Hacia la unión con Dios

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Isabel de Hungría, noviembre 17

Posted by pablofranciscomaurino en septiembre 19, 2014

Noviembre 17: Santa Isabel de Hungría, Viuda  (1207-1231), de la Tercera Orden Franciscana y patrona de la Arquidiócesis de Bogotá.

 

SE CELEBRA CON CATEGORÍA DE FIESTA EN TODA LA ARQUIDIÓCESIS

Canonizada por Gregorio IX el 27 de mayo de 1235.

 

Esta joven Santa del siglo XIII a quien los hermanos y hermanas de la penitencia veneran como Patrona, se consumó en el ardor de todo lo bueno y dejó una estela luminosa de amor, un ejemplo que la cristian­dad nunca ha olvidado.

Isabel Langravia de Turingia, nació en 1207 en Hungría, hija del rey Andrés II y de la reina Gertrudis de Merano. Siendo todavía niña fue dada por esposa a Luis, Langrave de Asia y Turingia y creció con él en el amor de Dios y del prójimo. Pasaba largas noches en oración y dedi­caba sus días a visitar a los enfermos y a socorrer a los pobres. Pero su grandeza brilló sobre todo después de que murió su esposo, que se ha­bía hecho cruzado. Fue despojada de todos sus bienes, arrojada a la ca­lle con sus hijitos y forzada a buscar refugio en un establo, ella, que había ayudado a tantos y construido hospitales para sus súbditos. No se quejó de ello, sino que entró a la iglesia de los Hermanos Menores y pidió que se cantara un “Te Deum” porque el Señor le había dado su pobreza. Vistió el hábito de la Tercera Orden y recibió de San Francisco el regalo de su manto.

Cuando más tarde le fueron reconocidos sus derechos, que tuvo que reivindicar para sus hijos, no cambió de vida, sino que continuó traba­jando con sus manos para ayudar a los pobres. Las visitas del Señor en la oración eran frecuentes.

Santa Isabel en solos 24 años de vida conoció riqueza y miseria, honores y desprecio y santificó todas las condiciones de la vida de una mujer: religiosísima desde su juventud, amantísima esposa con un cora­zón maternal para con su pueblo, madre delicadísima de tres hijos, tem­pranamente viuda, arrojada, errante con sus hijitos hambrientos; siem­pre sobreabundante de gozo en la pobreza y en el dolor, porque abun­daba totalmente en Dios, cuyo amor tierno y fuerte conocía. Dios la escuchó por sus hijos, cuyos derechos principescos fueron reconocidos; para sí conservó sólo el inestimable tesoro de la pobreza franciscana que le había revelado la dulzura de Dios.

Característica de su vida es la caridad hacia los pobres, a quienes asistía siempre con regia generosidad y visitaba en sus barracas. Es céle­bre la anécdota de su esposo Luis, quien se encontró con ella mientras bajaba del castillo de Marburgo con las provisiones para los pobres, ocultas bajo el manto. Cuando él le preguntó qué llevaba, corrió el manto y aparecieron fresquísimas rosas a pesar del crudo invierno. Otra vez un leproso a quien después de lavarle los pies y dado alimento, lo colocó a dormir en su lecho regio; al regresar el esposo, indignado qui­so ver quién era ese leproso que dormía en su lecho, y con sorpresa vio a Cristo, que en un nimbo de luz desapareció dejando gran gozo en el corazón de ambos cónyuges. Murió de veinticuatro años el 17 de no­viembre de 1231 y fue sepultada en Marburgo el 19 del mismo mes.

 

 

Patrona de la Arquidiócesis de Bogotá

Santa Isabel de Humgría

Fue el arzobispo fray Luis Zapata de Cárdenas quien eligió a santa Isabel de Hungría por patrona de la Arquidiócesis de Bogotá.

Muerto el arzobispo fray Luis Zapata de Cárdenas en 1590, el cabildo en sede vacante renovó aquella consagración a la santa, como lo testimonian las palabras de la solemne acta que se firmó el 11 de diciembre de 1593.

“… Renovamos y revalidamos los votos que antes de éste tenemos hechos… y así mismo el voto y promesa que hicimos a la gloriosa santa Isabel de Hungría de guardar su fiesta para siempre jamás. que cae a 19 de noviembre, y celebrar solemnemente los oficios divinos de su fiesta en la santa iglesia catedral y hacer procesión y traer en ella su santa reliquia, a la cual gloriosa santa tomamos y votamos por patrona nuestra, por tener como tenemos en la dicha santa iglesia catedral la santa y notable reliquia de su sagrada cabeza. que trajo a ella el reverendísimo don fray Luis Zapata de Cárdenas, arzobispo que fue de este reino. que se la dio la majestad de la reina doña Ana, nuestra señora. de gloriosa memoria… ”
El documento más antiguo que nos asegura de la veracidad de haber traído Zapata de Cárdenas las reliquias de la santa que luego dieron origen a su devoción y elección como patrona de la Arquidiócesis, es la carta que el capítulo catedral envió a la reina doña Ana de Austria, esposa de Felipe 11, para agradecerle tan precioso obsequio. Por lo cual bien merece la pena que la conozcamos:

“Católica Real Majestad. Los príncipes y señores que en esta vida, cuando hacen mercedes, es habiendo precedido servicios o habido merecimientos. y esta orden Vuestra Majestad Real, como cristianísima Reina y Señora nuestra, la ha empleado con nosotros, porque sin haber de nuestra parte servicio ni merecimiento, nos ha hecho mercedes, y son: que el arzobispo don fray Luis Zapata, llegado a esta su iglesia, significó al estado eclesiástico y seglar la merced que Vuestra Majestad nos hizo con las reliquias que le dio para poner en esta santa iglesia, las cuales mostró; con lo cual no solamente la iglesia pero el Reino será ilustrado. Lo que se puede significar es que se tiene por gran merced y por tal se reconoce, y lo que de nuestra parte se puede recompensar es ser capellanes y oradores al Dios, nuestro Señor, por Vuestra Majestad…”

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Pio X, agosto 21

Posted by pablofranciscomaurino en agosto 21, 2014

Le gustaba definirse “un pobre párroco de provincia”, y cuando alguien le decía “Santo Padre”, él corregía: “No santo, sino Sarto”. El Papa Sarto nació el 2 de junio de en Riese (Italia). Fue bautizado al día siguiente con el nombre de José Melchiorre. El padre, empleado municipal, mu­rió dejando a la esposa Margarita Sansón con diez hijos por levantar. “Pepe”, el segundo de los hijos, quería interrumpir los estudios seminarísticos para ayudar a la familia. Pero la valiente madre lo exhortó para que continuara el camino que había emprendido. A los 23 años fue consagrado sacerdote, y durante 9 años fue coadjutor en Tombolo; después párroco en Salzano también 9 años; otros 9 años fue canónigo y director espiritual en I reviso; 9 años obispo de Mantua y 9 años cardenal patriarca de Venecia; en cambio, fue Papa durante 11 años, del 1903 al 1914. Murió el 20 de agosto de 1914, afligido por la guerra que ya se aproximaba sobre Europa. Desde la lejana Edad Media no se sentaba sobre la cátedra de Pedro un humilde hijo de campe­sinos.

