Hacia la unión con Dios

Posts Tagged ‘Hombres’

Dios no ama por igual a todos los hombres*

Posted by pablofranciscomaurino en mayo 19, 2012

Dios no ama igualmente a todos los hombres. Y si alguien es más santo, es porque ha sido más amado por Dios. Es evidente que las criaturas existen porque Dios las ama: «Tú amas todo cuanto existe, y nada aborreces de lo que has hecho, que no por odio hiciste cosa alguna» (Sab 11,25). También es evidente que entre los seres creados, concretamente entre los hombres, hay unos mejores que otros, hay unos que tienen más bienes que otros. ¿Y de dónde viene que unas personas sean mucho más buenas que otras? Del amor de Dios. Dios no ama igualmente a todos los hombres. Y si uno es más bueno, es porque ha sido más amado por Dios.

Recuerdo un principio previo. El amor de Dios es muy diferente del amor de las criaturas. El amor de éstas es causado por los bienes del objeto amado: «la voluntad del hombre se mueve [a amar] por el bien que existe en las cosas» o personas. Por el contrario, «de cualquier acto del amor de Dios se sigue un bien causado en la criatura» (STh I-II,110, 1).

El amor de Dios es infinitamente gratuito, es un amor difusivo de su propia bondad: Dios ama porque Él es bueno. Así la luz ilumina por su propia naturaleza luminosa, no por la condición de los objetos iluminados. Y amando Dios a las criaturas, causa en ellas todos los bienes que en ellas pueda haber. Consecuentemente, si todos los hombres en alguna medida han recibido bienes de Dios, aquellos que han recibido más y mayores bienes los deben todos a un mayor amor de Dios hacia ellos.

Los santos, en sus autobiografías, dan con frecuencia testimonio agradecido de esta gran verdad, y a Dios atribuyen todo el bien que ellos tienen, que ciertamente es mucho mayor que el de otros hombres. «El Señor ha hecho en mí maravillas» (Lc 1,49). «¿Quién es el que a ti te hace preferible? ¿Qué tienes tú, que no hayas recibido?… Gracias a Dios soy lo que soy» (1Cor 4,7; 15,10).

Por tanto, Dios no ama más a una persona porque sea más perfecta y santa, sino que ésta es más santa y perfecta porque ha sido más amada por Dios. Esta verdad es constantemente proclamada en la Escritura. En ella resplandece el amor especial de Dios por su pueblo elegido, Israel, «el más pequeño» de todos los pueblos (Dt 7,6-8); por María, haciéndola inmaculada ya antes de nacer; por los cristianos, «elegidos de Dios, santos, amados» (Col 3,12); por «el discípulo amado», etc. Por eso Santo Tomás enseña que, «por parte del acto de la voluntad, Dios no ama más unas cosas que otras, porque lo ama todo con un solo y simple acto de voluntad, que no varía jamás. Pero por parte del bien que se quiere para lo amado, en este sentido amamos más a aquel para quien queremos un mayor bien, aunque la intensidad del querer sea la misma… Así pues, es necesario decir que Dios ama unas cosas más que a otras, porque como su amor es causa de la bondad de los seres, no habría unos mejores que otros si Dios no hubiese querido bienes mayores para los primeros que para los segundos» (STh I,20, 3). Es éste un principio teológico fundamental, que aplica el santo Doctor al misterio de la predestinación (I,23, 4-5) y a toda su teología de la gracia (I-II,109-114).

Son muchos los cristianos que hoy ignoran estas grandes verdades, pues casi nunca les son predicadas. Y por eso se desconciertan cuando las oyen. Pero un cristiano que las conozca poco, conoce mal, muy mal, el misterio de Dios y el de su gracia. Apenas entiende la maravilla sobrenatural de la vida cristiana.

José María Iraburu, sacerdote

Este artículo fue extraído de:

http://infocatolica.com/blog/reforma.php/0912190950-indice-de-reforma-o-apostasia-51

Posted in Precisiones doctrinales | Etiquetado: , , , , , , , , | Comentarios desactivados en Dios no ama por igual a todos los hombres*

Ciclo A, XXVI domingo del tiempo ordinario

Posted by pablofranciscomaurino en octubre 3, 2011

¿Como Dios o como los hombres?

Todo el texto de la primera lectura es útil para comprender la asombrosa diferencia entre los pensamientos de Dios y los de los hombres:

«Ustedes dicen: La manera de ver las cosas que tiene el Señor no es la correcta. Oigan, pues, gente de Israel: ¿así que mi manera de ver las cosas no es correcta? ¿No lo será más bien la de ustedes? Cuando el justo se aparta de la justicia y comete el mal y por eso muere, muere por culpa de la injusticia que cometió. Del mismo modo, si el malvado se aparta de la mala vida que llevaba y actúa según el derecho y la justicia, vivirá. Si se aparta de todas las infidelidades que cometía, debe vivir, pero no morir.»

Muy frecuente es que la soberbia humana se crea con el derecho a juzgar a Dios.

Cuando decimos, por ejemplo: «Dios se cobra nuestros pecados», deberíamos decir: «Dios nos corrige por amor».

Del mismo modo, cuando afirmamos que la Iglesia está equivocada, estamos erigiéndonos en «sabios» poseedores de la verdad, por encima de Jesucristo, el fundador de la Iglesia Católica, y a la que le prometió su asistencia infinita.

