Hacia la unión con Dios

Posts Tagged ‘Peticiones’

Ciclo C, XXV domingo del tiempo ordinario

Posted by pablofranciscomaurino en septiembre 27, 2010

¿Cristianos explotadores?

 

Parece que Amós viviera en nuestros días; o, más bien, que los seres humanos no hemos avanzado nada, en cuanto se refiere al manejo del dinero: «A ustedes me dirijo, explotadores del pobre, que quisieran hacer desaparecer a los humildes… Ustedes juegan con la vida del pobre y del miserable tan sólo por dinero.» Pero también grita que Dios jura, por su Tierra Santa, que jamás ha de olvidar lo que hacen.

Los empresarios de hoy deben preguntarse si están pagando salarios justos, si sus empleados están siendo explotados, si lo que reciben ellos corresponde a lo que trabajan. El día del juicio no habrá disculpas válidas: es a otros hijos de Dios a quienes se los explota, es decir, ¡a sus propios hermanos!

¿Cómo será la justicia divina para ellos? Jesús lo explica en el Evangelio: El que ha actuado correctamente en cosas de menor importancia, será digno de premio en la más importante: ganarse el Cielo. Y el que no ha sido honrado en las cosas mínimas (pagar y cobrar lo justo), tampoco será honrado en el Cielo.

Y —sigue diciendo Jesús— es que nadie puede servir a dos patrones, a Dios y a sus intereses económicos; que es lo mismo que decir: a sus hermanos y a sus propios intereses; porque necesariamente escogerá a uno y rechazará al otro. El que dijo esto es el mismo que nos creó y nos conoce más que nosotros mismos: ¡No podemos servir al mismo tiempo a Dios y al Dinero!

Por eso mismo, san Pablo recomienda ante todo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas por todos, especialmente por los jefes de estado y todos los gobernantes, para que les vaya bien en el juicio y nosotros podamos llevar una vida tranquila y en paz, con toda piedad y dignidad; pues Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de estas verdades.

Y ojalá en todo lugar los hombres oren limpios de todo enojo por sus jefes, especialmente si son explotadores, para que el Señor les cambie el corazón, no tanto para que paguen un salario justo, sino —sobre todo— para que se salven.

Posted in Homilías | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , | Comentarios desactivados en Ciclo C, XXV domingo del tiempo ordinario

Ciclo C, XXIII domingo del tiempo ordinario

Posted by pablofranciscomaurino en septiembre 13, 2010

Purificar los apegos

 

En el libro de la Sabiduría se nos enseña que el hombre es infinitamente menos sabio que Dios y que, por lo tanto, todo juicio que haga de la realidad siempre será inexacto. Dios, por el contrario, lo conoce todo en su perfecta dimensión. Además, se pone de manifiesto que sus intenciones son más altas que las del ser humano, el cual sólo puede ir creciendo con la ayuda del Espíritu Santo.

Uno de los aspectos de la sabiduría divina fue siempre la alta dignidad del hombre, para el que no estaba planeada la esclavitud. Sin embargo, nuestra pequeñez de miras sólo comenzó a vislumbrar que la libertad es un derecho de todo hijo de Dios, cuando el Espíritu Santo, por intermedio de san Pablo, empezó a explicarlo en su carta a Filemón, como nos lo muestra la segunda lectura.

¡Cuántas no serán las verdades que están todavía ocultas a nuestros ojos!

Si meditamos el Evangelio de hoy, por ejemplo, el Espíritu Santo nos ayudará a desentrañar uno de los misterios más útiles de la doctrina cristiana: el ser humano llegará a ser totalmente santo, como nos lo pide Dios, cuando, libre de apegos, lo ame sobre todas las cosas. De hecho, nada impuro entrará en el Reino de los Cielos; mientras estemos apegados a las criaturas no podremos amar totalmente al Creador.

Eso es lo que hoy nos enseña Jesús: que la criatura no puede preferir las cosas, los otros hombres, las ideas propias o a sí mismo más que a Dios. Y la experiencia nos muestra que muchas veces Dios está en un segundo lugar.