Su pontificado fue excepcionalmente fecundo por la organiza­ción interna de la Iglesia. Poco inclinado a las sutilezas diplomá­ticas, no cuidó las relaciones de la Iglesia con el poder político y sus actitudes intransigentes crearon roces con Rusia, los Estados Unidos (rechazó hasta la visita de Theodoro Roosevelt), Alema­nia, Portugal y Francia, de la que rechazó la ley de la separación entre Iglesia y Estado. El Papa de la amabilidad se mostró partícu­la miente hostil a cualquier apertura que se pudiera hacer pasar por aceptación del difundido “modernismo” aun dentro del clero.

Su lema “instaurare omnia in Christo” se tradujo en vigilante atención a la vida interna de la Iglesia: promovió la renovación litúrgica, derribó las seculares barreras que separaban a la Curia romana de la práctica pastoral; codificó el derecho canónico, promovió la instrucción religiosa de los niños con el Catecismo, permitiéndoles la primera Comunión en muy joven edad. Dota­do de equilibrio y discreción, de prudencia y de fuerza, a pesar de tener una concepción centralística de la manera de gobernar a la Iglesia, no se propuso sino ser “el siervo de todos” y su disponibi­lidad fue en realidad un hecho nuevo en los palacios vaticanos. El Papa véneto, sonriente y agudo, hablaba con todos, sin tener en cuenta las reglas del protocolo. Pobre entre los pobres, para ir desde Venecia hasta Roma al conclave tuvo que sacar el dinero prestado para el pasaje en tren, de ida y regreso, pues estaba convencido que el Espíritu Santo no iba a cometer el “error” de sugerir al sagrado colegio cardenalicio su elección a Papa. Fue canonizado por el papa Pio XII, en 1954.

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Alejo, julio 17

Posted by pablofranciscomaurino en agosto 24, 2013

 
La leyenda de este “loco de Dios” fue muy popular en Roma, donde nació este santo, hijo de un senador romano llamado Eufemiano. 
Su padre quiso casar a Alejo contra su voluntad y el mismo día de su boda se escapó y se embarcó en un barco que partía hacia Siria y allí siguió hasta Edesa, Turquía donde pedía limosna a la puerta de las iglesias durante diecisiete años, repartiéndola luego entre los demás pobres. 
Cuando empezó a cundir la fama de su santidad, Alejo huyó en un velero hacia Tarso, pero los vientos contrarios lo empujaron hacia Roma. Sin revelar su identidad, fue a pedir hospitalidad a la casa de sus padres, donde le permitieron dormir bajo las escaleras del palacio paterno. 
Alejo vivió otros diecisiete años en Roma, mendigando por las calles, rezando en
las iglesias, y durmiendo en su nueva morada.  Todos las noches los esclavos le
arrojaban las sobras de comida del día.
Se dice que un día que el papa Inocencio I celebraba misa, en presencia del
emperador, se dejó oír una voz que decía “Buscad al hombre de Dios” y reveló
también que se encontraba en casa de Eufemiano.  Cuando fueron a buscarlo,
encontraron a Alejo muerto, con un documento en la mano que revelaba su

identidad.

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Ana de san Bartolomé, junio 7

Posted by pablofranciscomaurino en abril 19, 2013

Su vida

Nació el 10 de octubre de 1549 en Almendral, Ávila, de familia pobre en bienes materiales, pero muy buenos cristianos.

Ingresó en el Carmelo de San José de Ávila en 1570. Fue la primera lega de la Reforma de Santa Teresa. Desde un principio fue muy querida de la santa doctora, en cuyas manos hizo sus votos el 15 de agosto de 1572.

Por obra de Dios, méritos de santa Teresa y obediencia de esta beata, ascendió de simple hermana conversa y analfabeta a la secretaria muy particular de la doctora mística.

Así llegó a ser discípula predilecta y heredera aventajada del espíritu de Teresa, como del gran vidente Elías lo fue el profeta Eliseo. Asíl rezan los procesos de la causa de la beata Ana.

En funciones de secretaria acompañó a santa Teresa en sus correrías fundacionales. Y la santa, reconociendo la valía de su prestación personal y su extraordinaria santidad, llegó a decirle:

“Ana, Ana, tú tienes las obras, yo tengo la fama”.

Aprendió a escribir de modo milagroso.

Descolló siempre por su extraordinaria caridad, tanto para con Dios como para con el prójimo.

En su autobiografía se lee que deseaba con ansias morir de amor y suspiraba por esta dicha. Suya es la frase: “¡Ay, como me pesa este cuerpo! Y estoy cansada de cuidarlo, todo mí deseo sería ver rotas estas cadenas!”

Muerta santa Teresa, pasó a Francia, donde fundó varios conventos, dando maravillosos ejemplos de todas las virtudes. En su Autobiografía, escrita por obediencia, nos dejó constancia de las muchas gracias místicas que gozó durante su vida, como fruto de su gran amor a la Humanidad de Jesús y al misterio de la Santísima Trinidad.

Murió en 1622, y fue beatificada en 1917 por el Papa Benedicto XV.

 

Su espiritualidad

Fue admirable su celo por la salvación de las almas, manifestado en las relaciones impuestas por su cargo de priora y fundadora.

La fecundidad de su vida activa tiene su base y explicación en su comunicación asidua con Dios por la oración y en su espíritu de penitencia.

Predicando más con el ejemplo que con las palabras, formó muchas y santas hijas, que fueron su mejor corona en este mundo y espejos de sus virtudes delante de Dios y de los hombres.

Se puede decir de esta beata que pasó por la tierra haciendo bien, pensando más en los otros que en sí misma. Desprendida de todo lo que pudiera distraerla de fijar su vista en el Cielo.

Murió en el Carmelo de Amberes, aureolada de gloria y santidad.

Sus palabras eran oídas con veneración por los príncipes del mundo y por los prelados de la Iglesia.

Sus prendas características eran las de una verdadera y genuina carmelita: adhesión inquebrantable a la Iglesia de Dios, entrañable amor a su Orden y ardiente celo por la salvación de las almas.

Aunque se distinguió por su humildad, desde el principio hasta el fin de su vida, quiso el Señor dotar a esta su sierva de excelentes prendas de gobierno y de cualidades excepcionales para dar consejo a quien se lo pedía.

La vida espiritual de la beata Ana estuvo del todo centrada en la voluntad de Dios, la cual siempre buscó, amó y cumplió con generosa fidelidad.

Su mensaje

  • que ardamos en celo por extender la Iglesia
  • que sepamos servir con caridad a los demás
  • que procuremos ser buenos samaritanos con los enfermos
  • que la caridad sea la pauta de nuestra vida

Su oración

Oh Dios, que has hecho de la beata Ana maravilloso ejemplo de humildad, concédenos a nosotros, tus siervos, que siguiendo sus ejemplos alcancemos los premios que prometes a los humildes. Amén.