En cambio, aquellos que aceptan la voluntad de Dios y las directrices de su Iglesia, como dice san Pablo en la segunda lectura, se ponen de acuerdo, están unidos en el amor, con una misma alma y un mismo proyecto. No hacen nada por rivalidad o vanagloria. Tienen la humildad de no creer que son mejores que los demás. No buscan los propios intereses, sino que se preocupan por los demás. Es decir, piensan como Dios, no como los hombres.

Y los que piensan como Dios tienen, los unos con los otros, la misma actitud que tuvo Cristo Jesús: no se apegó a su categoría de Dios, sino que se redujo a la condición de servidor, y se hizo semejante a los hombres, y se rebajó a sí mismo haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte en una cruz.

Este es el camino de nuestra felicidad: pensar como Dios y ser tan humildes como Jesús; no como los hombres.

Posted in Homilías | Etiquetado: , , , , , , , , , | Comentarios desactivados en Ciclo A, XXVI domingo del tiempo ordinario

Ciclo C, XXIII domingo del tiempo ordinario

Posted by pablofranciscomaurino en septiembre 13, 2010

Purificar los apegos

 

En el libro de la Sabiduría se nos enseña que el hombre es infinitamente menos sabio que Dios y que, por lo tanto, todo juicio que haga de la realidad siempre será inexacto. Dios, por el contrario, lo conoce todo en su perfecta dimensión. Además, se pone de manifiesto que sus intenciones son más altas que las del ser humano, el cual sólo puede ir creciendo con la ayuda del Espíritu Santo.

Uno de los aspectos de la sabiduría divina fue siempre la alta dignidad del hombre, para el que no estaba planeada la esclavitud. Sin embargo, nuestra pequeñez de miras sólo comenzó a vislumbrar que la libertad es un derecho de todo hijo de Dios, cuando el Espíritu Santo, por intermedio de san Pablo, empezó a explicarlo en su carta a Filemón, como nos lo muestra la segunda lectura.

¡Cuántas no serán las verdades que están todavía ocultas a nuestros ojos!

Si meditamos el Evangelio de hoy, por ejemplo, el Espíritu Santo nos ayudará a desentrañar uno de los misterios más útiles de la doctrina cristiana: el ser humano llegará a ser totalmente santo, como nos lo pide Dios, cuando, libre de apegos, lo ame sobre todas las cosas. De hecho, nada impuro entrará en el Reino de los Cielos; mientras estemos apegados a las criaturas no podremos amar totalmente al Creador.

Eso es lo que hoy nos enseña Jesús: que la criatura no puede preferir las cosas, los otros hombres, las ideas propias o a sí mismo más que a Dios. Y la experiencia nos muestra que muchas veces Dios está en un segundo lugar.

¿Acaso no preferimos a las cosas cuando descuidamos la Eucaristía o la oración o la confesión, porque «tenemos mucho trabajo»? ¿Quién puede decir que ama más a Dios que a sus seres queridos si, en caso de que mueran, llora desconsolado, sin aceptar la voluntad de Dios, olvidando que Él es la misma sabiduría y el mismo Amor, y que si lo permitió es para nuestro bien, aunque no lo entendamos? ¿No es verdad que a veces nos desalentamos porque Dios no nos concede lo que le pedimos?

Posted in Homilías | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , | Comentarios desactivados en Ciclo C, XXIII domingo del tiempo ordinario

Ciclo B, IV domingo de Adviento

Posted by pablofranciscomaurino en diciembre 26, 2008

Dios entre los hombres

 

Los hombres andamos pensando en construir una casa para Dios, el infinito, el que no cabe en ninguna parte, el inconmensurable… Y Dios nos hace reaccionar. Fue lo que le pasó a David:

«Ve y dile a mi siervo David: ¿Eres tú quien me construirá una casa para que Yo permanezca en ella? Yo fijaré un lugar para mi pueblo, yo pondré en el trono a tu hijo, fruto de tus entrañas, y afirmaré su poder. Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo. Tu descendencia y tu reino estarán presentes ante mí. Tu trono estará firme hasta la eternidad.»

Los planes de Dios no solamente son distintos a los del hombre sino que siempre los superan: de la descendencia de David nacerá el Rey, el Dios–con–nosotros; y así, su descendencia y su reino estarán presentes ante Él; y reinará hasta la eternidad. ¡Él mismo bajará a la tierra! Es una promesa. Promesa que se cumplió siete siglos después de Isaías, como lo cuenta hoy san Lucas:

El ángel le dijo a la Virgen: «No temas, María, porque has encontrado el favor de Dios. Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús. Será grande y justamente será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de su antepasado David; gobernará por siempre y su reinado no terminará jamás.»

Por eso san Pablo grita emocionado: «¡Gloria sea dada al que tiene poder para afirmarlos en el Evangelio y en la proclamación de Cristo Jesús! Pues se está descubriendo el plan misterioso mantenido oculto desde tantos siglos, y que acaba de ser llevado a la luz. ¡A Dios, el único sabio, por medio de Cristo Jesús, a él sea la gloria por siempre! Amén.»

¿Nos damos cuenta de que en esta Navidad estamos alistándonos para esa llegada de Dios? ¿Nos estamos preparando para recibirlo? ¿Ya hicimos una confesión general? Ya viene Dios a vivir entre los hombres; ¿estamos haciendo la novena de aguinaldos conscientes de esto? Todavía hay tiempo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

 

Posted in Homilías | Etiquetado: , , , , , , , , , | Comentarios desactivados en Ciclo B, IV domingo de Adviento