Hacia la unión con Dios

Archive for 22 septiembre 2017

¿QUÉ CLASE DE CATÓLICO ERES TÚ?

Posted by pablofranciscomaurino en septiembre 22, 2017

Hay algunos católicos que pasan los días buscando encontrar los errores de los demás, los de la Iglesia y los del Papa. Pero hay otros que están concentrados más bien en luchar contra sus propios defectos para alcanzar la santidad.

Hay algunos católicos que no se dan cuenta de todo el tiempo que pierden leyendo artículos, escuchando audios o viendo videos que muestran la terrible situación de la Iglesia, pues nada pueden hacer al respecto; y tampoco se dan cuenta de que no logran nada reenviando esos archivos, escandalizándose con ayes y lamentaciones. Por el contrario, otros se dedican a insuflar santidad a los demás por la comunión de los santos, trabajando en paz por el Reino de Dios y su Justicia.

Hay unos católicos que se creen y se erigen en jueces del Papa y de la Iglesia: afirman con certeza lo que leen, escuchan o ven en las redes sociales, como si hubieran sido testigos de los hechos, sin corroborarlos ni tener en cuenta cuán fácil es hacer montajes con la tecnología de hoy; y si conocieron y verificaron un hecho verídico, olvidan que el Señor advirtió que no debemos juzgar y que con la misma medida con la que juzguemos seremos juzgados. En cambio, hay otros que no se atreven a dudar de sus superiores: dejan a Dios el juicio del Papa, de los Cardenales, de toda la jerarquía eclesiástica, y se dedican a procurar cumplir sus propias responsabilidades de la mejor manera posible, para dar la mayor gloria a Dios.

En fin: hay unos católicos llenos de soberbia, y otros que son verdaderamente humildes y mansos de corazón, como su Maestro, el Señor Jesús.

 

¿Desea ampliar conceptos al respecto?:

https://www.4shared.com/s/f8ykEBC5Vca

 

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Llegó la hora de escoger

Posted by pablofranciscomaurino en septiembre 21, 2017

Cuando san Francisco de Asís, el heraldo de la pobreza, pero también de la humildad, escuchó las palabras de Cristo: «Francisco, repara mi Iglesia, que amenaza ruina», se dedicó a dar ejemplo humildísimo de santidad, a través del cual el Espíritu Santo suscitó un cambio tan profundo en el seno de la Iglesia que trascendió al mundo entero, y que todavía sigue dando sus frutos de salvación —lo único necesaria— y de santificación de muchos

Tan grave era la situación de la Iglesia entonces, que el Papa  Inocencio III, vio en sueños que entre santo Domingo de Guzmán y san Francisco de Asís la sostenían e impedían que se derrumbara.

Los cristianos católicos sabemos que Jesucristo instituyó a la Iglesia como Madre y Maestra, que nos guía hacia la felicidad auténtica, asistida por el Espíritu Santo, tal y como lo prometió Jesús, su Fundador; además nos aseguró que «los poderes del Infierno no prevalecerán contra ella» (Mt 16, 18). Todo esto se puede profundizar en el artículo: ¿Debemos obedecer a la Iglesia?, fundamentado por 68 citas bíblicas, haciendo clic en el siguiente enlace:

http://wp.me/pfQgb-2b3

Pero muchas veces se han dado cismas, siempre precedidos por personas que “cuestionan” a la Iglesia y al Papa: Martín Lutero, Juan Calvino, Enrique VIII y muchos otros arrastraron a cuantos se dejaron llevar por la seguridad que mostraban a sus oyentes o lectores.

Dios permite estas divisiones en la historia de la Iglesia con el fin de depurarla, dejando en ella a quienes son humildes, como san Francisco.

La autoridad eclesial ya se pronunció; llegó la hora de elegir si seremos fieles a nuestra Santa Madre Iglesia o si colaboraremos con el cisma.

 

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Predicar mis propias ideas

Posted by pablofranciscomaurino en septiembre 18, 2017

He aquí parte del sermón de san Agustín, obispo, sobre los pastores (Sermón 46, 1-2: CCL 41, 529-530):

“Yo, por mi parte, no pretendo exponer mis propias ideas. Porque si os propusiera mis ideas, también yo sería de aquellos pastores que, en lugar de apacentar las ovejas, se apacientan a sí mismos. Si, en cambio, hablo no de mis pensamientos, sino exponiendo la palabra del Señor, es el Señor quien os apacienta por mediación mía. Esto dice el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿No son las ovejas lo que tienen que apacentar los pastores?; es como si se dijera: «Los pastores no deben apacentarse a sí mismos, sino a las ovejas.» Ésta es la primera causa por la que el profeta reprende a tales pastores, porque se apacientan a sí mismos y no a las ovejas. ¿Y quiénes son, pues, aquellos pastores que se apacientan a sí mismos? Sin duda alguna son aquellos de los que el Apóstol afirma: Todos buscan sus intereses personales, no los de Cristo Jesús.”