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Alberto de Jerusalén, septiembre 17

Posted by pablofranciscomaurino en marzo 8, 2013

 

San Alberto de JerusalénSu vida

No es carmelita en sentido estricto, pero sí lo celebra la Orden del Carmen con toda propiedad como a hijo querido por haber sido su Legislador.

Nació en Castel Gualtien, diócesis de Reggio Emilia, Italia, a mediados del siglo XII, de la familia Avogadro o de los condes Sabbioneta.

En 1180 fue elegido Prior de los Canónigos Regulares de Santa Cruz de Mortara, Pavía. En 1184 es elegido obispo de Bobbio y, al año siguiente, de Vercelli, diócesis que gobernó por espacio de veinte años.

Durante este tiempo desempeñó, con gran acierto, delicadas misiones nacionales e internacionales, encargado por papas y emperadores. Todos acudían a él, sabedores de su prudencia, firmeza e independencia.

Fue lo que suele llamarse “experto árbitro” de los más intrincados litigios que tenían relación con la Iglesia.

Dadas sus cualidades y mirando el bien de la Iglesia universal, el Papa Inocencio III lo nombró Patriarca de Jerusalén, aunque le dolió perderlo, del que dijo el 17 de febrero de 1205: […] aunque nos eres muy necesario en la región de Lombardía, pues confiamos plenamente en ti para que nos representes incluso en los más difíciles asuntos”…

El 16 de junio de 1205 anunciaba este mismo Papa a los prelados de Tierra Santa que les enviaba a Alberto, “varón probado, discreto y prudente como legado suyo para la provincia eclesiástica de Jerusalén”.

Llegó a Palestina a principios de 1206 y fijó su residencia en Accón (San Juan de Acre) porque Jerusalén estaba ocupada por los sarracenos.

Sus extraordinarias cualidades de experto mediador también las ejercitó con fruto durante los nueve años que duró su patriarcado.

Para nosotros —los carmelitas— su obra más benemérita fue la entrega de la Regla o Norma de vida que lleva su nombre y que aún hoy observa el Carmelo en todas sus múltiples Ramas.

El 14 de septiembre de 1214, en Accón, mientras participaba san Alberto en una procesión, fue asesinado a puñaladas por el Maestro del Hospital del Espíritu Santo, al cual había reprendido y depuesto de su cargo a causa de su mala vida.

Su recuerdo comenzó a celebrarse en la Orden en 1504.

Su espiritualidad

Por los años 1206-1209, a petición de los eremitas que moraban en el Monte Carmelo, entregó al “hermano (Rocardo) y compañeros” una Norma de vida o Regla, que llamamos “Regla de San Alberto”.

Alberto codificó en breves trazos, ricos en citas bíblicas, la tradición monástica del Carmelo. Son normas concretas y prescripciones disciplinares. Insiste, sobre todo, en la meditación de la Palabra de Dios para mejor servir a Jesucristo, en la oración, silencio, mortificación y trabajo.

La entregó en un solo cuerpo, pero hoy la tenemos dividida en un prólogo, dieciocho capitulillos y un epílogo.

Cantidad enorme de autores de dentro y fuera de la Orden han comentado durante estos más de siete siglos que cuenta de vida, este maravilloso documento legislativo–espiritual.

Muchos hombres y mujeres se santificaron observando esta Regla, que fue aprobada y transformada por varios Pontífices.

El himno del Oficio de Lecturas de su fiesta sintetiza su espiritualidad:

Alberto, sol refulgente, / pastor y legislador, / tus hijos hoy te celebran, / escucha su invocación./ De la paz y la concordia, / mensajero sembrador,/ eres faro que nos das / en fe y costumbres fulgor. / Patrias fronteras rebosa / de tu virtud el olor; / y llena Jerusalén / tu dignidad y tu honor./ Resplandeciendo en la Iglesia / santo y prudente rector, / en santa Regla al Carmelo / guías por sendas de amor. / Haz que en nosotros aumenten / caridad, gracia, oración; / y contigo a Dios rindamos / sempiterna adoración. Amén.

Su mensaje

  • que amemos a la Iglesia hasta morir por ella.
  • que nuestra maravillosa Regla sea “trampolín” para el cielo.
  • que gastemos nuestra vida en obsequio de Jesucristo.
  • que nuestra ilusión y meta sea: Servir fielmente a Jesucristo.

Su oración

Oh Dios, que, por medio de san Alberto, nos diste una regla de vida evangélica para alcanzar la perfecta caridad; concédenos vivir generosamente nuestra consagración a Jesucristo, y servirlo fielmente hasta la muerte. Amén.

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Agustín Phan Viet Huy y Nicolás Bui Duc The, junio 13

Posted by pablofranciscomaurino en febrero 22, 2013

 
Estos santos vietnamitas, obligados a profanar la cruz en 1839, se arrepintieron inmediatamente y pidieron de nuevo ser juzgados como cristianos.
Ellos mismos suscribieron la pena de muerte y fueron arrojados vivos al río, donde murieron ahogados.

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Aglae y Bonifacio, mayo 14

Posted by pablofranciscomaurino en febrero 16, 2013

Aglae era una matrona romana (siglo IV), que tenía por amante, según se decía, a un tal Bonifacio, que era su administrador.

Después de abrazar la fe, Aglae convirtió a Bonifacio que recibió el bautismo y se hizo un perfecto cristiano.

Un día ella le manifestó su deseo de tener las reliquias de un mártir.  Bonifacio prometió satisfacerla y partió hacia Oriente donde Maximino Gayo todavía perseguía a los cristianos. Bonifacio murió decapitado en Tarso, Turquía, por haber proclamado su fe en el estadio donde se daba suplicio a los cristianos.

Los dos esclavos que lo acompañaban compraron su cabeza al verdugo y se la llevaron a Aglae, que la depositó en un oratorio construido por ella en la Vía Latina y a donde acudía cada día para rezarle.

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Josefa Menéndez, diciembre 29

Posted by pablofranciscomaurino en junio 8, 2012

Josefa Menéndez
Recibió mensajes dictados por Nuestro Señor Jesucristo en el convento de la Sociedad del Sagrado Corazón de Jesús en Les Feuillants, en Poitiers, Francia, entre 1920 y 1923.Jesús pidió el 13 de Noviembre de 1923: “deseo que hagan conocer Mis Palabras.  Quiero que el mundo entero Me conozca como Dios de amor, de perdón y de misericordia.  Yo quiero que el mundo lea que deseo perdonar y salvar…  Mis Palabras serán luz y vida para muchísimas almas “.

En Sus mensajes, Jesús dice: “Amor busco, amo a las almas y deseo ser correspondido.  Por eso Mi Corazón está herido, porque encuentro frialdad en vez de amor.  Yo soy todo Amor y no deseo más que amor.  ¡Ah!  Si las almas supieran cómo las espero, lleno de misericordia!  Soy el Amor de los amores…  Tengo sed de que las almas se salven…  ¡Que las almas vengan a Mí!…  ¡Que las almas no tengan miedo de Mí!…  ¡Qué las almas tengan confianza en Mí!”

