Hacia la unión con Dios

Posts Tagged ‘Bienventuranza’

Para estar en la gloria eterna

Posted by pablofranciscomaurino en septiembre 20, 2009

¿Qué dice la Biblia acerca de la gloria del Cielo? ¿Quién se salvará? En la carta a los romanos está la respuesta:

«Porque te salvarás si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos.» (Rm 10, 9)

La fe es la que nos salva. Pero esa fe se demuestra con hechos:

Un hombre joven se le acercó y le dijo: «Maestro, ¿qué es lo bueno que debo hacer para conseguir la vida eterna?» Jesús contestó: […] «si quieres entrar en la vida, cumple los mandamien­tos.» (Mt 19, 16-17)

Está claro, pues, que hay que cumplir los mandamientos para entrar en el Cielo. Al cumplirlos, demostramos que tenemos fe. Lo mismo ocurre con la obras de misericordia: las viviremos solo si tenemos fe. Y así sucede con las demás enseñanzas y ejemplos de Cristo: amar a los enemigos, poner la otra mejilla, hacer la Voluntad de Dios, etc., etc., etc.

Pero, además, la fe se tiene que probar:

«Si el oro debe ser probado pasando por el fuego, y es sólo cosa pasajera, con mayor razón la fe de ustedes, que vale mucho más. Esta prueba les merecerá alabanza, honor y gloria el día en que se manifieste Cristo Jesús.» (1P 1, 7)

Dice el texto que pasar la prueba de la fe nos merecerá la alabanza, el honor y la gloria, es decir, el Cielo prometido.

Y, ¡en qué consiste esa prueba? Es un sufrimiento que nos amolda, nos afirma, nos hace fuertes, para poder llegar a ese lugar definitivo: la gloria eterna. Nos lo explica claramente Pedro, en su primera carta:

«Dios, de quien procede toda gracia, los ha llamado en Cristo para que compartan su gloria eterna, y ahora deja que sufran por un tiempo con el fin de amoldarlos, afirmarlos, hacerlos fuertes y ponerlos en su lugar definitivo.» (1P 5, 10)

Entonces, ¿es necesario sufrir para acceder a la gloria? Sí. Pablo es todavía más explícito, más categórico:

«Si hemos sufrido con Él, estaremos con Él también en la Gloria.» (Rm 8, 17c)

Sufrir con Él; ese fue el camino que recorrió Cristo y, por lo tanto, el que debemos recorrer sus seguidores, los cristianos.

 

Del libro:

El que quiera venir en pos de Mí…’, 1ª edición. Bogotá. Colombia. Ediciones San Pablo, 2010.

 

Este libro lo puede conseguir en:

http://sanpablo.co/red-de-librerias

Posted in La Cruz | Etiquetado: , , , , , | Comentarios desactivados en Para estar en la gloria eterna

Ciclo B, V domingo de Cuaresma

Posted by pablofranciscomaurino en marzo 30, 2009

 

 

El grano de trigo

 

Jesucristo, quien es la imagen de Dios invisible, la Sabiduría infinita encarnada, la mismísima Palabra de Dios, la segunda Persona de la Santísima Trinidad, dijo algo que hoy nos narra el Evangelio, algo que quizá no hemos meditado con profundidad: «En verdad les digo: Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto.»

Él se refería, primero, a su muerte: si muero por ustedes, daré mucho fruto: repararé la ofensa de los hombres contra mi Padre celestial, muchas almas se salvarán, entrarán al Cielo, y se instaurará mi Reino en la tierra: Reino de amor, paz y alegría.

Pero también quiso explicarnos que, para llegar a la dicha eterna, a la felicidad sin fin, es necesario que muramos a nuestros egoísmos, a la soberbia, a la codicia, a la lujuria, a la envidia, a la pereza, a la gula, a la ira…; y que si no morimos a todo esto, vamos a quedar solos e infelices, y fracasaremos como seres humanos.

Para explicárnoslo mejor, inmediatamente después, añadió: «El que ama su vida la destruye». Con esto quiere significar que todos aquellos que pretenden amar la vida terrenal hasta el extremo de olvidarse de la vida eterna, se autodestruyen para siempre; es decir, que quienes buscan el placer, el tener, el poder o la fama (cosas para la vida presente), por encima de la gloria y honra de Dios, nunca llegarán a ser felices.

Y continuó: «El que desprecia su vida en este mundo, la conserva para la vida eterna». Así queda clara la otra opción: si, por el amor a Dios y a los demás somos capaces de despreciar el placer, el tener, el poder y la fama, ganaremos la infinita bienaventuranza.

En esto consiste seguir a Jesús. Fijémonos en las palabras que dijo después: «El que quiera servirme, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Y al que me sirve, el Padre le dará un puesto de honor.» Ese puesto de honor es la auténtica realización del ser humano: el gozo perpetuo junto a Él, el Amor.

   

 

 

 

Posted in Homilías | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , , , , , | Comentarios desactivados en Ciclo B, V domingo de Cuaresma