Hacia la unión con Dios

Los mandamientos del cristiano

Posted by pablofranciscomaurino en octubre 2, 2008

¿Fe afectiva o efectiva?

Es impresionante ver a tantos cristianos «comprometidos» o «convencidos» o «practicantes» que hablan de la felicidad que les causó acercarse a Dios, y de la imperiosa necesidad de alabar al Señor. Y la mayoría lo hacen: sus «Glorias», «Bendiciones» y «Alabanzas» llenan su día.

Pero también son muchos los que se quedan aterrados cuando se les pregunta si están viviendo bien los mandamientos del cristiano. Veamos un pasaje del Evangelio:

Un hombre joven se le acercó y le dijo: «Maestro, ¿qué es lo bueno que debo hacer para conseguir la vida eterna?» Jesús contestó: «¿Por qué me preguntas sobre lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Pero si quieres entrar en la vida, cumple los mandamien­tos.» (Mt 19, 16-17)

Como se ve, en palabras del mismo Jesús, cumplir los mandamientos consigue para cada uno la vida eterna, la salvación:

«El que ignore el último de esos mandamientos y enseñe a los de­más a hacer lo mismo, será el más pequeño en el Reino de los Cie­los. En cambio el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los Cielos.» (Mt 5, 19)

En eso consiste conocer a Cristo:

«Vean cómo sabremos que lo conocemos: si cumplimos sus mandatos. Si alguien dice: “Yo lo conozco”, pero no guarda sus mandatos, ése es un mentiroso y la verdad no está en él.» (1Jn 2, 3-4)

Cuando un doctor de la Ley le preguntó a Jesús qué debía hacer para alcanzar la vida eterna, Él le dijo:

«¿Qué está escrito en la Escritura? ¿Qué lees en ella?». El hombre contestó: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Jesús le dijo: «¡Excelente respuesta! Haz eso y vivirás.» (Lc 10, 27-28)

Todos sabemos que amar es trabajar todo lo necesario para hacer feliz al amado; por tanto, amar a Dios y al prójimo, como lo dice el texto, es cumplir los mandamientos, y eso fue lo que produjo esa exclamación positiva de Jesús.

«Amar a Dios es guardar sus mandatos, y sus mandatos no son pesados.» (1Jn 5, 3)

«Y el amor consiste en vivir de acuerdo a sus mandamientos. Este es el mandamiento que oyeron desde el comienzo, y así es como han de vivir.» (1Jn 6)

El mismo Jesús especificó cómo amarlo:

«Si ustedes me aman, guardarán mis mandamientos.» (Jn 14, 15)

«El que guarda mis mandamientos después de recibirlos, ése es el que me ama. El que me ama a mí será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él.» (Jn 14, 21)

«Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo he cumplido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.» (Jn 15, 10)

La mejor alabanza a Dios, entonces, es cumplir sus mandamientos:

LOS MANDAMIENTOS DE

LA LEY DE DIOS

Enuncian las exigencias del amor de Dios y del prójimo. Los tres primeros se refieren al amor a Dios y los otros siete al amor al prójimo (Ex 20, 1-17; Dt 5, 6-21).

1.Amarás a Dios sobre todas las cosas

Aquí también se prohíben las creencias y lecturas esotéricas (Nueva Era), el espiritismo, el satanismo, los agüeros, etc.

2.No tomarás el nombre de Dios en vano

Aquí se prohíbe jurar en falso o sin necesidad.

3.Santificarás las fiestas

Asistir a misa entera los domingos y fiestas de precepto, y no trabajar esos días sin necesidad extrema y sin permiso del párroco.

4.Honrarás a tu padre y a tu madre

Aquí se prohíben las ofensas o malas acciones hechas a ellos.

5.No matarás

Aquí se prohíben también el aborto y la eutanasia; también herir física, psicológica o moralmente a los demás.

6.No cometerás actos impuros

Aquí se prohíbe el adulterio, la infidelidad, el uso de anticonceptivos o del coito interrumpido, las relaciones prematrimoniales, la unión libre o el matrimonio civil, masturbarse, leer o ver revistas pornográficas, ver películas o asistir a espectáculos pornográficos, etc.

7.No robarás

Aquí se prohíbe robar, cobrar injustamente, retener cosas de propiedad de los demás, demorar los pagos de los empleados, no pagar los impuestos, etc.

8.No dirás falso testimonio ni mentirás

Con este mandamiento se prohíben la difamación (los chismes dañinos) y las mentiras, cualquiera, aun las veladas o “piadosas”.

9.No consentirás pensamientos ni deseos impu­ros

Aquí se prohíben los malos pensamientos y deseos sexuales consentidos o plenamente admitidos.

10.No codiciarás los bienes ajenos

Aquí se prohíbe también consentir la envidia que se siente por que los demás estén mejores que nosotros: económicamente, culturalmente, intelectualmente, moralmente, psicológicamente, o en cualquier campo.

LOS MANDAMIENTOS DE

LA SANTA MADRE IGLESIA

Cuando Jesús les dijo a sus apóstoles: «Todo lo que aten en la tierra, [mi Padre] lo mantendrá atado el Cielo, y todo lo que desaten en la tierra, lo mantendrá desatado el Cielo» (Mt 18, 18) quiso dejar claro que la Iglesia fundada por Él tiene la potestad de poner reglas o de quitarlas, para beneficio de sus hijos.

