Hacia la unión con Dios

Ciclo C, X domingo del tiempo ordinario

Posted by pablofranciscomaurino en junio 1, 2013


¡Tremenda noticia!

San Pablo cuenta en la carta a los gálatas que persiguió a la Iglesia con furia, la devastó: intentó apagar a la Iglesia, destruirla, aniquilarla, hacerla desaparecer, porque eso es lo propio del que devasta… Pero actuaba por celo, no por vanagloria, ni por odio, sino porque era ‘celoso’ de las tradiciones paternas.

Ahora predica a Jesucristo, con celo divino, que es una prueba de que se enamoró perdidamente de Él, del Amor personificado.

¿Y por qué? Porque este Amor resucita, como resucitó Elías al hijo de la viuda de Sarepta, que le dio posada: «al niño le volvió la respiración y revivió. Elías tomó al niño, lo llevó al piso bajo y se lo entregó a su madre, diciendo: “Mira, tu hijo está vivo”».

Por eso cantamos en el salmo de hoy: «Te ensalzaré, Señor, porque me has librado […] Señor, sacaste mi vida del abismo, me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.»

Y, del mismo modo, Jesús resucitó al hijo de la viuda de Naím: «”¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!”. El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre.»

Estas dos resurrecciones son una prefiguración de la resurrección de Cristo y —llenémonos de dicha— ¡de la nuestra!

Ante la evidencia de esas resurrecciones, todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios, diciendo: «Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.» La noticia del hecho se divulgó por toda la comarca y por Judea entera.

Por eso nosotros, los cristianos, vivimos contando esa noticia —Evangelio significa: la buena noticia— maravillosa, la más grande noticia de todas: ¡Vamos a la dicha!, ¡vamos al Amor!, ¡vamos a la auténtica felicidad!

¿Se te nota que estás feliz? ¿Se te nota que eres cristiano?… ¿Lo notan todos en tu casa, en tu trabajo, entre los que te tratan?

¿O no te diferencias de los que no creen en Cristo?

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