Hacia la unión con Dios

‘No me puse la ceniza’

Posted by pablofranciscomaurino en febrero 22, 2012

Él es un católico ejemplar: ha estudiado bien la doctrina de la Iglesia, ha vivido en gracia de Dios, frecuenta los Sacramentos, hace oración mental todos los días… Y, además, es un buen consejero y predicador de la Palabra de Dios.

Pero este miércoles de Ceniza sorprendió a todos sus familiares, amigos y conocidos: no se impuso la ceniza.

Cuando le preguntaron por qué no lo había hecho, contestó:

No fui capaz: eso es una gran responsabilidad. Ponerme la ceniza significaría reconocerme ante el mundo entero como pecador; hasta aquí la cosa parece fácil. Pero, además, ponerme la ceniza significaría proclamar a todos los que me ven que estoy comprometido —durante cuarenta días— a vivir sinceramente arrepentido por mis pecados y a expiarlos, haciendo penitencias, viviendo en austeridad, ayunando y haciendo abstinencia, oración, actos de caridad, limosnas…

Por eso no me la puse. No quiero convertir la ceniza en un acto superficial, en una caricatura de lo que verdaderamente expresa.

Y para completar, ponerme la ceniza me obligaría a renovar mi vida, a una conversión auténtica, a luchar contra el mal que reside en mí, a erradicar el pecado, a llenarme de virtudes cristianas, especialmente el amor: al final de la Cuaresma, tendría que amar a Dios sobre todas las cosas y a los demás como a mí mismo; y esto es muy difícil.

Le pediré al Señor que algún día me dé la gracia de estar verdaderamente dispuesto para ponerme la ceniza.

¿En qué se equivocó este hombre? En olvidarse de la infinita misericordia de Dios: Dios hará por él lo que él no puede hacer: su conversión.

¿En qué acertó? En valorar y respetar el signo de la Ceniza tal y como lo hace la Iglesia.

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