Hacia la unión con Dios

Desagravios en forma de Letanías*

Posted by pablofranciscomaurino en septiembre 9, 2011

Jesús, dulce Salvador mío que, desde la Eucaristía derra­mas sin cesar en las almas los inefables tesoros de tu Corazón, que por estos continuos favores no recibís de ordina­rio sino frialdad, indiferencia, o criminal ingratitud, aquí te­néis a vuestras plantas los corazones que vos habéis juntado en vuestro Corazón y colmándolos de gracias.

Oh Jesús dulce, lle­nos de reconocimiento por tantos beneficios y pesarosos de tantas ingratitudes, quisiéramos en este momento desagra­viaros por todo solemnemente.

Escuchad pues, amable Sal­vador de nuestras almas, las voces de nuestra fe y de nuestro dolor sobradamente motivado:

©    Por nuestras irreverencias en el templo, perdón, Señor, per­dón.

©    Por las distracciones de nuestra fantasía y de nuestro cora­zón durante la celebración de los divinos misterios, perdón, Señor, perdón.

©    Por la falta de preparación al recibir el Sacramento de vuestro amor, perdón, Señor, perdón.

©    Por nuestras acciones de gracias tan frías, perdón, Señor, perdón.

©    Por la poca correspondencia a vuestras continúas gracias, perdón, Señor, perdón.

©    Por nuestros pecados de sensualidad y de orgullo, perdón, Señor, perdón.

©    Por todas las negligencias y tibiezas con vuestro amoroso Corazón, perdón, Señor, perdón.

©    Por los malos ejemplos que hemos dado, perdón, Señor, perdón.

©    Por los pecados cuya ocasión o causa hemos sido, perdón, Señor, perdón.

©    Por nuestra inexplicable frialdad ante el altar, perdón, Señor, perdón.

©    Por todos los pecados de nuestra vida pasada, perdón, Señor, perdón.

©    Por las blasfemias proferidas contra vos y vuestra Santí­sima Madre, perdón, Señor, perdón.

©    Por las perniciosas mentiras de la herejía, perdón, Señor, perdón.

©    Por los culpables desertores de vuestro culto, perdón, Señor, perdón.

©    Por los indignos profanadores de vuestro día santo y de vuestro santo Nombre, perdón, Señor, perdón.

©    Por los robos audaces en vuestros templos y altares, perdón, Señor, perdón.

©    Por todos los repugnantes sacrilegios y las comuniones indignas o tibias del mundo, perdón, Señor, perdón.

©    Por las demás profanaciones de vuestro sacramento de amor, perdón, Señor, perdón.

©    Por los infames instrumentos del infierno en la propaganda del mal, perdón, Señor, perdón.

©    Por los ultrajes que vienen de corazones que más han debi­do consolar vuestro Corazón, perdón, Señor, perdón.

©    Por los bárbaros perseguidores de la Iglesia y de los santos en el mundo entero, perdón, Señor, perdón.

Oh Amor despreciado, quisiéramos, siendo posible, ofreceros una reparación que compensase todos estos ultrajes, y ac­ciones de gracias en correspondencia con vuestros beneficios.

Vos que leéis en los corazones, ved nuestros deseos y nuestra incapacidad, y, en compensación de todas las amarguras que acibararon vuestro amoroso Corazón, acoged los éxtasis de los ángeles, las expiaciones de los mártires, los gemidos de las almas fervorosas, las lágrimas de los santos y especialmente las súplicas de vuestra Madre Santísima.

Vos mismo, oh Corazón Sagrado de Jesús, haced por nosotros de reparador todopoderoso ante la Santísima Trinidad, y sed luz, fuerza y asilo de nuestros corazones aquí en la tierra, y, después de dolorosos combates en la vida, nuestro tesoro inefable y dicha eterna en el cielo. Así sea.

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