Hacia la unión con Dios

Navidad del Señor (1)

Posted by pablofranciscomaurino en diciembre 30, 2008

Llegó Jesús: ¿lo recibimos?

 

Bienvenidos, por los montes, los pasos del que trae buenas noticias, que anuncia la paz, que trae la felicidad, que anuncia la salvación y que nos dice: «¡Ya reina tu Dios!», el reinado de la verdad y del amor…

El Evangelio de hoy nos habla de una luz que brilla en las tinieblas; es la luz de la verdad, es la luz del amor: Estaban ya agotados los hombres de buscar la verdad, cuando vino el mismo Dios hecho hombre a mostrarles el camino; ya estaban casi desesperanzados en encontrar algo que les diera un nuevo impulso a sus vidas, cuando llegó Jesús a enseñarles el amor verdadero, el total, el divino… Un amor que no hace cálculos, un amor que no se detiene ante nada: primero nos dio 30 años de ejemplo —sin muchas palabras—, luego nos explicó ese amor en 3 años y, finalmente, dio la vida por sus amigos, nosotros.

Lo que celebramos hoy es el nacimiento de ese Hombre perfecto y perfecto Dios que vino también para acompañarnos. Hoy Jesús está entre nosotros, en la Eucaristía; lo podemos visitar cuando queramos para decirle que reine en nosotros con su verdad y con su amor.

Vale la pena preguntarnos cómo lo recibimos. ¿Con la alegría propia del amigo que quiere retribuirle todo lo que ha hecho por él?

Y también vale la pena preguntarse dónde lo tenemos. ¿Está únicamente en la cruz que cuelga de nuestro pecho?, ¿en la imagen que adorna el comedor o la alcoba?…

¿O está también en nuestro corazón, impulsando nuestros actos, nuestras actitudes y nuestra vida?

Si lo recibimos así, podremos llegar junto a Él, que se sentó en los cielos a la derecha del Dios de majestad, y oiremos las más alentadoras palabras que puede escuchar un ser humano de boca de todo un Dios: «Yo seré para ti un Padre y tú serás para mí un hijo.»

 

 

 

 

 

 

 

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