  

El Papa Pío XII (en aquel momento Cardenal Eugenio Pacelli) dio su bendición a la primera edición.
Josefa Menéndez

Recibió mensajes dictados por Nuestro Señor Jesucristo  en el convento de la Sociedad del Sagrado Corazón de Jesús en Les Feuillants en Poitiers, Francia, entre 1920 y 1923.

Algunos de los Mensajes

25 de Agosto de 1920:
“Déjate en Mis Manos… No Me importan tu pequeñez y tu flaqueza; lo que pido es que Me ames y que lo ofrezcas todo para consolar Mi Corazón. Quiero que sepas cuánto te amo y qué tesoros te reserva Mi amor”.

“Quiero que descanses sin miedo en Mi Corazón. Míralo y verás que ese fuego es capaz de consumir todo lo imperfecto que hay en ti. Abandónate a Mi Corazón y no pienses más que en darme gusto”.

“Quiero que Me lo ofrezcas todo, aún lo más pequeño, para compensar el dolor que Me causan las ofensas de las almas”.

8 de Septiembre de 1920
“Nada temas… No me abandones. ¡Son tantas las almas que huyen de Mí! Déjame, al menos, morar en la tuya y complacerme en ella”.

4 de Octubre de 1920
Jesús muestra Su Corazón herido a Sor Josefa y dice:

“Mira en qué estado las almas infieles dejan Mi Corazón… Ignoran el amor que les tengo; por eso Me abandonan. Pero tú, ¿no querrás cumplir Mi Voluntad?”

8 de Noviembre de 1920
“No Me resistas, humíllate, que Yo te buscaré en tu nada para unirte a Mí”.

29 de Noviembre de 1920
“¿No sabes que Soy el dueño de tu corazón y de todo tu ser?”

26 de Enero de 1921
“El alma que ama desea sufrir, y el sufrimiento aumenta el amor. El amor y el sufrimiento unen el alma estrechamente con Dios hasta hacerla una misma cosa con El”.

6 de Febrero de 1921
“Estas heridas Me las causa el desamor de los hombres que, como locos, corren a su perdición”.

8 de Febrero de 1921
“¡Cuántas almas se condenan! Pero un alma fiel repara y obtiene misericordia para muchas ingratas”.

12 de Febrero de 1921
Sor Josefa escribe: me hallaba ante el Sagrario en oración y empecé a pedir por mi madre y mis hermanas. Me llegué a entristecer por ellas y pensaba lo que haría si estuviese a su lado… Confieso que en aquel momento no contaba bastante con Dios. De pronto se presentó Jesús, con el Corazón abrasado lleno de majestad, y en tono de reprensión me dijo:
-tú sola, ¿qué podrías hacer?
Y señalándome Su Corazón:
-fija Aquí tu mirada.
Y se fue.

20 de Febrero de 1921
Durante la Santa Misa, después de la Consagración, Jesús se presenta hermosísimo a Sor Josefa, y le dice:
“Dime, Josefa, ¿qué Me vas a ofrecer por las almas que te he confiado? Colócalo en la Llaga de Mi Corazón para que reciba un valor infinito”.

21 de Febrero de 1921
“Te quiero tan olvidada de ti misma y tan abandonada a Mi Voluntad que no te pasaré la más mínima imperfección sin avisarte. Debes tener siempre presente tu nada y Mi Misericordia. Sabré sacar tesoros de tu humildad: no lo olvides”.

24 de Febrero de 1921
“Mañana ofrecerás a Mi Padre todas tus acciones, unidas a la Sangre que derramé en Mi Pasión. Procurarás no perder un momento la presencia Divina, alegrándote, en cuanto te sea posible, de lo que hayas de sufrir. Piensa todo el día en las almas… en los pecadores… Tengo sed… sí, tengo sed de almas”.

24 de Febrero de 1921
Jesús dice a Sor Josefa:
“El mundo no conoce la Misericordia de Mi Corazón. Quiero valerme de ti para darla a conocer… Te quiero Apóstol de Mi bondad y de Mi Misericordia”.

14 de Marzo de 1921
Jesús dice a Sor Josefa:
“Recuerda que tu nada es el imán que atrae Mis miradas”.

15 de Marzo de 1921
Acabando de comulgar y pidiendo una vez más perdón a Nuestro Señor, pasó, como un relámpago, por delante de Sor Josefa y le dijo: “El amor todo lo borra”.

17 de Marzo de 1921
“Aquel día te llamé y, desde entonces, no te he abandonado ni un momento. Te he cuidado con amor y no me he separado de ti. ¡Cuántas veces hubieras caído a no haberte sostenido Yo! Hoy te digo de nuevo: quiero que seas Mía… que Me correspondas… que Me seas fiel…”.

“Yo haré todo el trabajo, tú nada tienes que hacer sino amar y abandonarte. No te importe tu nada, ni tu debilidad, ni aún tus caídas. Mi Sangre todo lo borra. Bástate a ti saber que te amo. Abandónate”.

22 de Marzo de 1921
“¿No sabes lo que está escrito en el Santo Evangelio? Pedid y recibiréis”.

23 de Marzo de 1921

Jesús dice a Sor Josefa: “Hay almas cristianas y muy piadosas, detenidas por un afectillo, un apego, que les impide correr por el camino de la perfección. Si otra alma ofrece sus obras y sacrificios, uniéndolos a mis méritos infinitos, les alcanza que salgan del estado en que están y adelanten en la virtud”.

“Otras almas viven en la indiferencia o en el pecado, ayudadas del mismo modo, recobran la gracia, y se salvan. Otras, y no tan pocas, viven obstinadas en el mal y ciegas en su error. Se condenarían, pero las súplicas de un alma fiel consiguen que la gracia toque, al fin, su corazón. Y si su flaqueza es tan grande que han de volver a caer en su vida de pecado, me las llevo a la eternidad, y así las salvo”.

26 de Marzo de 1921
Rogaba yo al Señor que me diese la fuerza de vencerme, pues no sé todavía humillarme como El quisiera”.

Jesús dice a Sor Josefa:
“No te apures, Josefa; si llenas un vaso de agua y echas en él una piedrecita, saldrá un poco de agua. Echas otras y sale un poco más. Pues así, a medida que Yo voy entrando en tu alma te vas desocupando de ti, pero esto se hará poco a poco”.

29 de Marzo de 1921
Jesús dice a Sor Josefa:
“Mi Corazón encuentra consuelo perdonando. No tengo más deseo que perdonar, ni mayor alegría que perdonar. Cuando, después de una caída, un alma vuelve a Mí, es tan grande el consuelo que me da, que casi resulta para ella un beneficio, porque la miro con particular amor”.

3 de Abril de 1921
Jesús dice a Sor Josefa acerca de Su Sagrado Corazón:
“Toma este Corazón y ofrécelo… Con El, puedes pagar todas tus deudas”.

6 de Abril de 1921
Jesús dice a Sor Josefa:
“Es tanto lo que Me agrada un alma cuando se abandona a Mí de verdad, que aunque esté llena de imperfecciones y miserias hago de ella un cielo donde me deleito en morar. Yo mismo te diré lo que Me impide trabajar en tu alma para realizar Mis designios”.

