Hacia la unión con Dios

Posts Tagged ‘Radio María’

Radio María

Posted by pablofranciscomaurino en marzo 24, 2018

“No sé qué estará planeando la Virgen, pero su Radio se está extendiendo por todo el mundo.”

Estas palabras del director espiritual de la Radio María son la mejor expresión para definir este fenómeno mariano.

El Padre Livio Fanzaga, en Italia, inspirado por el mensaje de la Virgen María en Fátima y Medjugorge, empezó los trabajos para la fundación de la Radio María.

La primera estación de Radio María fue una radio parroquial de Arcellasco d’Erba, Italia, en 1983, y llegó a tener difusión en toda Italia en 1990.

A partir de la década del 90 comienza la internacionalización en el idioma local en Europa, África y América.

En la ciudad de Bogotá, Colombia, se escucharon las primeras emisiones de sus ondas radiales el 1 de octubre de 1996.

La razón de ser de Radio María es la salvación de las almas, es decir, el anuncio de la conversión. A este servicio de evangelización se le ha dado el apelativo de fenómeno, es decir, de cosa extraordinaria y sorprendente por muchas razones:

Radio María es una iniciativa de laicos y de personas consagradas que, bajo la dirección del presbítero Germán Darío Acosta, trabajan completamente gratis, en un servicio para la Iglesia, para la Virgen y para la Fe. Por eso se prefieren a las personas que dan el corazón.

Radio María no tiene fines de lucro, sino un compromiso con el bien. No utiliza la publicidad para autofinanciarse, sino que se sostiene con las libres donaciones de sus oyentes. Tiene su fuerza en la confianza en la divina Providencia, la valorización del voluntariado, el sostenimiento económico por parte de los radioescuchas y la prohibición absoluta de cualquier tipo de publicidad comercial. Y así se ha mantenido estos años, como en todo el mundo.

Radio María es una radio de oración y de evangelización en el nombre de María Santísima. Participar en su transmisión es para todos una gracia y una responsabilidad, para vivir en espíritu de servicio y de profunda humildad, y presupone una adhesión sincera a la Fe católica, como también a la enseñanza magisterial del Santo Padre y de los obispos en comunión con él.

Radio María se considera una radio para la Iglesia, con la Iglesia y en la Iglesia, aunque es una radio libre. La programación de la emisora está basada en la humilde y respetuosa escucha a los pastores de la Iglesia Católica (Lumen Gentium, 25), y se compone de: Oración (oraciones del buen cristiano y de intercesión), Santa Misa, Liturgia de las horas, Santo Rosario, catequesis simple y clara de toda la riqueza de la Fe (temas que tienen que ver con la moral de la Iglesia Católica, su liturgia, su espiritualidad, etcétera), familia y desarrollo humano (promoción del desarrollo humano, con especial referencia a la concepción católica de la familia y a la doctrina social de la Iglesia Católica), actualidad del mundo y de la Iglesia universal desde una perspectiva católica, y música de inspiración religiosa en armonía con la Fe cristiana.

Radio María tiene un cuidado especial por los estratos más débiles de la sociedad, como los enfermos, las personas solas, los presos, los jóvenes, etcétera, permitiendo expresar sus opiniones a quienes generalmente no tienen voz. Para esto se propician las intervenciones telefónicas en directo, siempre al servicio de la oración y del diálogo, en donde tenga cabida cualquier palabra de consuelo.

 “La gente tiene necesidad de una palabra auténtica; palabra que construya y no divida, que infunda confianza en los corazones desesperados; palabra pura, sencilla, que anuncie el amor y la verdad. Esta palabra es el mensaje de salvación. Es Cristo mismo.” (Palabras de san Juan Pablo II a Radio María)

Unámonos todos los católicos, para dar gracias a Dios por este privilegio mariano, que no solo es de Bogotá, sino ya de muchas ciudades, pueblos y municipios de Colombia y de muchos países en el mundo.

Pidamos a Dios que su cobertura siga ampliándose y que los que sirven a Dios en estas ondas radiales sigan siendo guiados por María, para la Gloria de Dios y para la salvación de las almas.

Unámonos también a la oración de san Juan Pablo II por Radio María:

“María, orienta nuestras opciones de vida, fortalécenos en la hora de la prueba, para que fieles a Dios y al hombre, afrontemos con humilde audacia los senderos misteriosos de las ondas radiales, para llevar a la mente y al corazón de cada persona el anuncio gozoso de Cristo, Redentor del hombre. María, Estrella de la Evangelización, camina con nosotros, guía tu Radio y sé su protectora. Amén.”

Posted in Apostolado, Iglesia, La Virgen María | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , | Comentarios desactivados en Radio María

¿Somos discípulos de Jesús?

Posted by pablofranciscomaurino en diciembre 3, 2008

 

Los cristianos, es decir, los que creen en Cristo, se dividen en 4 grandes grupos: los católicos, los cristianos orientales, los protestantes o evangélicos reformados y los anglicanos/episcopalianos.

Esa división es dolorosa: se atacan verbal y aun físicamente, y hasta se matan unos a otros.

