Hacia la unión con Dios

Posts Tagged ‘Procreación’

¿Dejar los hijos con los abuelos?

Posted by pablofranciscomaurino en abril 25, 2020

El matrimonio tiene un origen natural, es decir, está establecido en la naturaleza humana, desde que apareció el homo sapiens-sapiens, según lo demostraron los paleoantropólogos, como una promesa de fidelidad entre los 2 componentes de la pareja, con 2 finalidades: que se complementen el uno al otro y para procrear; ambas finalidades deben estar presentes en todo matrimonio: si una pareja se casa, por ejemplo, sólo para complementarse, sin contemplar la posibilidad de tener hijos, estaría yendo en contra de la esencia, la naturaleza, la sustancia misma del matrimonio, que tiene también la finalidad de procrear; y eso iría en contra de la pareja, pues todo lo que no siga su curso natural se daña y hasta se destruye, tal y como ocurriría si, por ejemplo, plantáramos una mata al revés: enterrando el tallo, las ramas y las hojas, y dejando por fuera las raíces: no cumpliría así su fin. Lo mismo ocurre en la especie humana: el ser humano lesiona su esencia si atenta contra su natural finalidad individual, contra su natural finalidad conyugal o contra su natural finalidad familiar; y, como consecuencia, no alcanzará su realización, la plenitud de vida: su felicidad.

Jamás se realizaría una mujer, por ejemplo, si llena todas sus expectativas profesionales y económicas, dejando de lado su grave responsabilidad como madre y esposa; y lo mismo ocurre con un hombre casado y con hijos que haga lo mismo: nunca serán felices. Ni harán felices a sus hijos.

Otro aspecto que se debe tener en cuenta es que, en la especie humana, procrear no significa dar la vida y desentenderse del hijo: él requiere de todos los medios para crecer y desarrollarse, tanto en el plano físico, como en el psicológico (afectos, emociones) y en el espiritual (su trascendencia). Por esto, no está en consonancia con la esencia de la procreación el dejarle los hijos a los abuelos, para que los cuiden, alimenten, eduquen, etc.: todo esto es responsabilidad exclusiva de los padres que, por circunstancias especiales, podrían apoyarse en los abuelos en cortos períodos de tiempo, para luego retomar sus obligaciones como padres. Siempre que se pueda y la circunstancia sea pasajera, los abuelos deben ayudar a su hijo y cónyuge, cuidando a sus nietos durante un tiempo: eso es amor. Pero cuando los abuelos aceptan la responsabilidad, le están haciendo un daño muy grave a los padres, que no se podrán realizar ni se felices.

Es por esto que, antes de tener hijos, los padres responsables sopesan los pro y los contra, de modo que sepan si van a poder cumplir cabalmente con su responsabilidad: la palabra responsabilidad viene de: “respondere”, o sea: responder a un acto libre y voluntario: si libremente se tiene un hijo, se le debe dar todo lo que necesita para desarrollarse sano y sin taras que luego requerirían de tratamientos psicoafectivos o psicoemocionales, como ocurre siempre en los casos en los que uno de los padres o ambos están ausentes o incumplen sus obligaciones.

Como ya se explicó, el matrimonio tiene un origen natural, pero fue elevado a Sacramento por nuestro Señor Jesucristo, es decir, tiene también un origen sobrenatural. Y es imposible que se cumplan sus finalidades sobrenaturales, si no se cumplen las naturales, porque como su nombre lo dice: estas obligaciones sobrenaturales están sobre las naturales, incapaces de soportar a las sobrenaturales. Es por eso que muchos matrimonios jamás llegan a servir de medio para alcanzar la santidad o felicidad (son palabras sinónimas), ni temporal ni eterna: Dios instituyó el Sacramento del Matrimonio para que el esposo vea en su esposa una imagen del Dios invisible que lo complementa y a quien él debe amar sobre todas las cosas; y lo mismo ocurre con la mujer: ella debe ver en su esposo la imagen del Dios invisible que la complementa y a quien ella debe amar sobre todas las cosas; haciéndolo así, ambos llegan a realizarse como personas, como matrimonio y como familia, desde el punto de vista natural; y también se realizan como hijos de Dios, es decir: encuentran la verdadera felicidad, al hacer de su matrimonio y de su hogar algo santo.

Posted in La conducta del cristiano, Matrimonio | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Comentarios desactivados en ¿Dejar los hijos con los abuelos?

¿La masturbación o las relaciones prematrimoniales son pecados?

Posted by pablofranciscomaurino en agosto 6, 2016

Hay quienes dicen que hoy hay que ser más abiertos al tratar los temas de la masturbación y las relaciones prematrimoniales. Y al decir “más abiertos” quieren poner en duda que estén mal, afirman implícitamente que no tienen nada de malo.

La masturbación es pecado, porque se cambia el uso que Dios le dio a la sexualidad: la procreación. Buscar únicamente el placer, haciendo a un lado el uso natural de la sexualidad es herir la esencia misma del ser humano, que fue hecho para amar, entregar su vida para procurar la felicidad de otro o de otros; es volverlo sólo una máquina de placer, no un ser humano que piensa, que ama, que puede dominar sus instintos para vivir con un sentido, para lograr metas altas, sobre todo la del Cielo. ¿Cómo se sentirá Dios al ver que un hijo suyo se masturba, si fue creado para cosas más elevadas, más valiosas, más bellas, más grandes…? ¡Sufre! Y sufre mucho.

Lo mismo ocurre con las relaciones prematrimoniales, en las que las personas se entregan sin comprometerse totalmente a amarse (servir el uno al otro) con todo su ser, para conseguir juntos la felicidad; y esto es que es lo que Dios desea para sus hijos los seres humanos, que fueron creados a su imagen y semejanza: la de Dios-Amor. En vez de la entrega total (en todos los planos: biológico, psicológico y espiritual), que es lo propio del ser humano y que es lo que Dios quiere para ellos, terminan haciendo un acto animal: se usan el uno al otro, para producirse placer. Y usarse mutuamente es ofender el fuero interno del otro, es lo contrario al amor auténtico, porque usarse es convertir al otro en un medio. Y eso, otra vez, hace sufrir a Jesús. En cambio, la entrega comprometida, la entrega total que se hace en el matrimonio, sí es digna del ser humano: cada relación sexual dentro del matrimonio es una expresión de la donación total que hace el uno al otro: ya se lo han dado todo.

Después de leer esto, de ver cuánto sufre Dios cuando pecamos, ¿todavía se puede creer que para abordar este asunto “hay que ser más abiertos”? —Si se dice esto en el sentido de que hay que abrirse a la verdad, conocerla y actuar en consecuencia, podemos asegurar que sí.

 

Posted in La conducta del cristiano | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , , , , , | Comentarios desactivados en ¿La masturbación o las relaciones prematrimoniales son pecados?