7 de Abril de 1921
Sor Josefa pide a Jesús que le enseñe a humillarse y abandonarse como El desea. Jesús responde:
“Puedes humillarte de varias maneras: adorando la Voluntad Divina que, a pesar de tu indignidad, se quiere servir de ti para extender Su Misericordia. También, dando gracias de que, sin merecerlo, te he colocado en la Sociedad de Mi Corazón. No te quejes nunca de esta gracia”.

13 de Mayo de 1921
Jesús dice a Sor Josefa:
“Mi Corazón nunca niega el perdón al alma que su humilla y, sobre todo, entiéndelo bien, Josefa, si lo pide con verdadera confianza. Yo haré un gran edificio sobra la nada, es decir, sobre tu humildad, tu abandono y tu amor”.

17 de Mayo de 1921
La Santísima Virgen dice a Sor Josefa:
“¿Cómo no te he de amar, hija mía? Por todas las almas ha derramado mi Hijo Su Sangre. Todas son mis hijas. Pero cuando Jesús fija los ojos en un alma, yo pongo en ella el corazón”.

18 de Mayo de 1921
Jesús dice a Sor Josefa:
“Si tú eres un abismo de miseria, Yo soy un abismo de bondad y Misericordia… Mi Corazón es tu refugio”.

25 de Mayo de 1921
La Santísima Virgen dice a Sor Josefa:
“Hija mía, arroja todas tus miserias en el Corazón de Jesús, ama al Corazón de Jesús, descansa en el Corazón de Jesús, sé fiel al Corazón de Jesús”.

13 de Junio de 1921
La Santísima Virgen dice a Sor Josefa:
“Líbrate de estas tres cosas que es por donde el enemigo de las almas te quiere hacer caer:
-No te dejes llevar de los escrúpulos que te presenta, para que dejes la comunión.

-Cuando mi Hijo te pide un acto de humildad o cualquier otra cosa, hazlo con mucho amor, diciendo muchas veces: `Jesús mío, veis lo que me cuesta, pero antes que yo sois Vos´.

-Si el enemigo te sugiere que la confianza con la Madre Superiora te resta del cariño que debes a Jesús, no le hagas caso”.

14 de Junio de 1921
Sor Josefa vio a Jesús en la Capilla con Sus Manos y Pies lastimados. Tres veces dijo el Señor a Sor Josefa: “Ofrece por esta alma la Víctima Divina al Eterno Padre… Ofrece la Sangre de Mi Corazón”.

Jesús dice a Sor Josefa:
“Durante la noche puedes descansar en Mi Corazón. El recogerá los latidos del tuyo como otros tantos deseos de amarme y consolarme…”.

“Humíllate hasta el polvo, pero a la humildad añade la confianza y el amor. Hazlo todo por amor, mirando siempre lo que por amor He sufrido por las almas”.

“Hazlo todo con mucha sumisión, viendo en todo Mi voluntad”.

“No te separes un momento de Mi lado”.

Jesús dice a Sor Josefa:
“Deja obrar a Mi amor, que no quiere otra cosa que rodearte y consumirte. El amor te despojará de ti misma… No te dejará pensar más que en Mi gloria y en las almas”.

20 de Junio de 1921
Mientras Sor Josefa ofrecía a Jesús el alimento que ella tomaba, Jesús le dice:
“Sí… Dame de comer, que tengo hambre… Dame de beber, que tengo sed… Ya sabes tú de qué tengo hambre y sed… Es de almas, de esas almas que tanto quiero. ¡Dame de beber!”

La Santísima Virgen María dijo a Sor Josefa:
“Este dolor que sientes es una centella del Corazón de mi Hijo. Cuando lo sientes muy fuerte, cuida de ofrecerlo con mucho amor, porque eso quiere decir que un alma hiere a Jesús en aquel momento. No tengas miedo de sufrir: es un tesoro para ti y para las almas”.

23 de Junio de 1921
Jesús dice a Sor Josefa:
“En la Hora Santa presentarás a Mi Eterno Padre el alma de este pecador. Recuérdale la agonía que por ella padecí en Getsemaní. Ofrécele Mi Corazón y une tus sufrimientos a los Míos… Estos sufrimientos no son nada en comparación del gozo que me dará esta alma, cuando, arrepentida, se acerque a Mi Corazón”.

30 de Junio de 1921
Jesús dice a Sor Josefa mostrándole Sus Llagas:

“Mira Mis Llagas, adóralas… Bésalas. No son las almas, no, que Me han puesto en este estado… es el Amor. Es el amor de predilección que tengo a Mis almas… y el amor compasivo que siento por los pecadores. ¡Si ellos lo supieran!… La mayor recompensa que puedo dar a un alma es hacerla víctima de Mi amor y de Mi misericordia, porque la hago semejante a Mí que soy Víctima Divina por los pecadores”.

1 de Julio de 1921
La Santísima Virgen María dice a Sor Josefa:
“Adora la Sangre Divina de Jesús, hija, y pide con gran fervor que se derrame sobre esta alma para que la ablande, la perdone y la purifique”.

3 de Julio de 1921
Sor Josefa describe la visión que ha tenido del Corazón de Jesús rodeado de espinas, con puntas agudísimas que se Le clavaban dentro y cómo de cada una brotaba Sangre.

Jesús dice entonces acerca de las almas que Le ocasionan todo este sufrimiento: “todo esto y mucho más ha sufrido Mi Corazón. Pero también encuentro almas que se unen a Él (Mi Corazón) y Me consuelan por las que de Mí se apartan”.

8 de Julio de 1921
Jesús dice a Sor Josefa: “Mira Mi Corazón, es todo Amor y ternura… Pero hay almas que no lo conocen”.

9 de Julio de 1921
Jesús dice a Sor Josefa:

“Josefa, esta alma Me ha dado ya lo que Me negaba. Pero la otra está muy cerca de su perdición, si no quiere reconocer su nada. Ofrécete a fin de alcanzar perdón para ella. Cuando un alma comete grandes pecados, pero después se humilla, saca ganancia. Mas la soberbia es lo que más enoja a Mi Padre… La detesta con odio infinito. Busco almas que se humillen y reparen su soberbia… Ofrécete sin cesar para reparar la soberbia de esta alma. No me rehúses nada. Yo soy tu fortaleza”.

26 de Julio de 1921
Jesús dice a Sor Josefa:

“He escogido nueve almas para esa empresa (de atraer a Su Corazón una Comunidad que se ha alejado). Ahora estoy contigo; luego te dejaré para ir con otra (de estas almas). Así, es siempre una esposa Mía la que Me da consuelo. Es verdad que muchas Me martirizan y son ingratas, pero también hay muchas en las que puedo descansar y que son Mi delicia”.

Jesús dice a Sor Josefa acerca ella y ocho almas que deben atraer a Su Corazón una Comunidad que se ha alejado:  “Quiero, no sólo que acerquéis estas almas a Mí, sino que expiéis por ellas, a fin de que no queden en deuda alguna delante de Mi Padre”.

