Hacia la unión con Dios

LA DISCUSIÓN SOBRE AMORIS LAETITIA

 

Exhortación Apostólica "Amoris laetitia"

Cada vez que leo o escucho nuevos giros de la discusión sobre esta exhortación, vuelvo a leerla, meditarla y analizarla, y encuentro que:

En ninguna parte del documento se dice que lo que está objetivamente mal pueda juzgarse como bueno; se recuerda la doctrina moral de siempre: que la inadvertencia parcial hace que el pecado no sea mortal (aunque sigue siendo grave). Y se aconseja que se apele a la misericordia, que ha faltado en tantos casos, en los que se calificó a priori e implícitamente a los adúlteros como pecadores mortales (única razón válida para no poder acceder a la comunión sacramental).

Además, hay que aclarar que en ninguna parte del documento se recomienda que se le dé la comunión a los adúlteros.

Y me pregunto por qué se hace tanta discusión sobre este tema si, desde el punto de vista práctico, los divorciados vueltos a casar pasan a comulgar sin que el párroco, el vicario o el sacerdote adscrito sepan si están o no en esa “situación irregular”.

Finalmente, recuerdo que lo que el Papa escribió en Amoris Laetitia es el resumen de lo que entre el Espíritu Santo y los Padres sinodales determinaron, no su opinión personal. Efectivamente, aunque este documento no debe considerarse ex catedra, sí debemos recordar que todo documento oficial de la Iglesia expedido por el Papa y los obispos unidos a él es parte del Magisterio oficial de la Iglesia y, por ende, puede considerarse inspirado.

Afirma san Pablo:

«Sométanse todos a las autoridades constituidas, pues no hay autoridad que no provenga de Dios, y las que existen, por Dios han sido constituidas. De modo que, quien se opone a la autoridad, se rebela contra el orden divino, y los rebeldes se atraerán sobre sí mismos la condenación.» (RM 13, 1-2)

Téngase en cuenta que en esta cita el Apóstol se refiriere a las autoridades civiles; ¿cómo no obedecer, pues, a la Santa Madre Iglesia?

Además, debemos seguir el ejemplo de Jesús quien, como escribió san Juan Bosco, «vino para obedecer». (Epistolario, Turín, 1959, 202)

Quienes cuestionan lo escrito en este documento, se atreven a dudar de la asistencia del Espíritu Santo en su redacción y hablan en público en contra del Santo Padre están induciendo a un cisma.

Pero más allá de todo lo dicho, pienso que es del Papa la responsabilidad de guiar a la Iglesia. Así, aunque muchos quieran hablar, discutir y opinar sobre el Papa, lo que dijo, lo que dicen los demás, etc., yo no tengo tiempo para eso: me dedicaré a cumplir con mi responsabilidad: orando, reparando, procurando por todos los medios mi propia santificación y evangelizando con el ejemplo, más que con la palabra.

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