Hacia la unión con Dios

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‘Dicen tantas cosas; ya no saben qué decirʼ

Posted by pablofranciscomaurino en junio 21, 2020

 

 

 

Al ver tantos videos y leer tantos artículos que hay en las redes sociales, provoca evocar el título de la canción: “Dicen tantas cosas; ya no saben qué decir”.

Hay sacerdotes que dan su opinión sobre temas doctrinales, sin estar de acuerdo con la doctrina oficial del Magisterio de la Iglesia; otros opinan sobre temas espirituales, sin tener en cuenta las enseñanzas de los Padres de la Iglesia o de los santos Doctores de la Iglesia; y también están quienes hablan de temas litúrgicos, sin seguir los lineamientos de la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos… “Dicen tantas cosas; ya no saben qué decir”.

Por eso, no conviene ver esos videos ni leer esos escritos: deberíamos ir siempre a las fuentes:

1) El Catecismo de la Iglesia Católica

2) La Biblia

3) El Código de Derecho Canónico

4) Los documentos oficiales de la Iglesia: los del Concilio Vaticano II, las Cartas y Encíclicas de los papas (principalmente los últimos), los documentos de las Congregaciones del Vaticano, Asambleas episcopales y Sínodos…

5) La Liturgia

6) La Patrística (los escritos de los Padres de la Iglesia)

7) La teología espiritual (mística)

8) Los escritos de los Doctores de la Iglesia

9) La historia de la Iglesia y las vidas y obras de los santos

Concentrémonos en amar cada vez más a Jesús y aprovechemos mejor el tiempo, estudiando nuestra Fe, tal y como se acaba de explicar, en vez de ver videos o leer mensajes en los que se dan opiniones personales.

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El dedo en la llaga

Posted by pablofranciscomaurino en junio 11, 2008

Lo que va a leer le va a doler. Algo de lo que está escrito en este artículo no le va a gustar. Después no se queje: dirá que le pusieron el dedo en la llaga…

Mientras muchos teólogos disputan cosas altas y encumbradas, mientras algunos obispos se ocupan en las cosas de su cargo, mientras millones de párrocos concentran sus esfuerzos para sacar la parroquia adelante, mientras unos religiosos se reúnen para un nuevo capítulo general o provincial, mientras ciertos laicos comprometidos sugieren cómo conseguir un altoparlante para llegar a más gente…; mientras tanto, entre el pueblo llamado católico, crecen los índices de abortos, adulterios, divorcios, uso de anticonceptivos, relaciones prematrimoniales, uniones libres, matrimonios civiles, pornografía…; robos, cobros injustos, demoras en los pagos de los empleados, no pago de impuestos, etc.

Mientras tanto, las creencias y lecturas esotéricas (Nueva Era), el espiritismo, el satanismo, los agüeros, etc., atraen cada día a más y más católicos…

Mientras tanto, ex católicos llenan cada vez más las otras denominaciones cristianas y sectas de toda índole…

Mientras tanto, los índices de católicos que asisten a la Eucaristía y participan de los Sacramentos disminuye dramáticamente…

¿Por qué sucede todo esto?

«Porque el lenguaje de la cruz resulta una locura para los que se pierden.» (1Co 1, 18a)

Porque algunos teólogos, obispos, presbíteros, religiosos y laicos han olvidado la cruz o le tienen miedo; porque sin dejar de hacer lo dicho más arriba —lo que les corresponde— no aceptan ni buscan la unión con la Cruz redentora y eficacísima de Jesús, que terminó en la Resurrección.

Y resurrección es lo que necesita el católico de hoy, que está muerto porque no está evangelizado. Y no está evangelizado porque evangelizar no es lo mismo que enseñar: enseñar es simplemente transmitir unos conocimientos; evangelizar, por el contrario, no se logra sin el martirio de nuestro propio «yo», sin la unión con el sacrificio de Cristo. Por eso la cruz es una locura para los que se pierden; «pero para los que se salvan, para nosotros, es poder de Dios.» (1Co 1, 18a). ¡El poder que nos falta!

Si seguimos empeñados en «enseñar», nos seguiremos fijando en las técnicas, en los medios, en fin, en la sabiduría de los hombres. Pero, ¿qué dice Dios de esto?:

«Destruiré la sabiduría de los sabios y haré fracasar la pericia de los instruidos. Sabios, entendidos, teóricos de este mundo: ¡cómo quedan puestos! ¿Y la sabiduría de este mundo? Dios la dejó como loca.» (1Co 1, 19-20)

Otros pretenden convertir hoy a los tibios con milagros: apariciones de la Virgen en todas partes, anuncios de castigos, profecías que viajan a través de la Internet, hojitas que prometen bienestar y que se dejan en las bancas de las iglesias…

¡Qué actuales son las palabras de san Pablo!:

«Mientras los judíos piden milagros y los griegos buscan el saber, nosotros proclamamos a un Mesías crucificado: para los judíos, ¡qué escándalo! Y para los griegos, ¡qué locura! Pero para los que Dios ha llamado, judíos o griegos, este Mesías es fuerza de Dios y sabiduría de Dios.» (1Co 1, 22-24).

La unión efectiva —no figurativa— con la Cruz de Cristo es el único camino para fortalecer a la Iglesia y resucitar a los muertos: fue el camino que recorrió Jesús. Cristianos son los que siguen a Cristo: ¡No más miedo a la Cruz!

 Tomado del libro:

´EL QUE QUIERA VENIR EN POS DE MÍ…´. 1ª edición. Bogotá. Colombia. Ediciones San Pablo, (próximo a publicarse).

 

 

 

 

 

 

 

 

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