Y ¿cómo distingo mis ideas de las del Espíritu Santo? Eso es fácil de discernir:

“No os dejéis seducir por doctrinas variadas y extrañas.” (He 13, 9a)

¿Doctrinas extrañas a qué? A la Revelación universal, a la Palabra eterna del Padre, a la enseñanza perenne de la Iglesia.

Si estoy enseñando lo que siempre ha enseñado la Iglesia, la Palabra eterna del Padre, es el Espíritu Santo quién habla por mí; pero si aparecen novedades en mi predicación, es que no tengo presente la Palabra de Dios:

“Ayer como hoy, Jesucristo es el mismo, y lo será siempre.” (Hb 13, 8)

Quién tiene afán de novedades es el cristiano carnal; el cristiano espiritual descansa en la Verdad inmutable.

 

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Por qué se celebra la Exaltación de la Santa Cruz en diferentes fechas: 3 de mayo y 14 de septiembre

Posted by pablofranciscomaurino en septiembre 14, 2017

A principios del siglo II, el emperador Adriano había cubierto el Calvario y el Santo Sepulcro bajo una capa de escombros, y en aquellos mismos lugares había mandado erigir una estatua de Júpiter y un templo de Venus.

Después de la victoria reportada por Constantino, merced a la Cruz que en los aires se le apareció mientras escuchaba una voz que le decía: «Con este signo vencerás», su madre, la emperatriz santa Elena, se fue a Jerusalén a buscar la verdadera Cruz donde fue crucificado Nuestro Señor. Era el año 320 cuando hizo derribar ambos monumentos y, realizando las excavaciones en la zona, descubrió 3 cruces, por lo que se preguntaba cuál sería la de Nuestro Señor. Se reconoció la Veracruz (verdadera Cruz) junto con los santos clavos, al ponerla en contacto con una difunta que resucitó al instante.

Elena dividió en 3 trozos el precioso leño, que fue digno de cargar con el Rey del Cielo. Uno de aquellos 3 trozos lo envió a Roma, a la iglesia que por ese motivo se llamó: Santa Cruz de Jerusalén; el otro lo llevó a la recién fundada Constantinopla (hoy Estambul); y el tercero lo dejó en Jerusalén.

Quince años después, se hizo la dedicación de la basílica que Constantino hizo construir sobre el Gólgota, llamada Martyrium o Ad Crucem (junto con la de la Anastasis, es decir, de la Resurrección). Era el 14 de septiembre del año 335. La celebración de esta dedicación recibió el nombre de Hypsósis, que significa Exaltación. Desde ese entonces, se celebra con ese nombre —Exaltación de la Santa Cruz— en esa misma fecha.

Siglos más adelante, en el año 614, hacia fines del reinado de Focas, el rey persa Cosroe Parviz robó la reliquia de Jerusalén, durante la conquista de la Ciudad Santa. 14 años después, el emperador Heraclio —sucesor de Focas— ayunó y oró mucho implorando el favor y auxilio de lo alto, con el que derrotó a Cosroe, obligándolo a restituir la Cruz del Señor.

Cuenta la historia que Heraclio la devolvió solemnemente el 3 de mayo del año 628. Entró este emperador bizantino a Jerusalén con la Cruz a cuestas y cargado de oro y pedrería, cuando se sintió detenido por una fuerza irresistible que le impedía pasar por la puerta que conduce al camino del Calvario, y cuanto el Rey más se empeñaba en andar tanto mayor era la fuerza que se lo estorbaba.

Todos, ante el inaudito caso, quedaron atónitos; hasta que el obispo de Jerusalén, Tobías, dijo al monarca: «Mira, Emperador, que con esos atuendos de triunfo no imitas la pobreza ni la humildad con que Jesucristo llevó la Cruz.» Entonces, Heraclio, despojándose de sus ricos vestidos, se descalzó y poniéndose un manto, se echó la Cruz en los hombros y pudo llegar a la cima del Calvario.

Esta fecha —3 de mayo— se convirtió en una segunda celebración, que llevó el nombre de Invención de la Santa Cruz (“invención” significa también: “Hallazgo o descubrimiento de algo”).

