Hacia la unión con Dios

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Letanías de la Pasión*

Posted by pablofranciscomaurino en febrero 3, 2012

 

Señor, ten piedad de nosotros. Jesucristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros. Señor, ten piedad de nosotros.

Jesucristo, óyenos. Jesucristo, escúchanos.

 

Dios, Padre celestial, ten piedad de nosotros.

Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros.

Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros.

Dios Santo, trino y uno, ten piedad de nosotros.

 

Jesús, Rey de la gloria, entrando en Jerusalén para consumar la obra de la redención, ten piedad de nosotros.

Jesús, postrado ante tu Padre en el Huerto de los Olivos, cubierto con los crímenes del mundo entero, ten piedad de nosotros.

Jesús, abrumado de tristeza, puesto en agonía y sumergido en un océano de dolores, ten piedad de nosotros.

Jesús, que sudaste sangre en abundancia por todos los po­ros de tu cuerpo, ten piedad de nosotros.

Jesús, entregado por un apóstol pérfido y vendido a vil precio como un esclavo, ten piedad de nosotros.

Jesús, arrastrado por las calles de Jerusalén y cargado de maldiciones,

Jesús, injustamente acusado y condenado, ten piedad de nosotros.

Jesús, saturado de oprobios, manchado de esputos, herido de bofetadas, ten piedad de nosotros.

Jesús, vestido con traje afrentoso y tratado de loco por la corte de Heredes, ten piedad de nosotros.

Jesús, azotado, desgarrado a golpes y bañado en la propia Sangre, ten piedad de nosotros.

Jesús, coronado de agudísimas espinas, ten piedad de nosotros.

Jesús, tratado como rey de farsa, ten piedad de nosotros.

Jesús, comparado con un criminal insigne a quien fuiste pospuesto, ten piedad de nosotros.

Jesús, entregado a Pilatos por el encono de tus enemi­gos, ten piedad de nosotros.

Jesús, agotado de dolores y desfalleciendo bajo el peso de la cruz, ten piedad de nosotros.

Jesús, puesto en cruz entre dos malhechores, ten piedad de nosotros.

Jesús, lleno de mansedumbre con los que te daban a beber hiel y vinagre, ten piedad de nosotros.

Jesús, que rezabas por los verdugos y los defendías ante tu Padre, ten piedad de nosotros.

Jesús, muerto en la cruz por amor nuestro, ten piedad de nosotros.

 

Senos propicio, perdónanos, Señor.

Senos propicio, escúchanos, Señor.

 

De todo pecado, líbranos, Señor.

De una mala muerte, líbranos, Señor.

De la condenación eterna, líbranos, Señor.

Por tu agonía y sudor de sangre, líbranos, Señor.

Por tu cruel flagelación, líbranos, Señor.

Por tu corona de espinas, líbranos, Señor.

Por tus cinco llagas, líbranos, Señor.

Por tu muerte, líbranos, Señor.

Por tu resurrección, líbranos, Señor.

En el día del juicio, líbranos, Señor.

 

Pecadores como somos, te rogamos que nos oigas.

Para que por tu Pasión aprendamos a conocer la enor­midad del pecado, por cuya causa has padecido, te rogamos que nos oigas.

Para que con la memoria de tus dolores y padeci­mientos soportemos con resignación las penas, las tribu­laciones, las enfermedades, te rogamos que nos oigas.

Para que de tu mano recibamos sin quejarnos humilla­ciones, desprecios, ofensas y persecuciones, te rogamos que nos oigas.

Para que a tu ejemplo soportemos los falsos testimo­nios y críticas injustas, te rogamos que nos oigas.

Para que, por la virtud de la santa Cruz triunfemos del demonio, del mundo y de la carne, te rogamos que nos oigas.

Para que pensemos con frecuencia, amor y agradecimiento en la Pasión, te rogamos que nos oigas.