Jesús dice a Sor Josefa que vuelva a sus quehaceres habituales, y luego: “Trabaja en Mi compañía”.

5 de agosto de 1921: “No encontrarás felicidad fuera de Mi Corazón”.

13 de Noviembre de 1923
Deseo que hagan conocer Mis Palabras. Quiero que el mundo entero Me conozca como Dios de amor, de perdón y de misericordia. Yo Quiero que el mundo lea que deseo perdonar y salvar… Mis Palabras serán luz y vida para muchísimas almas; todas se imprimirán, se leerán y se predicarán. Yo daré gracias especiales para que produzcan un gran bien y para que sean luz de las almas.

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Agapito, agosto 17

Posted by pablofranciscomaurino en abril 13, 2012

El gobernador de Palestina, Italia, lo había condenado a ser devorado por las fieras, por confesar su fe en Jesucristo. Sin embargo, ningún león le hizo el menor daño.

El magistrado quedó tan sorprendido que cayó fulminado de una congestión en la misma tribuna.  Se mandó traer al verdugo y Agapito fue decapitado (siglo II o III).

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Afra, agosto 5

Posted by pablofranciscomaurino en marzo 3, 2012

Fue prostituta en Augsburgo, Alemania, donde fue catequizada y convertida al cristianismo.

Cuando la conminaron a que realizara sacrificios a los dioses paganos, dijo: “Mis pecados son demasiados para que los siga aumentando: mi martirio me servirá de bautismo. ¡Dios sea loado al darme una gracia semejante!”.

La arrojaron a una hoguera donde murió abrasada en el año 304.

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Adelaida (Alicia), diciembre 16

Posted by pablofranciscomaurino en febrero 18, 2012

Sesenta y ocho años llenos de agitación en los que una mujer de las importantes quiso y supo ser testigo de Cristo. Esta fue Adelaida o Alicia, emperatriz en Italia.

Casada muy joven con el rey de Italia Lotario, se le prometía una vida feliz con su recién nacida hija Emma, y probablemente el matrimonio deseaba terminar sus días como se pone fin a los cuentos de princesas y príncipes, que probablemente también en su época se contaban. Pero a veces los planes de la Providencia no coinciden con los de los hombres; se complican, van y vienen por tortuosos senderos, en muchas ocasiones imprevistos y, en otras, muy dolorosos, de los que el Señor sabe sacar mayores bienes. Así pasó con Adelaida.

En realidad toda su vida estuvo envuelta en las turbulencias políticas y militares propias del tiempo. Cuando murió su primer marido sólo tenía dieciocho años y, tan joven, ya es reina, madre y viuda. Otro matrimonio, el segundo, la va a relacionar con la historia de los tres primeros Otones: su marido, hijo y nieto. En su vida están presentes los sufrimientos por cárcel y destierro. También entendió mucho de intrigas de la Corte, de confabulación, de envidias, de traiciones y de falsedades. Inculpablemente tuvo que soportar la incomprensión de propios y extraños porque la ambición y el poder ciegan los ojos de los que no son buenos.

Regente emperatriz, retoma funciones de mando en tiempos de Otón III. Ahora muestra con sus obras lo muerta que estaba para sí misma y que la anterior piedad, la de toda su vida, fue un asunto sincero. La emperatriz se dedica a hacer el bien. Protege, socorre y consuela a los necesitados. Considera el poder como una carga para ella y un servicio para el bien del pueblo. No es injusta, ni vengativa con quienes la injuriaron en tiempo pretérito. Muestra esmero infatigable en las tareas de gobierno. Reza, se mortifica y expía por los pecados de su pueblo. Magdeburgo es ejemplo de que propicia el resurgir de los templos.

Muere en Salces, en la Alsacia, en el 999, tenida ya por santa.

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Isabel de Hungría, noviembre 17

Posted by pablofranciscomaurino en noviembre 14, 2011

Santa Isabel de Hungría, Viuda  (1207-1231), de la Tercera Orden Franciscana y patrona de la Arquidiócesis de Bogotá.

SE CELEBRA CON CATEGORÍA DE FIESTA EN TODA LA ARQUIDIÓCESIS

Canonizada por Gregorio IX el 27 de mayo de 1235.

Esta joven Santa del siglo XIII a quien los hermanos y hermanas de la penitencia veneran como Patrona, se consumó en el ardor de todo lo bueno y dejó una estela luminosa de amor, un ejemplo que la cristian­dad nunca ha olvidado.

Isabel Langravia de Turingia, nació en 1207 en Hungría, hija del rey Andrés II y de la reina Gertrudis de Merano. Siendo todavía niña fue dada por esposa a Luis, Langrave de Asia y Turingia y creció con él en el amor de Dios y del prójimo. Pasaba largas noches en oración y dedi­caba sus días a visitar a los enfermos y a socorrer a los pobres. Pero su grandeza brilló sobre todo después de que murió su esposo, que se ha­bía hecho cruzado. Fue despojada de todos sus bienes, arrojada a la ca­lle con sus hijitos y forzada a buscar refugio en un establo, ella, que había ayudado a tantos y construido hospitales para sus súbditos. No se quejó de ello, sino que entró a la iglesia de los Hermanos Menores y pidió que se cantara un “Te Deum” porque el Señor le había dado su pobreza. Vistió el hábito de la Tercera Orden y recibió de San Francisco el regalo de su manto.

Cuando más tarde le fueron reconocidos sus derechos, que tuvo que reivindicar para sus hijos, no cambió de vida, sino que continuó traba­jando con sus manos para ayudar a los pobres. Las visitas del Señor en la oración eran frecuentes.

Santa Isabel en solos 24 años de vida conoció riqueza y miseria, honores y desprecio y santificó todas las condiciones de la vida de una mujer: religiosísima desde su juventud, amantísima esposa con un cora­zón maternal para con su pueblo, madre delicadísima de tres hijos, tem­pranamente viuda, arrojada, errante con sus hijitos hambrientos; siem­pre sobreabundante de gozo en la pobreza y en el dolor, porque abun­daba totalmente en Dios, cuyo amor tierno y fuerte conocía. Dios la escuchó por sus hijos, cuyos derechos principescos fueron reconocidos; para sí conservó sólo el inestimable tesoro de la pobreza franciscana que le había revelado la dulzura de Dios.

Característica de su vida es la caridad hacia los pobres, a quienes asistía siempre con regia generosidad y visitaba en sus barracas. Es céle­bre la anécdota de su esposo Luis, quien se encontró con ella mientras bajaba del castillo de Marburgo con las provisiones para los pobres, ocultas bajo el manto. Cuando él le preguntó qué llevaba, corrió el manto y aparecieron fresquísimas rosas a pesar del crudo invierno. Otra vez un leproso a quien después de lavarle los pies y dado alimento, lo colocó a dormir en su lecho regio; al regresar el esposo, indignado qui­so ver quién era ese leproso que dormía en su lecho, y con sorpresa vio a Cristo, que en un nimbo de luz desapareció dejando gran gozo en el corazón de ambos cónyuges. Murió de veinticuatro años el 17 de no­viembre de 1231 y fue sepultada en Marburgo el 19 del mismo mes.

