Hacia la unión con Dios

Ciclo C, V domingo de Cuaresma

Posted by pablofranciscomaurino en marzo 30, 2010

Aprender a perdonar

 

«El que esté sin pecado, que tire la primera piedra».

San Juan también lo escribió: «El que diga que no ha pecado es un mentiroso». Hoy viene a nuestra memoria lo que hemos hecho en el pasado: los malos ratos que hemos hecho pasar a nuestros seres queridos, las envidias, las ocasiones en las que hemos pensado más en nosotros que en el bien de los demás…, y todos nuestros pecados: los pequeños y los grandes.

Todos los hombres tenemos el lastre del pecado original. A todos nos es difícil luchar por la perfección que Dios nos exige.

Si consideramos que los demás tienen esas mismas dificultades, y que han tenido circunstancias especiales en sus vidas que los han impulsado a actuar de un modo errado, aprenderemos a entenderlos y solo así podremos perdonarlos, aunque nos cueste.

Una pregunta: ¿Somos capaces de perdonar a quienes nos han hecho mal a nosotros o a nuestros seres queridos? Difícil, ¿no?

Pero tenemos una guía: dentro de unos días recordaremos a Jesús, agonizante, decir: «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen». Este es el ejemplo. Este es el único camino para limpiarse definitivamente: perdonar todo.

Una vez hecho esto, experimentaremos la frescura de la pureza: sin odio ni rencor, estaremos listos para recibir la gracia del perdón de Dios por nuestras culpas y así, purificados, podremos asistir con altura a la Semana Santa.

Cuesta, es verdad; pero Dios nos dará la fuerza necesaria para lograrlo, porque eso es lo que Él quiere más: que, siguiendo su ejemplo, nos amemos los unos a los otros.

Además, este es el único camino para lograr la paz en nuestros hogares, en nuestros lugares de trabajo, la de las naciones, la paz mundial.

Oigamos, como dicha para nosotros, la suave y cariñosa voz de Jesús: «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más».

  

Sorry, the comment form is closed at this time.