Para que en la hora de la muerte nos fortalezcas por tu Pasión y muerte, te rogamos que nos oigas.

Para que por los méritos de tu cruz nos lleves a la gloria eterna, te rogamos que nos oigas.

 

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros.

 

Jesucristo, óyenos. Jesucristo, óyenos.

Jesucristo, escúchanos. Jesucristo, escúchanos.

 

–        Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.

–        Porque con tu santa Cruz redimiste al mundo.

 

Señor, Jesús, que habiendo bajado del cielo, del seno del Padre, derramaste tu preciosa Sangre en remisión de nuestros pecados; humildemente te suplicamos que en el día del juicio estemos a tu derecha y merezcamos oír de tu boca estas palabras: “Venid, benditos de mi Padre”. Así sea.

 

 

 

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Desagravios en forma de Letanías*

Posted by pablofranciscomaurino en septiembre 9, 2011

Jesús, dulce Salvador mío que, desde la Eucaristía derra­mas sin cesar en las almas los inefables tesoros de tu Corazón, que por estos continuos favores no recibís de ordina­rio sino frialdad, indiferencia, o criminal ingratitud, aquí te­néis a vuestras plantas los corazones que vos habéis juntado en vuestro Corazón y colmándolos de gracias.

Oh Jesús dulce, lle­nos de reconocimiento por tantos beneficios y pesarosos de tantas ingratitudes, quisiéramos en este momento desagra­viaros por todo solemnemente.

Escuchad pues, amable Sal­vador de nuestras almas, las voces de nuestra fe y de nuestro dolor sobradamente motivado:

©    Por nuestras irreverencias en el templo, perdón, Señor, per­dón.

©    Por las distracciones de nuestra fantasía y de nuestro cora­zón durante la celebración de los divinos misterios, perdón, Señor, perdón.

©    Por la falta de preparación al recibir el Sacramento de vuestro amor, perdón, Señor, perdón.

©    Por nuestras acciones de gracias tan frías, perdón, Señor, perdón.

©    Por la poca correspondencia a vuestras continúas gracias, perdón, Señor, perdón.

©    Por nuestros pecados de sensualidad y de orgullo, perdón, Señor, perdón.

©    Por todas las negligencias y tibiezas con vuestro amoroso Corazón, perdón, Señor, perdón.

©    Por los malos ejemplos que hemos dado, perdón, Señor, perdón.

©    Por los pecados cuya ocasión o causa hemos sido, perdón, Señor, perdón.

©    Por nuestra inexplicable frialdad ante el altar, perdón, Señor, perdón.

©    Por todos los pecados de nuestra vida pasada, perdón, Señor, perdón.

©    Por las blasfemias proferidas contra vos y vuestra Santí­sima Madre, perdón, Señor, perdón.

©    Por las perniciosas mentiras de la herejía, perdón, Señor, perdón.

©    Por los culpables desertores de vuestro culto, perdón, Señor, perdón.

©    Por los indignos profanadores de vuestro día santo y de vuestro santo Nombre, perdón, Señor, perdón.

©    Por los robos audaces en vuestros templos y altares, perdón, Señor, perdón.

©    Por todos los repugnantes sacrilegios y las comuniones indignas o tibias del mundo, perdón, Señor, perdón.

©    Por las demás profanaciones de vuestro sacramento de amor, perdón, Señor, perdón.

©    Por los infames instrumentos del infierno en la propaganda del mal, perdón, Señor, perdón.

©    Por los ultrajes que vienen de corazones que más han debi­do consolar vuestro Corazón, perdón, Señor, perdón.

©    Por los bárbaros perseguidores de la Iglesia y de los santos en el mundo entero, perdón, Señor, perdón.

Oh Amor despreciado, quisiéramos, siendo posible, ofreceros una reparación que compensase todos estos ultrajes, y ac­ciones de gracias en correspondencia con vuestros beneficios.