Patrona de la Arquidiócesis de Bogotá

Fue el arzobispo fray Luis Zapata de Cárdenas quien eligió a santa Isabel de Hungría por patrona de la Arquidiócesis de Bogotá.

Muerto el arzobispo fray Luis Zapata de Cárdenas en 1590, el cabildo en sede vacante renovó aquella consagración a la santa, como lo testimonian las palabras de la solemne acta que se firmó el 11 de diciembre de 1593.

“… Renovamos y revalidamos los votos que antes de éste tenemos hechos… y así mismo el voto y promesa que hicimos a la gloriosa santa Isabel de Hungría de guardar su fiesta para siempre jamás. que cae a 19 de noviembre, y celebrar solemnemente los oficios divinos de su fiesta en la santa iglesia catedral y hacer procesión y traer en ella su santa reliquia, a la cual gloriosa santa tomamos y votamos por patrona nuestra, por tener como tenemos en la dicha santa iglesia catedral la santa y notable reliquia de su sagrada cabeza. que trajo a ella el reverendísimo don fray Luis Zapata de Cárdenas, arzobispo que fue de este reino. que se la dio la majestad de la reina doña Ana, nuestra señora. de gloriosa memoria… ”
El documento más antiguo que nos asegura de la veracidad de haber traído Zapata de Cárdenas las reliquias de la santa que luego dieron origen a su devoción y elección como patrona de la Arquidiócesis, es la carta que el capítulo catedral envió a la reina doña Ana de Austria, esposa de Felipe 11, para agradecerle tan precioso obsequio. Por lo cual bien merece la pena que la conozcamos:

“Católica Real Majestad. Los príncipes y señores que en esta vida, cuando hacen mercedes, es habiendo precedido servicios o habido merecimientos. y esta orden Vuestra Majestad Real, como cristianísima Reina y Señora nuestra, la ha empleado con nosotros, porque sin haber de nuestra parte servicio ni merecimiento, nos ha hecho mercedes, y son: que el arzobispo don fray Luis Zapata, llegado a esta su iglesia, significó al estado eclesiástico y seglar la merced que Vuestra Majestad nos hizo con las reliquias que le dio para poner en esta santa iglesia, las cuales mostró; con lo cual no solamente la iglesia pero el Reino será ilustrado. Lo que se puede significar es que se tiene por gran merced y por tal se reconoce, y lo que de nuestra parte se puede recompensar es ser capellanes y oradores al Dios, nuestro Señor, por Vuestra Majestad…”

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Santos patronos

Posted by pablofranciscomaurino en agosto 15, 2011


Abogado en los momentos desesperados: Judas Tadeo

Abogados: Raimundo de Peñafort, Ivo de Bretaña

Abogados de lo imposible: Rita de Casia, Gregorio el Taumaturgo, Estanislao de Kostka

Aeronáutica: José de Cupertino

Agentes fiscales: Mateo

Agricultores: Isidro Labrador, Roque

Animales domésticos: Antonio abad, Blas

Anunciantes: Bernardino de Siena

Apicultores: Ambrosio, Bernardo de Claraval

Aprendices: Juan Bosco

Arqueólogos: Dámaso, Jerónimo

Arquitectos: Bárbara, Benito de Nursia, Tomás

Artesanos: Nicolás de Bari

Artilleros: Bárbara

Artistas: Beato Angélico, Lucas

Asistentes sociales: Luisa de Marillac

Asociaciones y congregaciones religiosas: Francisco de Sales

Atletas: Cristóbal

Automovilistas: Cristóbal, Sebastián de Aparicio (en México)

Bailarines: Vito

Banqueros: Mateo, Miguel, Bernardino de Peltre

Barberos: Cosme y Damián, Catalina de Alejandría, Martín de Forres

Bibliotecarios: Lorenzo, Jerónimo

Bomberos: Bárbara, Juan de Dios, Sebastián

Bordadoras: Ana, Clara de Asís

Boxeadores: Ubaldo

Caballeros: Jorge, Pancracio

Cajas de ahorros: Antonio María Claret

Caminantes: Rafael

Canteros: Clemente I

Carniceros: Matías, Antonio abad

Carpinteros: José

Carteros: Adrián de Nicomedia,

Cristóbal, Gabriel

Catequesis: Carlos Borromeo, Roberto Belarmino

Catequistas españoles: Enrique de Ossó

Cerveceros: Arnulfo de Soissons, Dorotea, Pedro de Verona

Charcuteros: Antonio abad, Rita de Casia

Ciclistas: Catalina de Alejandría

Cirujanos: Cosme y Damián

Clero secular español: Juan de Ávila

Cocineros: Zita de Lúea, Lorenzo, Pascual Bailón

Comadronas: Dorotea Comerciantes: Francisco de Asís, Miguel, Frumencio

Confesores y moralistas: Alfonso María de Ligorio

Congresos eucarísticos: Pascual Bailón

Contables: Mateo

Dentistas: Apolonia

Doncellas encinta: Casilda de Toledo

Drogueros: Santiago el Mayor, Antonio abad, Nicolás de Bari

Editores: Antonio María Claret, Juan Bosco

Educadores y maestros: Juan Bautista de la Salle, José de Calasanz

Electricistas: Lucía

Embajadores: Gabriel Emigrantes: Francisca-Javier Cabrini

Empleadas de hogar: Zita de Lúea

Enfermeros: Camilo de Lelis, Catalina de Genova, Catalina de Siena, Juan de Dios, Águeda Enfermos: Camilo de Lelis, Juan de Dios, Job

Escritores: Juan Evangelista

Escritores católicos: Francisco de Sales

Espeleólogos: Benito de Nursia

Esposas: Dorotea

Estibadores: Cristóbal

Estudiantes: Tomás de Aquino, José de Calasanz, Catalina de Alejandría, Cirilo y Metodio Estudiosos de ciencias naturales: Alberto Magno

