Hacia la unión con Dios

Llegó la hora de escoger

Cuando san Francisco de Asís, el heraldo de la pobreza, pero también de la humildad, escuchó las palabras de Cristo: «Francisco, repara mi Iglesia, que amenaza ruina», se dedicó a dar ejemplo humildísimo de santidad, a través del cual el Espíritu Santo suscitó un cambio tan profundo en el seno de la Iglesia que trascendió al mundo entero, y que todavía sigue dando sus frutos de salvación —lo único necesaria— y de santificación de muchos

Tan grave era la situación de la Iglesia entonces, que el Papa  Inocencio III, vio en sueños que entre santo Domingo de Guzmán y san Francisco de Asís la sostenían e impedían que se derrumbara.

Los cristianos católicos sabemos que Jesucristo instituyó a la Iglesia como Madre y Maestra, que nos guía hacia la felicidad auténtica, asistida por el Espíritu Santo, tal y como lo prometió Jesús, su Fundador; además nos aseguró que «los poderes del Infierno no prevalecerán contra ella» (Mt 16, 18). Todo esto se puede profundizar en el artículo: ¿Debemos obedecer a la Iglesia?, fundamentado por 68 citas bíblicas, haciendo clic en el siguiente enlace:

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Pero muchas veces se han dado cismas, siempre precedidos por personas que “cuestionan” a la Iglesia y al Papa: Martín Lutero, Juan Calvino, Enrique VIII y muchos otros arrastraron a cuantos se dejaron llevar por la seguridad que mostraban a sus oyentes o lectores.

Dios permite estas divisiones en la historia de la Iglesia con el fin de depurarla, dejando en ella a quienes son humildes, como san Francisco.

La autoridad eclesial ya se pronunció; llegó la hora de elegir si seremos fieles a nuestra Santa Madre Iglesia o si colaboraremos con el cisma.