El carácter obligatorio de estas leyes positivas promulgadas por la autoridad eclesiástica tiene por fin garantizar a los fieles el mínimo indispensable en el espíritu de oración y en el esfuerzo moral en el crecimiento del amor de Dios y del prójimo.

1. Oír Misa entera los domingos y fiestas de precepto

Las fiestas de precepto (en Colombia) son: la Inmaculada Concepción, el 8 de diciembre; el nacimiento de Jesús, el 25 de diciembre; y Santa María Madre de Dios, el 1 de enero. Tanto los domingos como las fiestas, si hay dificultad para asistir el mismo día, se puede ir el día anterior por la tarde.

2. Confesarse los pecados mortales al menos una vez al año, y en peligro de muerte, y si se ha de comulgar

La Confesión solo es válida cuando se hace con el sacerdote, como el mismo Jesús lo pidió. Y deben seguirse 5 pasos: examen de conciencia, contrición de corazón, propósito de la enmienda, confesión de boca y satisfacción de obra (cumplir la penitencia).

3. Comulgar por Pascua de Resurrección

La Pascua se inicia el domingo de Resurrección —al finalizar la Semana Santa— y termina 7 semanas después: es obligación comulgar por lo menos una vez en ese tiempo (en Colombia se alarga hasta el 16 de julio, la Virgen del Carmen).

4. Ayunar y abstenerse de comer carne cuando lo manda la Santa Madre Iglesia

El ayuno consiste en comer únicamente una de las 3 comidas: el desayuno, el almuerzo o la comida; en las otras 2 se puede tomar algo ligero, como una taza de café con una tostada. Debe hacerse 2 días del año: el miércoles de ceniza y el viernes santo. El ayuno es obligatorio para los mayores de 18 años y menores de 60, siempre y cuando no haya problemas de salud que lo contraindiquen, exceso de ejercicio físico, etc.

La abstinencia consiste en privarse de carne de animales de sangre caliente o algún alimento habitual de especial agrado para la persona, y debe hacerse el miércoles de ceniza y los viernes de cuaresma; los demás viernes del año que no coincidan con una solemnidad la abstinencia se puede suplir por un acto determinado de mortificación, de piedad, de caridad, de limosna o de apostolado. La abstinencia es obligatoria para los mayores de 14 años (Canon 1252 del Código de Derecho Canónico).

5. Ayudar a la Iglesia en sus necesidades

La Iglesia Católica pide que se done por lo menos el 3 x 1.000 de lo que cada uno gane a la parroquia a la que cada uno pertenezca. Esto quiere decir que, por cada $1.000 que se gane, se regalen solo 3 pesos.

El Sacramento de la Reconciliación

Los pecados mortales deben confesarse para ser perdonados. Por eso conviene saber las clases de pecados que existen:

A. Pecado mortal. Culpa que priva al hombre de la vida espiritual de la gracia, y lo hace enemigo de Dios y digno de la pena eterna, es decir, del infierno.

Para que haya pecado mortal deben darse las siguientes 3 condiciones:

1. Plena advertencia. Es darse cuenta de que se está haciendo, diciendo o pensando algo malo; o darse cuenta de que se está omitiendo hacer o decir algo.

2. Pleno consentimiento. Es hacer, decir o pensar algo, sabiendo que es malo; también es omitir hacer o decir algo.

3. Materia grave. Significa que la acción, las palabras, el pensamiento o la omisión sea algo grave, o que prive de un bien grande, de importancia.

Quien ha pecado mortalmente, una vez confesado, se evita la pena eterna[1].

Cuando se está en pecado mortal no se debe comulgar,

pues se estaría cometiendo un sacrilegio.

B. Pecado venial. Se da cuando falta una de las 3 condiciones anteriores: el que es cometido sin pleno consentimiento o sin plena advertencia o tiene materia leve (no grave). Por él se paga la pena del purgatorio, para ir después a gozar de la dicha eterna del cielo.

Pasos para hacer una Confesión

1. Examen de conciencia

Revisar si se han cumplido los diez mandamientos de Dios y los cinco mandamientos de la Iglesia.

2. Contrición de corazón

Arrepentirse de haber ofendido a Dios.

3. Propósito de la enmienda

Hacer el propósito firme de no volver a caer en las mismas faltas.

4. Confesión de boca

Confesar ante el sacerdote las faltas cometidas, sin omitir voluntariamente ninguna. Los que se olvidan sin culpa, también los perdona Dios (si son graves y se recuerdan después, hay que confesarlos en la siguiente ocasión).

5. Satisfacción de obra

Cumplir la penitencia que el sacerdote imponga.


[1] Nota: el pecado del aborto es castigado por la Iglesia con la excomunión, es decir, el individuo queda apartado de la comunión de los fieles y del uso de los Sacramentos. Para levantar la excomunión es necesario que el penitente acuda a un obispo o a un sacerdote autorizado para ello.

En la ciudad de Bogotá, se pueden confesar en la Catedral, después de las 9:00 a.m. (teléfono: 3411954) o con los sacerdotes franciscanos (por ejemplo: cll. 16 nº 7-35, 3412357; cra. 11 nº 72-82, 2486119, etc.).

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