Hacia la unión con Dios

El mejor ayuno

Posted by pablofranciscomaurino en enero 30, 2009

El sentido más profundo del ayuno se desprende de saber que somos criaturas y que, como tales, debemos adorar al Creador. Esta es la lógica reacción del hombre, pequeño y pecador, ante la grandeza de Dios.

Sólo el Señor debe y puede ser adorado. Adorar a las criaturas, sean ángeles, hombres de cualquier rango u otros seres de la naturaleza, es lo contrario a la condición de criatura de todo ser humano, está severamente prohibido por Dios y puede constituir un grave pecado.

Cuando el hombre está más interesado en otras criaturas que en el Creador está cayendo en ese desorden; y eso es precisamente lo que nos sucede desde que cometimos el pecado original: en vez de poner todos nuestros intereses en dar gloria a Dios, a menudo los ponemos en cosas, personas, otras criaturas o en nosotros mismos (lo que se llama soberbia), abandonando la total adoración al único y verdadero Dios, y poniendo en peligro la consecución de la felicidad eterna en el Cielo.

Desapegarse de todas esas criaturas es un proceso que debe pasar por dos etapas: el esfuerzo personal y, ya que nuestras fuerzas son insuficientes, la ayuda del Espíritu Santo.

Para dar el primer paso, uno de los caminos más adecuados es el ayuno. Si, por ejemplo, dejamos de comer algo o lo disminuimos un poco, lograremos grandes cosas: nos desapegaremos del apetito desordenado por la comida, y amaremos a Dios con un poco más de pureza; nos haremos más dueños de nosotros mismos: dominaremos un poco los deseos del cuerpo, que a veces se convierte en un enemigo que impide nuestro ascenso a Dios; nos uniremos a la Cruz de Cristo y, con eso, lo ayudaremos a salvar almas; facilitaremos la acción del Espíritu Santo, quien nos dará la gracia que necesitamos para purificarnos por completo de los apetitos que hemos puesto por encima de nuestro amor a Dios, y así lo glorificaremos, dándole cada vez más lo que se merece; y, por último, ayudaremos a eliminar el mal personal y el mal del mundo, como nos lo cuenta este pasaje evangélico:

Entonces los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron en privado : «¿Por qué nosotros no pudimos echar a ese demonio?» Jesús les dijo: «Esta clase de demonios solo se puede expulsar con la oración y el ayuno». (Mt 17, 19.21)

Pero hay algunos ayunos que nos alcanzarán más altos beneficios. Ayunar, por ejemplo, de vez en cuando, comodidades, descanso o bienestar…; ayunar riquezas, regalando algo a los más necesitados…; ayunar deseo de que nos comprendan o de que nos hagan «justicia»; ayunar aplausos, triunfos, consuelos…; en fin, ayunar todo lo que nos aleje más de los apegos y nos acerque más a Dios —Suma Bondad— y, por lo tanto, a nuestra felicidad.

De este modo se facilitará la acción del fuego purificador del Espíritu Santo, que quemará nuestras impurezas para hacernos cada vez más dignos de la bondad de su Amor, el Amor eterno, el Amor verdadero, el único que puede llenar las ansias que bullen en nuestro interior.

   

 

 

Del libro:

El que quiera venir en pos de Mí…’, 1ª edición. Bogotá. Colombia. Ediciones San Pablo, 2010.

 

Este libro lo puede conseguir en:

http://sanpablo.co/red-de-librerias

Sorry, the comment form is closed at this time.