Hacia la unión con Dios

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Noviembre 2 (cuando cae en domingo)

Posted by pablofranciscomaurino en noviembre 9, 2014

CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS

La Iglesia purgante

Ayer, nosotros —la Iglesia militante— celebrábamos la solemnidad de todos los miembros de la Iglesia triunfante; hoy conmemoramos a los miembros de la Iglesia purgante, aquellos que terminaron su carrera, sin la perfección que se nos pide para poder gozar de la bienaventuranza eterna, de la felicidad sin fin.

Y los recordamos porque queremos pedirle a Dios que los saque pronto de ese estado de purgación en el que se encuentran; efectivamente, las imperfecciones con las que murieron y la pena temporal que todavía deben por sus pecados los obliga a pasar un tiempo determinado limpiándose con sufrimientos para poder entrar en la Nueva Jerusalén, donde «nada impuro puede entrar».

Son todos los difuntos que no fueron santos: nuestros parientes, nuestros amigos…; todos nuestros hermanos conocidos y desconocidos.

Y necesitan de nuestra ayuda, porque ya no pueden hacer méritos: ese tiempo es únicamente para purificarse, pues el tiempo de hacer méritos se acabó para ellos en el momento de su muerte; pero nosotros podemos hacer méritos por ellos ofreciendo nuestras oraciones, sacrificios, obras de caridad, limosnas e indulgencias, seguros de que si obramos así, recibiremos lo mismo si llegamos a ese mismo estado…; a no ser que con la gracia de Dios logremos evitarnos el Purgatorio, que es lo que Él quiere y que es lo más deseable.

Precisamente hoy, por ser su conmemoración, es un día ideal para hacer un examen de conciencia personal y pensar en nuestra situación: Si muriéramos en este momento, ¿cómo sería nuestro juicio?, ¿tendríamos que pasar mucho tiempo en el Purgatorio?

Hagamos un propósito firmísimo de corregirnos con la gracia de Dios —que nunca nos faltará—, y usemos mismos medios para disminuir el tiempo de Purgatorio que debemos pasar: hagamos también por nosotros oraciones, sacrificios, obras de caridad, limosnas e indulgencias.

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Las indulgencias (1)

Posted by pablofranciscomaurino en agosto 15, 2008

Las indulgencias están relacionadas con la confesión, los pecados, la redención y la comunión de los santos.

Una persona que comete un pecado adquiere obviamente la condición de pecador, se aleja del Señor y queda más inclinado al mal. Además, la justicia reclama una reparación, llamada también pena, expiación o penitencia.

La confesión borra la culpa del pecado y también perdona parte de la penitencia que debía realizarse. Lo que falta por expiar se purifica mediante los sufrimientos y buenas obras de esta vida, con las penas del purgatorio, y mediante las indulgencias.

Las indulgencias

La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto —y cumpliendo determinadas condiciones— consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la Redención, distribuye y aplica con autoridad del tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos, (cf. Mt 16, 19).

Las indulgencias siempre son aplicables o a sí mismo o a las almas de los difuntos que están en el Purgatorio; no son aplicables a otras personas vivas en la tierra. Algunas indulgencias sólo pueden aplicarse a los difuntos; por ejemplo, rezando por ellos en un cementerio, se consigue una indulgencia parcial, que será plenaria si se hace los días 1 al 8 de noviembre (una cada día).

Para lucrar las indulgencias, tanto plenarias como parciales, es preciso que el fiel se halle en estado de gracia, es decir, que esté confesado de sus pecados mortales.

Indulgencias plenarias

Esta indulgencia tiene un valor muy grande y requiere varias condiciones:

·Que tenga la disposición interior de un desapego total del pecado, incluso venial;

·Que se confiese sacramentalmente de sus pecados;

·Que reciba la sagrada Eucaristía (ciertamente, es mejor recibirla participando en la Santa Misa, pero para la indulgencia sólo es necesaria la sagrada Comunión);

·Que ore según las intenciones del Romano Pontífice: el Credo, un padrenuestro y un aventaría.

Es conveniente, pero no necesario, que la confesión sacramental, y especialmente la sagrada Comunión y la oración por las intenciones del Papa, se hagan el mismo día en que se realiza la obra indulgenciada; pero es suficiente que estos sagrados ritos y oraciones se realicen dentro de algunos días (una semana antes o después del acto indulgenciado).

Los confesores pueden conmutar, en favor de los que estén legítimamente impedidos, tanto la obra prescrita como las condiciones requeridas (obviamente, excepto el desapego del pecado, incluso venial).

La indulgencia plenaria sólo se puede obtener una vez al día.

