38-42) mientras su hermana trabaja y, en otro pasaje, derrama perfume sobre el Señor (Jn 11, 2; 12, 1-8; Mt 26, 6-13; Mc 14, 3-9); debe notarse que este episodio ocurrió en casa de Simón el leproso.

Finalmente, hay un tercer personaje, la pecadora pública sin nombre (Lc 7, 36-50) que, en casa de otro Simón: el fariseo (no el leproso, como en el caso de María de Betania), comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies a Jesús y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con un perfume.

Los argumentos a favor de la identificación de los tres personajes como uno solo son débiles. Sin embargo, a lo largo de la historia, esta inter­pretación y la que defiende que son tres personas diferentes han sido sostenidas por los exegetas: así, los latinos estuvieron siempre más de acuerdo en identificar a las tres muje­res y los griegos en distinguirlas.

Hoy en día la Iglesia Católica se ha inclinado clara­mente por la distinción entre las tres mujeres. Concre­tamente, en los textos litúrgicos, ya no se hace ninguna referencia —como sí ocurría antes de la reforma litúrgica hecha después del Concilio Vaticano II— a los pecados de María Magdalena o a su condición de “pe­nitente”, ni a las demás características que le proven­drían de ser también María de Betania, hermana de Lázaro y de Marta. En efecto, la Iglesia ha considera­do oportuno atenerse sólo a los datos seguros que ofrece el Evangelio.

Tomado de: La biblia online

Autor: Alejandro E. Pomar

  

 

 

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