Hacia la unión con Dios

Posts Tagged ‘Lucas’

¿Por qué María estaba desposada con José, si tenía el propósito de permanecer siempre virgen?*

Posted by pablofranciscomaurino en enero 24, 2010

 

S.S. Juan Pablo II, 21 de agosto de 1997

1.  El evangelio de Lucas, al presentar a María como virgen, añade que estaba “desposada con un hombre llamado José, de la casa de David” (Lc 1, 27). Estas informaciones parecen, a primera vista, contradictorias.

Hay que notar que el término griego utilizado en este pasaje no indica la situación de una mujer que ha contraído el matrimonio y por tanto vive en el estado matrimonial, sino la del noviazgo. Pero, a diferencia de cuanto ocurre en las culturas modernas, en la costumbre judaica antigua la institución del noviazgo preveía un contrato y tenía normalmente valor definitivo: efectivamente,  [el desposorio] introducía a los novios en el estado matrimonial, si bien el matrimonio se cumplía plenamente cuando el joven conducía a la muchacha a su casa. En el momento de la Anunciación, María se halla, pues, en la situación de esposa prometida. Nos podemos preguntar por qué había aceptado el noviazgo, desde el momento en que tenía el propósito de permanecer virgen para siempre. Lucas es consciente de esta dificultad, pero se limita a registrar la situación sin aportar explicaciones. El hecho de que el evangelista, aun poniendo de relieve el propósito de virginidad de María, la presente igualmente como esposa de José constituye un signo de que ambas noticias son históricamente dignas de crédito.

2.  Se puede suponer que entre José y María, en el momento de comprometerse, existiese un entendimiento sobre el proyecto de vida virginal. Por lo demás, el Espíritu Santo, que había inspirado en María la opción de la virginidad con miras al misterio de la Encamación y quería que ésta acaeciese en un contexto familiar idóneo para el crecimiento del Niño, pudo muy bien suscitar también en José el ideal de la virginidad.

El ángel del Señor, apareciéndosele en sueños, le dice: “José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo” (Mt 1, 20). De esta forma recibe la confirmación de estar llamado a vivir de modo totalmente especial el camino del matrimonio. A través de la comunión virginal con la mujer predestinada para dar a luz a Jesús, Dios lo llama a cooperar en la realización de su designio de salvación. El tipo de matrimonio hacia el que el Espíritu Santo orienta a María y a José es comprensible sólo en el contexto del plan salvífico y en el ámbito de una elevada espiritualidad. La realización concreta del misterio de la Encarnación exigía un nacimiento virginal que pusiese de relieve la filiación divina y, al mismo tiempo, una familia que pudiese asegurar el desarrollo normal de la personalidad del Niño.

José y María, precisamente en vista de su contribución al misterio de la Encarnación del Verbo, recibieron la gracia de vivir juntos el carisma de la virginidad y el don del matrimonio. La comunión de amor virginal de María y José, aun constituyendo un caso especialísimo, vinculado a la realización concreta del misterio de la Encamación, sin embargo fue un verdadero matrimonio (cf. exhortación apostólica Redemptoris custos, 7).

La dificultad de acercarse al misterio sublime de su comunión esponsal ha inducido a algunos, ya desde el siglo II, a atribuir a José una edad avanzada y a considerarlo el custodio de María, más que su esposo. Es el caso de suponer, en cambio, que no fuese entonces un hombre anciano, sino que su perfección interior, fruto de la gracia, lo llevaba a vivir con afecto virginal la relación esponsal con María.

  

 

 

Posted in La Virgen María | Etiquetado: , , , , , , , | Comentarios desactivados en ¿Por qué María estaba desposada con José, si tenía el propósito de permanecer siempre virgen?*

Ciclo B, IV domingo de Adviento

Posted by pablofranciscomaurino en diciembre 26, 2008

Dios entre los hombres

 

Los hombres andamos pensando en construir una casa para Dios, el infinito, el que no cabe en ninguna parte, el inconmensurable… Y Dios nos hace reaccionar. Fue lo que le pasó a David:

«Ve y dile a mi siervo David: ¿Eres tú quien me construirá una casa para que Yo permanezca en ella? Yo fijaré un lugar para mi pueblo, yo pondré en el trono a tu hijo, fruto de tus entrañas, y afirmaré su poder. Yo seré para él un padre y él será para mí un hijo. Tu descendencia y tu reino estarán presentes ante mí. Tu trono estará firme hasta la eternidad.»

Los planes de Dios no solamente son distintos a los del hombre sino que siempre los superan: de la descendencia de David nacerá el Rey, el Dios–con–nosotros; y así, su descendencia y su reino estarán presentes ante Él; y reinará hasta la eternidad. ¡Él mismo bajará a la tierra! Es una promesa. Promesa que se cumplió siete siglos después de Isaías, como lo cuenta hoy san Lucas:

El ángel le dijo a la Virgen: «No temas, María, porque has encontrado el favor de Dios. Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús. Será grande y justamente será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de su antepasado David; gobernará por siempre y su reinado no terminará jamás.»

Por eso san Pablo grita emocionado: «¡Gloria sea dada al que tiene poder para afirmarlos en el Evangelio y en la proclamación de Cristo Jesús! Pues se está descubriendo el plan misterioso mantenido oculto desde tantos siglos, y que acaba de ser llevado a la luz. ¡A Dios, el único sabio, por medio de Cristo Jesús, a él sea la gloria por siempre! Amén.»

¿Nos damos cuenta de que en esta Navidad estamos alistándonos para esa llegada de Dios? ¿Nos estamos preparando para recibirlo? ¿Ya hicimos una confesión general? Ya viene Dios a vivir entre los hombres; ¿estamos haciendo la novena de aguinaldos conscientes de esto? Todavía hay tiempo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

 

Posted in Homilías | Etiquetado: , , , , , , , , , | Comentarios desactivados en Ciclo B, IV domingo de Adviento