¿Acaso no preferimos a las cosas cuando descuidamos la Eucaristía o la oración o la confesión, porque «tenemos mucho trabajo»? ¿Quién puede decir que ama más a Dios que a sus seres queridos si, en caso de que mueran, llora desconsolado, sin aceptar la voluntad de Dios, olvidando que Él es la misma sabiduría y el mismo Amor, y que si lo permitió es para nuestro bien, aunque no lo entendamos? ¿No es verdad que a veces nos desalentamos porque Dios no nos concede lo que le pedimos?

Posted in Homilías | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , | Comentarios desactivados en Ciclo C, XXIII domingo del tiempo ordinario

“Gracias, Dios mío”*

Posted by pablofranciscomaurino en febrero 4, 2010

Anoche soñé que estaba en el Cielo y que un ángel me servía de guía para mostrarme los alrededores. Caminaba lado a lado a través de un largo salón de trabajo lleno de ángeles.

Mi ángel guía se detuvo enfrente de la primera sección y dijo:

«Esta es la sección de “Recibo”. Aquí todas las peticiones hechas a Dios en oración son recibidas.»

Miré alrededor del área, estaban extremadamente ocupados, y eran tantos los ángeles manejando las peticiones de todas las partes del mundo que quedé impresionado.

Luego pasamos a través de un largo corredor hasta que llegamos a la segunda sección.

El ángel me dijo entonces:

«Esta es la sección de empaque y despacho. Aquí, las gracias y las bendiciones que fueron solicitadas por las personas, son procesadas y entregadas a aquellos seres vivos que las pidieron.»

Noté cuán ocupados estaban allí también. Habían muchísimos ángeles trabajando muy duro; eran muchas las bendiciones que estaban siendo enviadas a la tierra.

Finalmente, en el punto más lejano del corredor, nos detuvimos en una puerta de una sección muy pequeña. Para mi gran sorpresa, había solo un ángel sentado allí, y con muy poco qué hacer.

«Este es el cuarto de confirmación de recibo», me informó el ángel. Parecía un poco apenado.

–¿Como es que hay tan poco trabajo aquí?, le pregunté.

–Es muy triste” —suspiró el ángel—, luego de que las personas reciben las bendiciones que solicitaron, muy pocos envían la confirmación de recibo de vuelta.

–Y, ¿cómo se debe confirmar el recibo de una bendición?, le pregunté al ángel.

–Muy simple, me contestó, solo tienes que decir “Gracias, Dios mío”.

Le pregunté al ángel:

–¿Y cuáles deben ser confirmadas?

–Si tienes comida en tu nevera, ropa con qué vestirte, un techo y un lugar para dormir…, eres más rico que el 75% de las personas de este mundo.

Si tienes dinero en el banco, en tu cartera, y monedas sueltas en tu alcancía, estás en el 8% de la riqueza del mundo.

Además…, si te levantaste esta mañana con más salud que enfermedad, tú estás más bendecido que muchos que no llegarán ni siquiera a sobrevivir este día…

Si nunca has experimentado miedo en una batalla, soledad en encerramiento, la agonía de la tortura, o el dolor de morir de hambre…, estás sobre 700 millones de personas de este mundo.

Si puedes asistir a una iglesia sin miedo a sufrir hostigamiento, arresto, tortura o la muerte…, eres envidiado por eso y más bendecido que 3 millones de personas de este mundo.

Si tus padres están aún vivos y aun están casados…, eres un caso raro.

Si puedes mantener tu cabeza en alto con una sonrisa, no eres simplemente raro…, eres único entre todos aquellos que viven en dudas y desesperanza.

Si recibiste este mensaje en tu propio computador, eres parte del 1% en el mundo que tiene esa oportunidad.

Y si puedes leer este mensaje, has recibido doble bendición, porque hay alguien que piensa que eres especial, y eres más bendecido que 2 mil millones de personas que no pueden leer.

Que tengas un maravilloso día; cuenta tus bendiciones y, si tú quieres, pasa este mensaje a aquellas personas que quieras recordarle lo bendecidos que están.

 Anónimo

  

 

 

Posted in Reflexiones | Etiquetado: , , , , , , , , , , , | Comentarios desactivados en “Gracias, Dios mío”*