Hacia la unión con Dios

Hacer cuentas

Posted by pablofranciscomaurino en mayo 8, 2009

Mientras el dependiente empacaba mis dos pedidos, me dijo que marcaría uno con un signo, para que yo pudiera distinguirlo del otro. Pero, al ver cómo le quedó, trató de mejorarlo lo mejor que pudo, y me dijo: «Se lo marqué con un signo + (más), no con una cruz; porque —dijo dirigiéndose a otro cliente— la cruz es señal de muerte, y Cristo resucitó. Es que hay gente que se hace la señal de la cruz, y eso es pura ignorancia».

No pude resistir la tentación, y le pregunté:

«Y por qué Pablo dice: “Nosotros proclamamos a un Mesías crucificado” (1Co 1, 23a) y no: “Nosotros proclamamos a un Mesías resucitado”?»

Se quedó unos segundos en silencio, y dijo: «Esos son los misterios de la Biblia.»

Ante tan rápido éxito, agregué: «Para unos, escándalo; para otros, locura. Pero para los que Dios ha llamado, la cruz es fuerza de Dios y sabiduría de Dios» (cf. 1Co 1, 23b-24).

Por supuesto, tras la despedida hubo silencio…

Evidentemente, se trataba de un cristiano no católico. Pero, hoy día, muchos católicos también están pensando así. Y es que resulta que una religión sin cruz, sin sufrimientos, es algo cómodo, fácil.

Pero, así como antes de embarcarse en una aventura, es necesario hacer bien las cuentas, asimismo, antes de decidir seguir a Jesús —ser cristiano—, conviene saber qué dijo Él al respecto:

«El que no carga con su propia cruz para seguirme luego, no puede ser discípulo mío. Cuando uno de ustedes quiere construir una casa en el campo, ¿no comienza por sentarse y hacer las cuentas, para ver si tendrá para terminarla? Porque si pone los cimientos y después no puede acabar la obra, todos los que lo vean se burlarán de él diciendo: ¡Ese hombre comenzó a edificar y no fue capaz de terminar! Y cuando un rey parte a pelear contra otro rey, ¿no se sienta antes para pensarlo bien? ¿Podrá con sus diez mil hombres hacer frente al otro que viene contra él con veinte mil? Y si no puede, envía mensajeros mientras el otro está aún lejos para llegar a un arreglo. Esto vale para ustedes: el que no renuncia a todo lo que tiene, no podrá ser discípulo mío.» (Lc 14, 27-33)

¡Cargar con la propia cruz!, que es redentora, unida a la Cruz de Cristo. Ningún ideal se hace realidad sin sacrificio; y este ideal, la gloria de Dios y la salvación de las almas, es el más alto de todos, por eso vale la pena cualquier sacrificio:

«Ustedes se enfrentan con el mal, pero todavía no han tenido que resistir hasta la sangre.» (Hb 12, 4)

Sólo así, terminaremos como Jesús:

Si bien su debilidad lo llevó a la cruz, ahora vive por la fuerza de Dios. Así también nosotros compartimos su debilidad, pero viviremos con Él por el poder de Dios. (2Co 13, 4)

 

Del libro:

El que quiera venir en pos de Mí…’, 1ª edición. Bogotá. Colombia. Ediciones San Pablo, 2010.

 

Este libro lo puede conseguir en:

http://sanpablo.co/red-de-librerias

Anuncios

Sorry, the comment form is closed at this time.