Hacia la unión con Dios

Qué es ser cristiano

Posted by pablofranciscomaurino en agosto 14, 2008

La mayoría de los cristianos fundamentan su vida de Fe en aspectos accidentales de la misma: en los ritos, en la seguridad que proporciona la cercanía a Dios, en la satisfacción de estar en el camino verdadero, en los beneficios psicológicos y espirituales que proporciona este modo de vida, en los sentimientos y aun en el sentimentalismo… en fin, en un egoísmo rampante: solo pensamos en la ganancia, en el provecho, en la recompensa…

Ser cristiano es, como su nombre lo dice, vivir como Cristo. Y, ¿cómo vivió Cristo?

Primero, durante 30 años, nos dio ejemplo de vida humilde, sencilla, normal, sin aspavientos, como uno de tantos, sin hacerse notar, como su Madre. Trabajó sin descanso, oró sin descanso, amó sin descanso…

Luego, dedicó 3 años más a enseñar, ya no con su ejemplo, sino con su palabra. Esto significa que gastó solo el 10 % de su vida a predicar. En cambio nosotros ¡cuánto hablamos! Parece que la fuerza se nos va por la boca…

Escogió nacer y vivir pobre, en una ciudad miserable y de mala fama (Nazaret era conocida como semillero de ladrones y prostitutas), ejercer una labor despreciada (en la época, Cicerón y otros la consideraban tan vil que no se atrevían a llamar seres humanos a los trabajadores manuales)…

Para finalizar, dio su vida por amor a la humanidad, por cada uno de nosotros que, pecadores, merecíamos únicamente su desprecio y su castigo; y no dio su vida de una manera fácil: con la humillación de una cruz, entre ladrones, y hasta verter la última gota de sangre y agua, según el testimonio de san Juan… ¡Una sola gota habría bastado para redimirnos! ¡Una sola! Pero su amor fue más allá de cualquier expectativa: se desbordó, fue un derroche… Y todo gratis, sin recibir nada a cambio, y por unos pecadores, desagradecidos, mal portados…

¿Vivimos así? ¿Somos como Cristo?

Ser cristianos comienza cuando dedicamos nuestro tiempo a lograr —gratis, sin esperar nada a cambio— los 2 principales objetivos de la Redención:

1) La salvación de las almas y

2) La reparación de la gloria de Dios que,

por nuestros pecados, le hemos quitado

Para dar un testimonio de vida, se debe profundizar con resolución y con todo el corazón en la tríada cristiana:

1. La creación,

2. La Encarnación y

3. La Redención.

Y, como consecuencia de esa meditación, se verá la importancia de vivir con:

Pobreza en el espíritu

Confianza total en Dios

Humildad

Obediencia delicada a Dios y a su Iglesia

Crucificarse con Jesús en el cumplimiento de los 15 mandamientos del católico: 10 de la Ley de Dios y 5 de su Iglesia, en las obras de misericordia corporales y espirituales, en la oración mental y verbal continua, en los actos de mortificación (sacrificios voluntarios)…

Unión a Jesús en la Sagrada Eucaristía

Misericordia con todos

Pureza

Completamente desapegado y confiado únicamente en ti, Padre mío, sabiéndome una pequeña criatura y siendo total y delicadamente obediente a ti y a tu Iglesia, te ofrezco vivir crucificado con Jesús y unido a Él en la Sagrada Eucaristía, ser misericordioso con todos y permanecer indiferente a todo lo que no sea amor, para ser así eco del Espíritu Santo en todos mis actos, palabras y pensamientos, y hasta en mis sentimientos.

Sagrado Corazón de Jesús e Inmaculado Corazón de María, ayúdenme a cumplir este propósito todos los días de mi vida. Amén.

 

 

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