Farmacéuticos: Cosme y Damián, Santiago el Mayor

Fecundidad: Rita de Casia

Filatélicos: Gabriel

Filósofos: Catalina de Alejandría

Floristas: Dorotea, Rosa de Viterbo

Fontaneros: Fabián

Fruteros: Cristóbal

Fundidores: Sebastián

Gentes del mar: Egidio, Telmo, María de Cervelló

Geómetras: Tomás

Ginecólogos: Pantaleón, Ramón Nonato

Guardabosques: Juan Gualberto

Guardias de seguridad: Miguel

Herreros: Leonardo de Noblat, Adrián de Nicomedia

Hospitales: Camilo de Lelis, Juan de Dios

Hostelería: Marta, Juan Bautista, Julián el Hospitalario, Martín de Tours

Iglesia católica: José

Infancia: Nicolás de Bari, Pancracio

Ingenieros: Matías, Benito de Nursia

Intérpretes: Marcos

Jardineros: Dorotea, Sebastián

Jóvenes casaderas: Catalina de Alejandría

Jueces: Ivo de Bretaña, Miguel, Tomás

Juristas: Fidel de Sigmaringa, Ivo de Bretaña

Juventud: Felipe Neri, Juan Bosco, Luis Gonzaga, Estanislao de Kostka

Juventud africana: Carlos Luanga

Lavanderas: Ana, Clara de Asís

Ginecólogos: Pantaleón, Ramón Nonato

Lecheros: Brígida de Kildare

Leprosos: Job

Liberación de la esclavitud: Juan de Mata

Libreros: Antonio María Claret, Juan Evangelista, Jerónimo

Madres de familia: Ana, Mónica

Marineros: Erasmo de Formia, Francisco de Paula, Nicolás de Bari, Telmo

Médicos: Cosme y Damián, Lucas

Mendigos: Alejo, Egidio, Job, Lázaro

Militares: Adrián de Nicomedia, Ignacio de Loyola, Martín de Tours, Mauricio

Mineros: Bárbara, Dorotea

Misioneros: Francisco Javier

Misioneros en los países católicos: Leonardo de Porto Mauricio

Misiones: Franciso Javier, Teresa del Niño Jesús

Molineros: Catalina de Alejandría, Cristina de Bolsena

Monaguillos: Tarsicio

Moribundos: Ana, Benito, José

Mujeres de Acción Católica: Catalina de Siena

Mujeres estériles: Librada

Mujeres gestantes: Librada

Mujeres parturientas: Gerardo Mayela, Ramón Nonato, Erasmo de Formia

Músicos: Cecilia, David, Gregorio I Magno

Naturalistas: Alberto Magno

Náufragos: Pablo, Antonio de Padua, María de Cervelló, Plácido

Neonatos: Ramón Nonato

Notarios: Genesio de Arles, Ivo de Bretaña

Novicios religiosos: Estanislao de Kostka

Novios: Inés, Blas

Obreros: José

Ópticos: Marcos

Orífices: Bernwardo

Padres de familia: José

Panaderos: Clemente María Hofbauer, Fermín

Papeleros: Juan Evangelista

Para encontrar los objetos perdidos: Antonio de Padua

Párrocos: Juan María Vianney

Parturientas: Ana

Pasteleros: Macario de Alejandría

Pastores: Egidio, Genoveva, Pascual Bailón, Germana Cousin

Peluqueros: Luis IX, Martín de Forres, María Magdalena

Peregrinos: Santiago el Mayor, Benito José Labre, Brígida de Suecia, Gertrudis de Nivelles, Roque, Alejo, Rafael

Periodistas: Francisco de Sales

Pescaderos: Rafael

Pescadores: Andrés

Picapedreros: Sebastián

Pintores: Beato Angélico, Catalina de Bolonia, Lucas, Juan Damasceno

Poetas: David, Gregorio Nacianceno, Venancio Fortunato

Poetas de lengua española: Juan de la Cruz

Porteros: Alonso Rodríguez, Pedro

Prisioneros: Catalina de Alejandría, Leonardo de Noblat, Fernando III, José Cafasso Prostitutas arrepentidas: María Magdalena

Protector de la prole: Francisco de Paula

Protectores de las cosechas: Orencio y Paciencia

Pueri cantores: Domingo Savio

Queseros: Brígida de Kildare

Químicos: Alberto Magno

Radiólogos: Miguel

Recién casadas: Dorotea

Sacerdotes seculares: Juan María Vianney

Secretarios: Marcos

Soldados: Adrián de Nicomedia, Jorge

Tapiceros: Sebastián

Tejedores: Pedro de Verona

Telecomunicaciones: Gabriel

Televisión: Clara de Asís

Teólogos: Agustín, Catalina de Alejandría, Tomás de Aquino, Juan Evangelista

Tipógrafos: Agustín

Toreros: Pedro Regalado

Torneros: Erasmo de Formia

Traductores: Jerónimo Turistas: Francisco Javier

Viajes por mar: Gertrudis de Nivelles

Vidrieros: Clara de Asís, Marcos

Vista: Lucía

Viticultores: Martín de Tours, Vicente de Zaragoza, Urbano I

Viudas: Ana, Francisca Romana, Juan Evangelista, Mónica

Zapateros: Pedro de Verona, Crispín y Crispiniano

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María Magdalena, julio 22

Posted by pablofranciscomaurino en agosto 5, 2008

Para hablar de María Magdalena hay que referirse a tres personajes bíblicos, que algunos identifican como una sola persona: María Magdalena, María la hermana de Lázaro y Marta, y la pecadora pública anónima que unge los pies de Jesús.

María Magdalena, así, con su nombre completo, aparece en varias escenas evangélicas. Ocupa el primer lugar entre las mujeres que acompañan a Jesús (Mt 27, 56; Mc 15, 47; Lc 8, 2); está presente durante la Pasión (Mc 15, 40) y al pie de la cruz con la Madre de Jesús (Jn 19, 25); observa cómo sepultan al Señor (Mc 15, 47); llega antes que Pedro y que Juan al sepulcro, en la mañana de la Pascua (Jn 20, 1-2); y es la primera a quien se aparece Jesús resucitado (Mt 28, 1-10; Mc 16, 9; Jn 20, 14). Tanto san Mar­cos como san Lucas nos informan que Jesús había expul­sado de ella “siete demonios”. (Lc 8, 2; Mc 16, 9).

María de Betania es la hermana de Marta y de Lázaro. Aparece en el episodio de la resurrección de su herma­no (Jn 11), escucha al Señor sentada a sus pies y se lleva “la mejor parte” (Lc 10, 38-42) mientras su hermana trabaja y, en otro pasaje, derrama perfume sobre el Señor (Jn 11, 2; 12, 1-8; Mt 26, 6-13; Mc 14, 3-9); debe notarse que este episodio ocurrió en casa de Simón el leproso.

Finalmente, hay un tercer personaje, la pecadora pública sin nombre (Lc 7, 36-50) que, en casa de otro Simón: el fariseo (no el leproso, como en el caso de María de Betania), comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies a Jesús y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con un perfume.

Los argumentos a favor de la identificación de los tres personajes como uno solo son débiles. Sin embargo, a lo largo de la historia, esta inter­pretación y la que defiende que son tres personas diferentes han sido sostenidas por los exegetas: así, los latinos estuvieron siempre más de acuerdo en identificar a las tres muje­res y los griegos en distinguirlas.

Hoy en día la Iglesia Católica se ha inclinado clara­mente por la distinción entre las tres mujeres. Concre­tamente, en los textos litúrgicos, ya no se hace ninguna referencia —como sí ocurría antes de la reforma litúrgica hecha después del Concilio Vaticano II— a los pecados de María Magdalena o a su condición de “pe­nitente”, ni a las demás características que le proven­drían de ser también María de Betania, hermana de Lázaro y de Marta. En efecto, la Iglesia ha considera­do oportuno atenerse sólo a los datos seguros que ofrece el Evangelio.

Tomado de: La biblia online

Autor: Alejandro E. Pomar

  

 

 

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