Vos que leéis en los corazones, ved nuestros deseos y nuestra incapacidad, y, en compensación de todas las amarguras que acibararon vuestro amoroso Corazón, acoged los éxtasis de los ángeles, las expiaciones de los mártires, los gemidos de las almas fervorosas, las lágrimas de los santos y especialmente las súplicas de vuestra Madre Santísima.

Vos mismo, oh Corazón Sagrado de Jesús, haced por nosotros de reparador todopoderoso ante la Santísima Trinidad, y sed luz, fuerza y asilo de nuestros corazones aquí en la tierra, y, después de dolorosos combates en la vida, nuestro tesoro inefable y dicha eterna en el cielo. Así sea.

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Letanías de la humildad*

Posted by pablofranciscomaurino en octubre 20, 2010

Oh, Jesús, manso y humilde corazón,                            acógeme

Del deseo de ser estimado,                                                 líbrame, Jesús
Del deseo de ser amado,                                                      líbrame, Jesús
Del deseo de ser buscado,                                                   líbrame, Jesús
Del deseo de ser honrado,                                                  líbrame, Jesús
Del deseo de ser loado,                                                        líbrame, Jesús
Del deseo de ser preferido,                                                líbrame, Jesús
Del deseo de ser consultado,                                             líbrame, Jesús
Del deseo de ser aprobado,                                                líbrame, Jesús

Del temor de ser humillado,                                              líbrame, Jesús
Del temor de ser despreciado,                                          líbrame, Jesús
Del temor de ser refutado,                                                 líbrame, Jesús
Del temor de ser calumniado,                                           líbrame, Jesús
Del temor de ser olvidado,                                                 líbrame, Jesús
Del temor de ser burlado,                                                   líbrame, Jesús
Del temor de ser abandonado,                                          líbrame, Jesús

Que otros sean en todo preferidos y yo sea pospuesto, dame la gracia de quererlo, Oh Jesús

Que otros sean más amados que yo, dame la gracia de quererlo, Oh Jesús

Que otros crezcan para el mundo y yo disminuya, dame la gracia de quererlo, Oh Jesús

Que otros sean loados y yo sea olvidado, dame la gracia de quererlo, Oh Jesús

Que otros sean amados y yo abandonado, dame la gracia de quererlo, Oh Jesús

Que otros sean consolados y yo sufra sólo contigo, dame la gracia de quererlo, Oh Jesús

Que otros sean más santos que yo con tal de que yo sea lo que tú quieres, dame la gracia de quererlo, Oh Jesús

El conocimiento de mi nada,                                                                   concédeme oh Jesús
La perpetúa memoria de mis pecados,                                                concédeme, oh Jesús
El aborrecimiento de toda vanidad,                                                      concédeme, oh Jesús
La pura intención de servir a Dios,                                                       concédeme, oh Jesús
La perfecta sumisión al querer de Dios,                                              concédeme, oh Jesús
El verdadero espíritu de compunción,                                                 concédeme, oh Jesús
La obediencia sin reserva a los superiores,                                        concédeme, oh Jesús
El odio santo de toda envidia y celos,                                                    concédeme, oh Jesús
La rapidez en el perdón de las ofensas,                                                concédeme, oh Jesús
La prudencia de callar las cosas de otras personas,                        concédeme, oh Jesús
La paz y la caridad con todos,                                                                  concédeme, oh Jesús
La ardiente llama del desprecio y de las humillaciones y de ser
tratado como tú y la gracia de acoger esto santamente,                concédeme, oh Jesús

Oh, María Reina Madre, maestra de la humildad,                           ruega por mí

Oración: Oh Dios, que resistes a los soberbios y das la gracia a los humildes, concédeme la virtud de la verdadera humildad, de quien tu Unigénito se mostró fiel; que, a ejemplo suyo, no provoque tu indignación exaltando mi orgullo, más bien sometiéndome humildemente pueda recibir los dones de tu gracia. Así sea

.

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