Hacia la unión con Dios

Lo que debe saber un cristiano

Posted by pablofranciscomaurino en agosto 10, 2008

¿Dónde está lo que debe saber un cristiano? ¿En la Biblia?, ¿en lo que el Espíritu Santo nos hace interpretar cuando lo invocamos?, ¿en los mensajes de las apariciones de la Virgen?, ¿en lo que dicen los videntes?, ¿en lo que declara el Papa?, ¿en lo que enseña la Iglesia?…

Hay algunos cristianos que se guían únicamente por la interpretación personal de la Biblia: escogen (casi siempre al azar) un texto, le piden inspiración al Espíritu Santo, y la interpretación que intuyen la consideran Palabra de Dios.

Debe recordarse, sin embargo, que ahí, en la Biblia, el apóstol Pedro dice:

«Sépanlo bien: nadie puede interpretar por sí mismo una profecía de la Escritura, ya que ninguna profecía proviene de una decisión humana, sino que los hombres de Dios hablaron movidos por el Espíritu Santo.» (2Pe 1, 20)

Entonces, ¿cómo leer e interpretar correctamente la Biblia?

En la misma Biblia está la respuesta: Jesús reunió a sus apóstoles, y les dijo:

«En adelante el Espíritu Santo, el Intérprete que el Padre les va a enviar en mi Nombre, les enseñará todas las cosas y les recordará todo lo que yo les he dicho.» (Jn 14, 26)

En ese momento Jesús estaba solo con sus apóstoles. Por lo tanto, sólo a los apóstoles les dejó esa seguridad: el Espíritu Santo les enseñará todas las cosas.

La autoridad de los apóstoles quedó patente cuando les dijo:

«Todo lo que aten en la tierra, lo mantendrá atado el Cielo, y todo lo que desaten en la tierra, lo mantendrá desatado el Cielo.» (Mt 18, 18)

«Quien los escucha a ustedes, me escucha a Mí; quien los rechaza a ustedes, me rechaza a Mí; y el que me rechaza a Mí, rechaza al que me ha enviado.» (Lc 10, 16)

Pero Él sabía que los seres humanos iban a existir durante muchos siglos y que necesitarían siempre un Intérprete seguro. Y, ¿qué iba a pasar cuando murieran los apóstoles? ¿Quién iba a interpretar adecuadamente la Palabra de Dios? Sus sucesores, los obispos unidos al Papa, es decir, el Magisterio de la Iglesia.

Hay también algunos cristianos que se “forman” únicamente leyendo, oyendo y tratando de experimentar manifestaciones sobrenaturales (apariciones, locuciones, visiones, mensajes, olores a rosas, caída de escarcha, etc.), cosas que, casi siempre, provienen de apariciones todavía no aprobadas por la Iglesia. La Iglesia tarda mucho en estudiar estas cosas, pues lo hace con gran seriedad y profundidad. Mientras tanto, se puede caer fácilmente en errores.

Dejarse guiar únicamente por el Magisterio de la Iglesia, no por cosas que pueden estar erradas, es garantía para no equivocarse nunca.

Quien quiera saber lo básico, debe leer el Catecismo de la Iglesia Católica, meditarlo, estudiarlo; después hacer lo mismo con la Biblia: leerla, meditarla y estudiarla; y, por último, leer, meditar y estudiar el Código de Derecho Canónico. Es lo mínimo que debería saber un cristiano.

Y después, leer las cartas y encíclicas del Papa, los documentos de la Iglesia, los emanados de los concilios, congregaciones, asambleas episcopales y sínodos, el derecho canónico, la Liturgia, los escritos de los Padres de la Iglesia, de los doctores, de los santos, etc.

Esta es la doctrina segura.

Tomado del libro:

RAZONES DE NUESTRA FE. 1ª edición. Bogotá. Colombia. Ediciones San Pablo, 2003.

Este libro se puede adquirir en Editorial San Pablo, Colombia:

http://www.sanpablo.com.co/LIBROS.asp?CodIdioma=ESP

  

 

 

 

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