Hacia la unión con Dios

Archive for 20 mayo 2015

¿Listos para la muerte?

Posted by pablofranciscomaurino en mayo 20, 2015

 

La muerte no es una posibilidad ni una opción; es una realidad ineludible.

Si estas 2 frases no cambian la vida del lector, dudo que otra cosa pueda hacerlo. Sería preferible que desistiera de la lectura del presente artículo, pues nada de lo que sigue tiene tanta trascendencia ni tanta contundencia.

El ser humano pertenece a la única especie que se ha percatado de tener un alma inmortal, y es también el único que sabe que hay otra vida tras la muerte.

Por eso, entre todas las metas, emerge la imperiosa necesidad de prepararse para la muerte propia y la de los seres queridos.

Sin embargo, el ser humano moderno se prepara más para el futuro inmediato: se matricula a los hijos en los jardines infantiles para que puedan acceder al colegio, se inscriben en un colegio con el fin de que puedan asistir a la universidad o emplearse, y estudian una carrera para ser profesionales con altos ingresos; a veces continúa la cosa con los posgrados, maestrías y doctorados y, cuando ya están listos para la vida…, ya están viejos.

También las mujeres y hombres de hoy están siendo inducidos a tener seguros para todo: seguro médico, seguro de accidentes, seguro para proteger el carro o la casa de un robo, seguro de estudios, seguro de incendio, seguro de terremoto, en fin, seguro para todo. Y nada de eso es seguro: no es seguro que nos enfermemos, que tengamos un accidente, que nos estrellemos en nuestro carro o que nos roben… Es más: vale la pena que nos preguntemos ¿qué sucedería cuando un terremoto destruya toda la ciudad, incluyendo las oficinas de la empresa de seguros? ¿a quién le cobraríamos el seguro? Como se ve, los seguros son muy inseguros. Pero la muerte no.

Nos estamos preparando para lo que pueda pasar, para lo eventual. Pero la preparación para lo que sabemos con certeza que sí va a ocurrir —la muerte y lo que venga después de la muerte— la hemos dejado en el olvido, porque creemos que la muerte es una posibilidad o una opción, no una realidad ineludible.

Y, ¿cómo prepararnos?

Para hacerlo, es necesario repasar la historia del universo y, dentro de ella, la Revelación. Dios le revela al hombre un mensaje que se escribió desde el año 1250 A de C hasta el año 100 de nuestra era.

En la Biblia y en la Tradición de la Iglesia está consignado todo lo que el hombre debe hacer para salvarse, es decir, para que, luego de la muerte, llegue a la felicidad inmutable e imperecedera del Cielo, junto a Dios, único que puede llenar las ansias de felicidad que bullen en su interior.

Durante toda la historia del cristianismo, la Iglesia, fundada por el mismo Jesús, ha desarrollado estudios de teología (ciencia que trata de Dios y de sus atributos y perfecciones), que están ahora resumidos en el Catecismo de la Iglesia Católica. Sabemos que en esos estudios ha sido guiada por la acción continua y eficaz del Espíritu Santo:

“Y cuando venga Él, el Espíritu de la Verdad, los guiará en todos los caminos de la verdad. Él no viene con un mensaje propio, sino que les dirá lo que escuchó y les anunciará lo que ha de venir.” (Jn 16,13)

Pues bien, ese Espíritu prometido por Jesucristo es el que ha dejado claro que la Fe de un cristiano no puede ser afectiva sino efectiva:

Es impresionante ver a tantos cristianos «comprometidos» que hablan de la felicidad que les causó acercarse a Dios, y de la imperiosa necesidad de alabar al Señor. Y la mayoría lo hacen: sus «Glorias», «Bendiciones» y «Alabanzas» llenan su día.

Pero también son muchos los que se quedan pasmados cuando se les pregunta si están viviendo bien los mandamientos del cristiano. Veamos un pasaje del Evangelio:

Un hombre joven se le acercó y le dijo: «Maestro, ¿qué es lo bueno que debo hacer para conseguir la vida eterna?» Jesús contestó: «¿Por qué me preguntas sobre lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Pero si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos.»” (Mt 19, 16-17)

Como se ve, en palabras del mismo Jesús, cumplir los mandamientos consigue para cada uno la vida eterna, la salvación.

“No bastará con decirme: ¡Señor!, ¡Señor!, para entrar en el Reino de los Cielos; más bien entrará el que hace la voluntad de mi Padre del Cielo.” (Mt 7,21)

Anuncios

Posted in Reflexiones | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , , , , , | Comentarios desactivados en ¿Listos para la muerte?

La unión de los cristianos

Posted by pablofranciscomaurino en mayo 9, 2015

«Entre los pecados que exigen un mayor compromiso de penitencia y de conversión han de citarse ciertamente aquellos que han dañado la unidad querida por dios para su pueblo» (Carta apostólica Tertio millenio adveniente, nº 34).

Resulta u poco duro oír hablar a un Papa así, pero es conveniente que ese llamado de atención, ese «campanazo» de alerta conmueva nuestras entrañas al comenzar el siglo XXI.

«Es este un problema crucial para el testimonio evangélico en el mundo», continúa diciendo en su carta apostólica. Sin importar si los budistas o mahometanos tienen más o menos divisiones que nosotros, el espectáculo que brindamos al mundo es deplorable: Jesús es amor y estamos divididos. Jesús es amor y nos decimos cosas que hieren. Jesús nos dio, como despedida, el “amaos los unos a los otros como yo os he amado” y no lo hemos puesto en práctica.

Cada vez que rechazamos de palabra o de obra, a uno de nuestros hermanos, porque son Cristianos Evangélicos, Pentecostales, etc., estamos, sin quererlo quizá, poniendo un ladrillo más en el muro que nos separa.

En cambio, si se responde cada afrenta como Él nos enseñó, poniendo la otra mejilla, dando todo a quien se lo quiere llevar, amando de corazón y disculpando todo antes de ir al presentar la ofrenda al Altar, estaremos forjando la unión que quería el Papa cuando escribía «Comprometiendo a los cristianos, en sintonía con la gran invocación de Cristo, antes de la pasión: que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos sean también uno en nosotros (Jn 17, 21)».

Pero el Santo Padre hace énfasis en que «la unidad, en definitiva, es un don del Espíritu Santo». Por eso, traza el plan de trabajo:

  1. Oración ecuménica continua y creciente para lograr ese don.
  2. Compromiso de penitencia y de conversión.
  3. Actualización generosa de las directrices del Concilio.
  4. No caer en ligerezas o reticencias al testimoniar la verdad.
  5. Fomentar la unión en los postulados que nos unen, en vez de subrayar los que nos separan, ya que aquellos son siempre más que estos.

Este es el derrotero que se pone hoy ante nuestros ojos, con respecto a uno de los pecados que más hacen sufrir al Corazón de Jesús, infinita fuente de misericordia: oración, penitencia y obediencia.

 

Posted in Cristianos | Etiquetado: , , , , , , , , , , | Comentarios desactivados en La unión de los cristianos