Las indulgencias parciales proporcionan una remisión total de la pena temporal.

Cualquier día se puede obtener una indulgencia plenaria, cumpliendo los requisitos expuestos más arriba, en los siguientes casos:

üAdoración a la Eucaristía durante media hora

üRezo del Vía Crucis, recorriendo las catorce estaciones meditando la Pasión del Señor

üRezo del Santo Rosario en un templo o en familia o acompañado de otros

üLectura o audición de la Sagrada Escritura durante media hora

Hay también indulgencias plenarias en circunstancias especiales; por ejemplo:

ØEn el momento de la muerte a quien hubiere rezado algo durante su vida (es muy consolador). En este caso no se precisa la confesión, ni la comunión, ni la oración por el Papa; pero es necesario estar bien dispuesto: en gracia de Dios, rechazando cualquier pecado, y habiendo deseado alguna vez ganar esta indulgencia

ØRezar un padrenuestro y un credo en un santuario o basílica (se concede una vez al año por santuario; santuario es una iglesia con muchos peregrinos, aprobada como santuario por el Obispo correspondiente)

ØRecibir la bendición papal Urbi et Orbi (o escucharla por radio o televisión, en directo)

ØRealizar ejercicios espirituales de al menos tres días completos

ØAsistir a una primera comunión

Hay varios días al año en los que se pueden conseguir indulgencias plenarias, con algunas condiciones; por ejemplo:

v1 de enero: recitando solemnemente el himno: Veni Creator en un templo

vLos viernes de Cuaresma: después de comulgar, rezando ante un crucifijo la oración: Miradme, oh mi amado y buen Jesús

vJueves Santo: recitando el canto: Tantum ergo, durante la exposición que sigue a la Misa

vViernes Santo: asistiendo a los oficios

vSábado Santo: renovando las promesas bautismales en la Vigilia Pascual

vPentecostés: recitando solemnemente el himno: Veni Creator en un templo

vCorpus Christi: participando en la procesión eucarística

v2 de agosto: rezando un padrenuestro y un credo en la catedral o parroquia

v2 de noviembre: visitando un templo

vDesde el día 1 al 8 de noviembre: visitando un cementerio y haciendo oración por los difuntos (aplicable solo a difuntos)

v31 de diciembre: recitando solemnemente el himno: Te Deum en un templo, dando gracias a Dios por los beneficios recibidos el último año

Indulgencias parciales

Cada día pueden ganarse muchas indulgencias parciales, con cumplir sólo tres condiciones:

1.estar en gracia de Dios,

2.realizar las obras que la Iglesia premia con esa indulgencia y

3.tener intención de ganarla.

Las indulgencias parciales proporcionan una remisión de la pena del mismo valor que el mérito ganado por esa misma acción. Dicho de otro modo: en las indulgencias parciales, la Iglesia duplica el mérito de esas acciones.

Algunas de las oraciones premiadas con indulgencia parcial (todas ellas deben rezarse piadosamente, como es lógico):

oEl Ángelus

oEl Magníficat

oLa Salve

oEl Acordaos

oLas Letanías u otras oraciones marianas aprobadas

oLetanías a san José

oLetanías al propio ángel custodio

oEl Credo

oRezar con devoción filial por el Papa una oración aprobada.

oRrezar agradecido la oración por los benefactores

oRezar antes (una oración aprobada de súplica) y después de comer (una de acción de gracias)

oRezar una oración aprobada al empezar y acabar el día o el trabajo

oVisitar al Santísimo adorándolo

oRezar una comunión espiritual

oRecitar una de las oraciones aprobadas de acción de gracias tras la Comunión (Alma de Cristo; Miradme o mi amado y buen Jesús)

oHacer examen de conciencia con propósito de enmendarse

oRezar el Yo pecador… u otro acto de contrición aprobado

oHacer la señal de la cruz diciendo: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

Otros ejemplos de indulgencias parciales.

§Decir mentalmente una oración breve al trabajar o al soportar los sufrimientos de la vida.

§Dedicarse uno mismo o gastar bienes en servicio a los demás, por amor a dios

§Privarse libremente de algo grato y correcto, con espíritu de penitencia

§Dar testimonio de la propia fe; trabajar en la enseñanza o trasmisión de la doctrina cristiana

§Usar piadosamente un objeto de piedad bendecido (crucifijo, rosario, escapulario o medalla)

§Dedicar un tiempo a la oración

§Asistir devotamente a cualquier predicación de la palabra de dios

§Asistir piadosamente a una novena pública (a la inmaculada concepción, por ejemplo)

(Adaptado de un documento del Movimiento de Schoenstatt, 2008)

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