Hace mucho tiempo, verifiqué algo de eso cuando buscaba con quién instruirme más acerca de la vida y obra de san Francisco de Asís. Un día, oí a un sacerdote que predicaba y que nombraba con frecuencia al pobrecillo de Asís. Lo abordé y le pregunté si era franciscano. Me respondió: «Yo amo mucho a Francisco, pero no amo a los franciscanos». En ese momento comprendí qué tan lejos estaba ese cura del espíritu franciscano… ¡Qué desilusión!

Y Jesucristo dijo precisamente lo contrario: «En esto reconocerán todos que son mis discípulos, en que se amen unos a otros». (Jn 13, 35)

Es sencillo y simple, entonces, deducir que si atacamos de una u otra forma a otros cristianos no seremos reconocidos como discípulos de Jesús.

No seremos reconocidos como discípulos de Jesús si somos miembros del grupo de oración de nuestra parroquia y criticamos a los de otra parroquia; si afirmamos que los franciscanos renovados son extremistas, al vivir en esa pobreza absoluta; si censuramos al Minuto de Dios y a todos los movimientos católicos carismáticos; si juzgamos fascistas a los integrantes de Tradición, Familia y Propiedad (TFP); si dudamos de la procedencia del dinero con que se mantiene Radio María; si calificamos a la asociación María Santificadora como “un grupo de fanáticos”; si calumniamos a los frailes menores de la iglesia de la Porciúncula —en Bogotá— diciendo que son los dueños del centro comercial que queda a su lado; si la emprendemos contra un párroco que nos cobró un servicio, porque “está llenándose de plata con las cosas de Dios”; si tildamos al Opus Dei como rígido y excesivamente conservador; si solo hablamos de los sacerdotes para destacar sus defectos; si hablamos de la Iglesia para reprocharla por las riquezas que posee en el Vaticano o en el mundo entero; si en los grupos de oración o de apostolado criticamos a nuestros compañeros porque “no se merecen el puesto que les han dado” o porque “no tiene las cualidades para realizar esa labor”; si no somos capaces de soportar los defectos de nuestros compañeros de fe; si destacamos la ineficacia de la labor apostólica de otro; si hacemos juicios a los sacerdotes o, peor, a los obispos o al Papa; si manifestamos pensamientos que desunen a los católicos; si hablamos de sacerdotes de “avanzada” o “retrógrados”…

Los discípulos de Jesús son los que unen, los que excusan siempre a los demás, los que tratan de ocultarles las fallas, los que los perdonan anticipadamente porque se sienten hermanos, los que dejan los juicios a Dios…; en fin, los que cuando no pueden alabar, callan.

Ánimo, discípulos de Jesús, ¡a amar!, ¡de verdad!, ¡con hechos!, ¡como Jesús!

Para dejar este defecto, Él mismo nos da el remedio: «Si tu mano o tu pie te está haciendo caer, córtatelo y tíralo lejos. Pues es mejor para ti entrar en la vida sin una mano o sin un pie que ser echado al fuego eterno con las dos manos y los dos pies. Y si tu ojo te está haciendo caer, arráncalo y tíralo lejos. Pues es mejor para ti entrar tuerto en la Vida que ser arrojado con los dos ojos al fuego del infierno». (Mt 18, 8-9) ¡Mordámonos la lengua para hablar de cualquier ser humano, pero hagámoslo más duro si se trata de un hermano!

Además, el nuestro no es “el” camino. De hecho, hay muchos: la infinita sabiduría de Dios ha suscitado múltiples movimientos apostólicos religiosos o seculares, porque así lo ha querido. Pero todos esos caminos deben distinguirse por algo muy particular. Y Jesús fue claro en eso: «En que os amáis los unos a los otros».

Amor que fue demostrado por Jesucristo en la Cruz: no sólo murió por sus discípulos, sino que vino a llamar a todos, hasta a los pecadores.

¿Qué podemos decir nosotros de nuestros hermanos equivocados? ¿Nos atreveríamos a afirmar que son pecadores? ¡Nos equivocamos también nosotros tantas veces! Si hubiéramos nacido y vivido sus circunstancias, ¿no pensaríamos, hablaríamos y actuaríamos como ellos? ¿Acaso Dios se olvidaría de nosotros en esas circunstancias? Vale la pena seguir el ejemplo de Cristo: el que no está contra nosotros ¡está con nosotros!

Ese ejemplo es Amor que se dio en forma de sacrificio, de cruz, de entrega total a la voluntad de Dios, hasta derramar la última gota de sangre y de agua… por todos.

Amor que no es teoría, ni palabras, ni simple aceptación o tolerancia; sino obras, las que nos pide Dios. Y la primera de ellas, un cambio en nuestro corazón: que recibamos a nuestros hermanos con un entrañable amor en Cristo, y anticipando nuestro perdón a cualquier ofensa que pudiera venir de ellos; amor ofrecido por la unión de los cristianos, como la quería Jesús:

«Que todos sean uno como tú, Padre, estás en mí y yo en ti. Que ellos también sean uno en nosotros». (Jn 17, 21)

  

 

 

 

Posted in La conducta del cristiano | Etiquetado: , , , , , , , , , , , , , , , , , | Comentarios desactivados en ¿Somos discípulos de Jesús?