Hacia la unión con Dios

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Laudes matutinas y Vísperas

Posted by pablofranciscomaurino en mayo 10, 2013

La Liturgia de las Horas u Oficio Divino

 

Cómo celebrar bien Laudes matutinas y Vísperas

 

Conformación[1]:

 

Invocación inicial                                                                        (de pie)

Himno                                                                                                  (de pie)

Salmodia                                                                                            (sentados)

Lectura breve                                                                                (sentados)

Silencio meditativo                                                                         (sentados)

Responsorio                                                                                       (de pie)

Cántico evangélico                                                                    (de pie)

Preces                                                                                                  (de pie)

Padre nuestro y Oración                                                               (de pie)

Conclusión                                                                                     (de pie)

 

 

Modo de unirlas con la Misa[2]

Cuando las Laudes matutinas se celebran con la Eucaristía, la acción litúrgica puede comenzar por las Laudes: Invocación inicial e Himno (los días de feria), o por la Misa: canto de entrada con procesión y saludo del presidente (los días festivos). Según el caso, se omite, pues, uno u otro de los ritos iniciales.

A continuación se prosigue con la salmodia de las Laudes con sus antífonas, como de costumbre. Después de la salmodia, omitido el acto penitencial (y, según la oportunidad también el Señor, ten piedad,) se dice, si lo prescriben las rúbricas, el Gloria, y el presidente reza la Colecta de la Misa. Después se continúa con la Liturgia de la Palabra, como de costumbre.

La oración de los fieles de la Misa se hace en su lugar y según la forma acostumbrada. Pero los días de feria, en su lugar, se pueden decir las preces matutinas de las Laudes.

Después de la comunión, se dice el cántico de Zacarías, con su antífona. Seguidamente, se dice la Oración para después de la comunión y lo demás de la Misa, como de costumbre.

 

Algunas indicaciones[3]

 

– Durante la invocación inicial todos se santiguan mientras se dice: «Dios mío, ven en mi auxilio…».

 

– En la salmodia no se lee el número del salmo ni el título ni la sentencia (la frase que está debajo del título, a la derecha). En cambio, durante el tiempo ordinario, si se prefiere, se toma esta sentencia bíblica o patrística en lugar de las antífonas.

– Hay varios modos de salmodiar:

  • Al unísono, en un solo coro (una sola voz, al tiempo todos).
  • Cada uno reza una estrofa (este modo se puede hacer cuando el grupo es pequeño).
  • Alternando a dos coros o parte de la asamblea, o entre un solista y después la asamblea o por secciones de bancas.
  • En forma responsorial, como suele acontecer en la celebración eucarística: el salmista enuncia la antífona, la asamblea la repite y la va intercalando entre estrofa y estrofa.
  • Proclamado por uno o dos solistas.

 

– En la lectura breve no se anuncia: «Lectura del profeta…» o «de la carta…»; tampoco se dice al terminar: «Palabra de Dios».

 

– Al comenzar a recitar el cántico evangélico, todos se santiguan, por la dignidad con la que se proclama el evangelio (este cántico se convierte en la cima y el grado más elevado de la Liturgia de las Horas).

 

– Las preces, tanto en Laudes como en Vísperas, contemplan tres posibilidades de respuesta:

  • La que aparece insinuada como frase de respuesta.
  • La segunda parte de cada una de las preces.
  • Hacer una pausa de silencio después de cada una de las preces.

En Laudes se pueden añadir preces de invocación (que conserven el estilo que se trae).

En Vísperas se pueden añadir preces de intercesión (petición).

 

– Antes de la oración final o conclusiva no se dice: «Oremos» ni «Oración…», porque la invitación a orar ya se hizo al comienzo, en el encabezamiento de las preces.

 

 


[1] Cf. Liturgia de las Horas, documentos preliminares, principios y normas generales, nº 41-54

[2] Cf. Liturgia de las Horas, documentos preliminares, principios y normas generales, nº 94

[3] Cf. Actualidad Litúrgica, Boletín del Departamento de Liturgia de la Conferencia Episcopal, nº 27

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