Hacia la unión con Dios

Resistencia civil*

Posted by pablofranciscomaurino en diciembre 17, 2009

Contra el aborto criminal

La Corte Constitucional en sentencia 355 del año 2006 autorizó el crimen del aborto contra los seres más inocentes e indefensos que se gestan en los vientres maternos.

En decisión más reciente, la Corte pretende imponer obligatoriamente la apología de este incalificable delito y su difusión en los colegios y establecimientos de educación.

Estas determinaciones de la Corte Constitucional, ante todo, son absolutamente contrarias a la ley moral natural y por tanto, a la voluntad de Dios expresada en el mandamiento que ordena: “No matarás”, e implícitamente a la invocación a la protección de Dios del preámbulo.

Igualmente, violan de modo claro directo y ostensible preceptos de la propia Constitución Nacional, cuya guarda está atribuida, paradójicamente, a la propia Corte violadora.

En efecto, la imposición del aborto comienza por desconocer el art. 11, que establece” El derecho a la vida es inviolable. No habrá pena de muerte”.

Haciendo caso omiso del carácter categórico, absoluto e imperativo de esta disposición, la Corte Constitucional hizo tres excepciones abusivas y caprichosas.

El art. 12 que prohíbe la tortura y los tratos crueles e inhumanos, también fue quebrantado, porque sean cualesquiera los métodos empleados para el aborto (cureta, inyección salina, aspiradora, etc.) necesariamente obligan al descuartizamiento del feto, de modo crudelísimo e inhumano.

En el aborto se da injusta prelación a los derechos de la abortante sobre su víctima, lo cual desconoce la regla contraria, consignada en el inciso segundo, in fine, del art. 44: “Los derechos de los niños prevalecen sobre los derechos de los demás”.

El art. 93 resulta igualmente  quebrantado, porque el Pacto de San José de Costa Rica, que prevalece en el orden interno, dispone en su art. 41 “Que el derecho a la vida comienza a partir del momento de la concepción”.

De igual modo, la Corte Constitucional, que en fallos anteriores había rechazado el aborto como contrario al orden jurídico, al aceptarlo posteriormente, violó el principio de “tránsito a cosa juzgada Constitucional”, consagrado por el art. 243.

Finalmente, no sobra recordar que la Asamblea Constituyente que aprobó la actual Carta Suprema en 1991, según actas, discutió el pretendido derecho al aborto y expresamente lo negó.

¿De dónde acá, entonces, que un poder constituido como la Corte Constitucional, pueda desconocer flagrantemente la voluntad expresa del constituyente primario, sin convertirse en poder dictatorial y omnímodo?

Mas no sólo la imposición del aborto por la Corte Constitucional resulta estar en contravía de la Carta Suprema y de la moral.

También la imposición de ahora, para que en los colegios y demás establecimientos de educación se haga la apología y difusión de este execrable crimen, resulta igualmente violatoria del orden jurídico, ya que quebranta otros derechos fundamentales, cuales son el de la libertad educativa (art. 67) y el de la libertad de conciencia, consagrado en el art. 18, que dispone: “Se garantiza la libertad de conciencia. Nadie será molestado por razón de sus convicciones o creencias ni compelido a revelarlas ni obligado a actuar contra su conciencia”.

Con fundamento a las anteriores consideraciones, invitamos al pueblo de Colombia y en especial a las mujeres y a las jóvenes gestantes, a los educadores, a los médicos y paramédicos, no sólo a un vigoroso rechazo de las decisiones de la Corte Constitucional sobre la práctica del crimen del aborto o a su difusión y apología, sino también a un movimiento de resistencia civil contra tales decisiones, por ser inconstitucionales arbitrarias, abusivas y tiránicas.

José Galat, Rector Universidad La Gran Colombia

Aurelio Ignacio Cadavid López, Presidente Red Futuro de Colombia

Mónica Rueda Saiz, Presidenta Fundación de la Vida Humana

Anuncios

Sorry, the comment form is closed at this time.