Así pues, hubo un momento, antes de las reformas del calendario litúrgico de 1964 y 1969, en que se hacían ambas celebraciones: la Exaltación el 14 de septiembre y la Invención, el 3 de mayo.

Algunos países comenzaron a desarrollar una gran devoción por la fiesta de la Invención, aunque ahora con la denominación: La Cruz de mayo. Esos países son: Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Paraguay, Perú, Trinidad y Tobago, Argentina, Colombia y Venezuela. Además se celebra en algunas ciudades de España y en Lopinot, en la isla de Trinidad.

En los demás países del mundo se celebra la fiesta de la Exaltación el 14 de septiembre.

 

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Atenuantes del pecado de abortar

Posted by pablofranciscomaurino en septiembre 2, 2017

La periodista Claudia Palacios publicó en el periódico EL TIEMPO el artículo:

Atenuantes del pecado de abortar: La Iglesia debe reconocer que el derecho canónico perdona el aborto en 10 causales:

http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/claudia-palacios/atenuantes-del-pecado-de-abortar-125474

 

Sobre este artículo, hay que aclarar algunas cosas:

1) Las «10 causales para que las sanciones no sean aplicadas» de las que habla la periodista se refieren no a la justicia divina (la de Dios) sino a las sanciones eclesiales (las de la Iglesia); por eso, los códices 1.323 y 1.324 del Código de Derecho Canónico están enmarcadas en el LIBRO VI: DE LAS SANCIONES EN LA IGLESIA.

Esto quiere decir que, aunque la Iglesia contemple esos atenuantes para la pena que impone a los pecadores, Dios castigará de todos modos el aborto a quienes no se arrepientan sinceramente y se acojan al Sacramento de la Reconciliación (confesión), por ser un homicidio realizado con premeditación (lo pensó antes de abortar), alevosía (contra una persona sin correr el riesgo de una reacción defensiva) y ventaja (de un superior contra un ser humano inferior e indefenso).

Comparándolo con la justicia penal, supongamos que a un homicida, por cometer este delito coaccionado por miedo grave o para evitar un perjuicio grave, en vez de una pena de 30 años, se le aplica una de 25 ó 20. Pero ese delito no deja de llamarse homicidio.

En el caso del aborto siempre se pretende la muerte de un ser humano no-nacido: es homicidio, aunque en algunos casos haya atenuantes.

Así, pues, si algunas jóvenes no abortaron «por temor a convertirse en pecadoras», como lo dice la periodista, hicieron bien pues, aunque la justicia de la Iglesia atenúe sus penas, el aborto sigue siendo un pecado gravísimo.

2) La cita que hace la periodista (que no está en el Código de Derecho Canónico): «No queda sujeto a pena quien cuando infringió una ley o precepto aún no había cumplido 16 años», vale para todos los delitos, como ella misma lo dice. Podríamos preguntar: ¿Si un joven de 15 años y 11 meses mata a un compañero de la escuela a puñaladas, ¿será que no es consciente del mal que hace? ¿Acaso se hará consciente el mes siguiente, cuando cumpla 16?

La experiencia demuestra que la conciencia acusa indefinidamente a las jóvenes que se realizan un aborto siendo menores de 16 años, prueba de que sabían que actuaron mal.

3) La fuente de la periodista —el sacerdote que l«pide no revelar su nombre para no meterse en líos con su comunidad»— no es buena, pues no es un auténtico seguidor de Jesucristo quien, por defender la verdad, llegó hasta las últimas consecuencias: dio su vida. Asimismo, todos los mártires de la Iglesia dieron su vida en defensa de la verdad; no fueron cobardes. Por eso, las opiniones de este sacerdote no deberían tenerse en cuenta.

Por otra parte, nace la pregunta: ¿A qué le teme este anónimo sacerdote? Según la periodista, fue él quien le reveló los códices que hablan de los atenuantes, «esa verdad que la mayoría de los sacerdotes y la alta jerarquía de la Iglesia, según él, se niegan a divulgar por miedo a perder el control sobre la conciencia de las personas». ¿Acaso el Código de Derecho Canónico -donde se encuentran esos códices- no fue publicado por la Iglesia hace más de treinta años?, ¿acaso no se consigue en todas las librerías católicas y en varios lugares de la Red? Véase, por ejemplo, la página oficial del Vaticano:

http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/index_sp.html.

4) Parafraseando a la periodista, podemos decir que el problema no es [Su Santidad] Francisco, ni la pesada estructura eclesial; es la ignorancia de quienes se atreven a cuestionar personas e instituciones sin conocimiento de causa, como se demostró en los 3 numerales anteriores.

 

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